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Entrevistas

Antonio Ballesteros HensZombis del cortisol

24 de junio de 2026

¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?

Tarde, si lo medimos en años. Pero en realidad llevo toda la vida escribiendo sin llamarlo así. Informes, protocolos, artículos de divulgación. Lo que pasa es que en algún momento dejé de escribir para otros y empecé a escribir para mí. Desde 2024 han sido 24 meses de un viaje apasionante.

¿Por qué escribes?

Porque hay cosas que no caben en una consulta. Tengo 45 minutos con un paciente y puedo darle un protocolo. Pero lo que me gustaría darle es el mapa completo, el contexto, el por qué de cada cosa. El libro me da ese espacio. Escribo porque quiero que la persona que no puede permitirse una consulta privada tenga acceso al mismo conocimiento.

¿Cómo surge el libro Zombis del cortisol?

De una noche en Gante, Bélgica. Estaba en un hotel, lejos de casa, con presión en el pecho y el cerebro que no paraba. Soy nutricionista. Llevo más de una década optimizando la salud de atletas de élite. Y esa noche me di cuenta de que yo era el peor paciente que había tenido nunca. El libro surge de ahí. De la necesidad de entender qué me estaba pasando y de construir un sistema para salir. Primero para mí. Luego para todos los demás que reconozco en esa misma trampa.

¿Cómo definirías esta obra?

Un manual de emergencias para personas que hacen todo bien y no avanzan. No es un libro de dietas ni de motivación. Es un libro de mecanismos. Te explica por qué tu cuerpo hace lo que hace y te da un protocolo concreto para cambiar las señales que recibe. Sin heroicidades. Sin perfeccionismo. Sin culpa.

¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?

En la superficie hablo de cortisol, inflamación, metabolismo y hábitos. Pero en el trasfondo hay algo más incómodo: la cultura del sacrificio. La idea de que estar siempre ocupado es una virtud. Que el agotamiento es el precio del éxito. Que si no te da la vida es porque eres importante. Ese relato me parece peligroso y quería desmantelarlo con ciencia, no con opinión.

¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?

Cuando escribes un libro técnico puedes esconderte detrás de los estudios y los protocolos. Pero en algún punto de este proceso me di cuenta de que el libro tenía que incluirme a mí. Mi historia. Mis errores. Y eso fue lo más difícil y lo más valioso a la vez.

¿Qué has aprendido escribiendo este libro?

Que saber algo y poder explicarlo son dos habilidades completamente distintas. Tengo doce años de experiencia clínica y los primeros capítulos eran técnicamente perfectos e inútiles para el lector. Aprendí a escribir para la persona que está en el sofá a las 11 de la noche, no para el colega que va a juzgar mis referencias bibliográficas.

¿A qué público van dirigidas tus obras?

A personas que llevan años sabiendo lo que tienen que hacer y no entienden por qué no lo hacen. Profesionales, padres y madres, deportistas, personas con responsabilidades que han puesto su salud en último lugar durante tanto tiempo que ya no recuerdan cómo es estar bien de verdad. No hace falta saber nada de nutrición para leer este libro. Solo hace falta reconocerse en el problema.

¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?

He pasado de escribir para demostrar que sé cosas a escribir para que el lector entienda las suyas. Es un cambio de dirección completo. El primero escribe desde el ego. El segundo escribe desde el servicio. No sé si soy mejor escritor. Sé que soy más útil.

¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?

El reto fue encontrar el lenguaje que conecta la ciencia con la vida real de alguien que lleva años intentando cambiar y no puede. Ese puente que no se construye solo con datos.

¿Te sirve algún método de escritura?

Escribo en bloques cortos de tiempo, no en maratones. Tengo una regla: antes de abrir el documento, escribo a mano la idea central que quiero que el lector se lleve de ese capítulo. Una sola frase. Si no puedo escribirla, no estoy listo para escribir el capítulo.

¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Una sola cosa. Que la próxima vez que se miren al espejo y no entiendan por qué siguen cansados, o por qué esa grasa no se va, o por qué su paciencia se agota antes de llegar a casa... dejen de pensar que el problema son ellos. Porque no lo son. Nunca lo fueron. Termina la frase. Caligrama es

… un gran descubrimiento que me ha permitido darle forma a mi idea literaria de una forma sencilla y con un gran soporte. Preguntas rápidas

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:

Por qué enfermamos, de Rangan Chatterjee. Habla de las causas raíz de la enfermedad moderna con el mismo enfoque sistémico que intento aplicar en mi trabajo. UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:

Outlive, de Peter Attia. La longevidad como disciplina. Es la dirección a la que creo que va la medicina del futuro. UNA

CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:

The Scientist, de Coldplay. Porque el libro es exactamente eso: volver al principio para entender qué salió mal. UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:

Robert Sapolsky. ¿Por qué las cebras no tienen úlceras? Es el libro que más ha influido en mi forma de entender el estrés. Y del que he tomado prestada la pregunta que abre el mío. UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:

Brené Brown. No por la temática, sino por la valentía de meter la vulnerabilidad en un libro de no ficción y hacer que funcione. *UNA FRASE DEL LIBRO Zombis del cortisol: ***Tu cuerpo no te odia. Te está intentando salvar. Solo que está usando herramientas prehistóricas en un mundo de notificaciones, atascos y reuniones de Teams."

Antonio Ballesteros Hens

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Antonio Ballesteros Hens autor de Zombis del cortisol — Caligrama