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Entrevistas

Marcos Ordás ExpósitoLos Fragmentos de Elriadar El Invierno del Este

15 de julio de 2025

¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?

No podría precisar la fecha con seguridad, será que me vuelvo mayor. Si tuviera que apostar, que no hago nunca, diría que ocurrió sobre los 18 y los 19 años. En aquella época me gustaba escribir, especialmente poesía, y ya había visto el libro de notas de mi difunto abuelo del que hablo en el prefacio. Lo había ojeado antes, pero me costaba entender lo que decía, así que lo abandonaba una y otra vez. Justo después de ver en el cine El Señor de los Anillos, un buen amigo me prestó el libro de El Hobbit y, al poco, hizo lo mismo con la trilogía. El Silmarillion ya me lo compré yo. Pasado un tiempo volví a coger el viejo libro de mi abuelo y lo miré de otra forma, o fue el libro quien me miró a mí de otra manera. Entonces me propuse transcribir la mitología que parecía contener. Durante varios años apenas terminé el primer capítulo con esbozos de los dos siguientes. Entonces empecé a viajar más y, en trenes, aviones y aeropuertos, encontré el aislamiento que necesitaba para encarar el trabajo. El avanzar, el ver crecer la obra, me dio la energía que necesitaba para mantener la rutina con la que terminarlo.

¿Por qué escribes?

Para contar algo que pueda gustar a otra persona. Un libro es un mundo personal que compartes con otra gente, escribirlo y publicarlo es un acto social que nos comunica a escritor y lector, y también de lector a lector. Este libro lo concibo como un nexo, algo que debiera unir. En una sociedad cada vez más empeñada en buscar lo que divide, compartir un libro como éste lo veo como un acto de protesta.

¿Cómo surge el libro Los Fragmentos de Elriadar, El Invierno del Este?

Siempre he sido un arqueólogo frustrado y me gusta ver lo que he hecho con esta obra como arqueología literaria. El Invierno del Este es el primer tomo de una gran aventura que contenía el libro de mi abuelo dentro de su baúl castrense, entre otra mucha documentación ligada a este mundo de Elriadar. Son muchos textos que a su vez pertenecen a muchos personajes distintos que cuentan su propia historia. A veces sus relatos se entrelazan, otras se chocan, otras se complementan. Juntarlo todo ha sido una tarea compleja. Le he dedicado muchas horas de mi tiempo a transcribirlo y ordenarlo, quitándoselo a otras partes de mi vida porque creo que Los Fragmentos de Elriadar tiene mucho que contar a cualquier lector. Guerras, traiciones, lealtades, heroísmo, fracaso, todo se mezcla cuando la oscuridad alcanza Elriadar y a sus habitantes, quienes se dividen entre los que quieren sobrevivir y los que quieren libertad.

¿Cómo definirías esta obra?

Es sumergirse en un pasado desconocido, creo que podría verse como una especie de mitología nueva o una leyenda antigua, no sabemos de qué remota civilización. Y aun así, no suena tan lejano como pudiera parecer. Como muchos de los grandes clásicos, desde Gilgamesh a Nemo, pasando por Odiseo o Alonso Quijano, Los Fragmentos de Elriadar es la historia de una búsqueda. Cada personaje tiene la suya propia, y no pocos son los que se pierden en ella.

¿Quiénes son los personajes y cómo son?

Es un mundo que resurge del olvido, alimentado por decenas de personajes, con sus miedos y sus esperanzas. La mayoría son guerreros, como Merabâr, Tarentis o Damedes; o grandes señores, como Aredhel o Graxius; o seres extraordinarios como Mestea o Zûrkot; pero también hay personas sencillas, como Relian, Isares o Garälin, con su valeroso papel en este extraordinario viaje.

¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?

Los Fragmentos de Elriadar es la lucha por la libertad de un pueblo. Por su parte, en El Invierno del Este lo que prima es la esperanza cuando todo se tuerce. Por delante de ello van apareciendo por entre los personajes las miserias y la nobleza de espíritu tan humanas que nos caracterizan.

¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?

Me ha llevado tanto tiempo que hubo una época en la que no quería leer otra cosa, volvía a menudo a mis notas y revisaba las frases para intentar dejarlas lo más perfectas posible. Tarea que jamás conseguía. Siempre cambiaba algo, una palabra más, una de menos, nunca parecía estar conforme. Creo que el primer deseo de publicar el libro me vino como la única forma de dejar de “toquetearlo”.

¿Qué has aprendido escribiendo este libro?

He aprendido a mirar a la cara una hoja vacía en cuanto las notas dejaban lagunas profundas en la historia.

¿A qué público van dirigidas tus obras?

Diría que a un público juvenil y adulto, personas a las que les atraiga la mitología y las leyendas antiguas, que gusten de adentrarse en mundos ajenos de los que cuesta luego salir. El ritmo se vuelve lento a veces para aquellos que les gusta leer con pausa, mientras que hay otras partes trepidantes para quienes demandan más acción.

¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?

Muy muy lenta, sin duda, y eso que partía de una base ya construida.

¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?

Compaginar mi tiempo y mis responsabilidades con la tarea de darle forma al libro. Todo lo demás ha sido disciplina y paciencia.

¿Te sirve algún método de escritura?

He seguido un método bastante más sencillo de describirlo que de aplicarlo: ordenar y estructurar la historia, mantener una rutina de escritura y escribir mientras se disfruta haciéndolo, parar cuando decae el entusiasmo del momento.

¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Que entiendan lo que hay detrás de una historia tan humana y que, por mucho que nos distancie del pasado, el ser humano sigue siendo el mismo. Por suerte. Termina la frase. Caligrama es…

un salvavidas que apareció cuando me decidí por publicar esta historia y no sabía cómo hacerlo. Preguntas rápidas

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:

Estaría entre el Peter Pan de Barrie y el Antifrágil de Taleb. UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:

Llevo años queriendo empezar a leer literatura rusa. Tengo a Tolstoi esperándome pacientemente en mi estantería. UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:

Lo que más escuchaba mientras escribía eran Bach y Brahms. UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:

Tolkien, algo por encima de Sófocles. UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:

Jane Austen y su delicioso costumbrismo. UNA FRASE DEL LIBRO El Invierno del Este:

«—Ve con cuidado, señor de los hombres —le dijo Wrashjen en un susurro inaudible para el resto, directo a la mente de su interlocutor—, puedes hallar al final de tu camino más de lo que esperas, pero menos de lo que buscas».

Marcos Ordás Expósito

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Marcos Ordás Expósito autor de Los Fragmentos de Elriadar El Invierno del Este — Caligrama