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Entrevistas

Luisa María CelisEl compás del navegante

16 de julio de 2025

¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?

Empecé a escribir desde pequeña, 8 ó 10 años. Mi mamá me compraba diarios y bellísimos papeles de carta en los que escribía cartas a mis tías en Costa Rica y USA. En mi adolescencia temprana, leí Shogun de James Clavell y el deseo de ser escritora se encendió como una llama que ya nunca se apagó.

¿Por qué escribes?

Porque nuestra historia merece ser contada de una manera entretenida. Hay personajes históricos fascinantes que claman por ser revividos y nosotros necesitamos recuperar nuestro pasado, nuestras raíces, para mejor encaminar nuestro futuro. Escribo para desahogar y motivar, para enderezar entuertos que no puedo cambiar en la vida real. Pero más que nada escribo porque así puedo escribir del dolor que deja huellas imborrables, del horror que inevitablemente alguna vez enfrentaremos, pero también de los anhelos, de la esperanza, del rayo de luz en la oscuridad, del calor del sol sobre la piel, de la grandeza de lo que no podemos explicar y, sin embargo, todos sentimos.

¿Cómo surge el libro El compás del navegante?

Cuando decidí contar la historia de la fundación de Caracas, de los caciques y pueblos nativos que lucharon contra los conquistadores, de los conquistadores que luchaban por las oportunidades que en España no encontrarían y de los valerosos misioneros que, en muchos casos, fueron la única protección que los nativos encontraron, entendí que el sistema de la Flota de Indias era fundamental para la supervivencia de las colonias. Por eso, decidí contar la historia de dos hermanos, un misionero y otro capitán de la flota, para así recrear el mundo de la conquista con mayor fidelidad.

¿Cómo definirías esta obra?

Esta es una obra de descubrimiento personal, de contraste entre la verdad y la mentira, el amor y el odio, la fe y el materialismo en un momento histórico único.

¿Quiénes son los personajes y cómo son?

Mis personajes buscan representar los diferentes aspectos de la sociedad que participa en mi historia, pero también quiero que se sientan cercanos, posibles, reales. Nadie es totalmente bueno y nadie es totalmente malo. Bartolomé es un hombre traumatizado por la muerte en la pobreza de sus padres, por la pérdida de su familia y está dispuesto a mucho para rehacer una familia y acumular riqueza. Clarita es una mujer que ha logrado su independencia en un mundo en el que pocas mujeres lo hacen. Kentu es un esclavo que no logra aceptar que su vida privilegiada en África devino en esclavitud. Paloma lucha por crecer en virtud en medio de la tragedia de su vida, mientras que la amargura de Eufrasia se convierte en un peligro mortal para los incautos. Todos luchan por sobrevivir, a veces engañándose a sí mismos, a veces dando rienda suelta a sus instintos y otras veces dilucidando sus valores morales. Bartolomé deberá enfrentarse a las consecuencias de su pasado, decidir quién quiere ser y actuar cuando cualquier decisión que tome implica un sacrificio.

¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?

Hay varios, pero creo que el principal es el de reinvención personal. A veces nuestro crecimiento demanda que aprendamos a renunciar a elementos de nuestra identidad para redefinirnos en circunstancias nuevas. Aferrarnos a quienes creemos que somos es una fuente de profundo dolor porque nos encadena al pasado y nos ciega a nuevas oportunidades.

¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?

Ha sido larga. Empecé a escribir Misionero de nuevo mundo y El compás del navegante como una sola novela en el año 2003. Han sido veintidós años en los que yo he cambiado mucho y, consecuentemente, la historia también. Y aún no termino, porque falta el tercer libro de la trilogía Crónicas de Cruz y Espuma. Aún no tengo el título y estoy muy al comienzo de su creación, pero este libro culmina la fundación de Caracas, con los dos hermanos en Venezuela y conquistadores de la talla de Garci Gonzáles de Silva, quien consolida la fundación de la ciudad, superando a caciques como Sorocaima, Tiuna, Tamanaco y Paramaconi. Aunque estos nombres son del conocer común en Venezuela, pocos conocen sus historias.

¿Qué has aprendido escribiendo este libro?

Para crear el personaje de Kentu aprendí acerca de los orígenes de la esclavitud, la mutilación femenina, la cultura mandinga y la vida de los esclavos en España y en América. También, para recrear la emergente sociedad colonial en Cuba, aprendí sobre el cabildo, las relaciones raciales, plantas y animales introducidos por los españoles y, particularmente, el funcionamiento de la flota y la vida abordo. El rol de la mujer en esa época y sus anhelos, limitaciones y libertades. Aspectos de estos nuevos aprendizajes me sorprendieron, porque no son lo que tradicionalmente había creído.

¿A qué público van dirigidas tus obras?

A quien guste de la ficción histórica o, simplemente, de la historia. Cuando publicamos Misionero de nuevo mundo, en 2012, me invitaron a visitar una escuela secundaria en Caracas para darle una charla a los muchachos. Cuando iba saliendo, la directora del colegio me dijo que ese libro debería entrar en el currículo escolar. Ese el comentario más satisfactorio que he recibido nunca y lo tengo siempre presente.

¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?

Recuerdo que mi papá me decía que un escritor necesita madurar como persona antes de ofrecer su mejor obra. Ahora que ya tengo tantos años, entiendo que he tenido una vida rica de experiencias difíciles que espero continúen aportando profundidad a mi escritura. Creo que me falta aprender a liberar mi pluma, a acallar la censura, a cavar hondo y escribir lágrimas.

¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?

Creo que muchos de los que nos dedicamos al arte en cualquier forma generalmente enfrentamos desafíos económicos que nos obligan a sopesar la decisión entre ganarnos la vida y perseguir nuestros esfuerzos creativos. Para mí, hubo el desafío adicional y difícil de dejar Venezuela y tener que crear una nueva vida en Canadá para mí y mi familia. Esto se refleja en mi trabajo.

¿Te sirve algún método de escritura?

Sí, el de empezar por donde sea. He aprendido a perderle el miedo al desánimo, a tener como única rutina de siempre seguir, a no dejarme vencer por la hoja blanca, porque muy posiblemente el primer capítulo que se escribe termine siendo el tercero, desaparezca por completo, o se desmorone en un flashback a lo largo de la novela. Yo siempre escribo, aún cuando no escribo. Quiero decir que en mi mente siempre estoy desarrollando historias, aunque no las escriba. Mi método es ser flexible y seguir, no permitiendo que los obstáculos me hagan abandonar lo único que se ha mantenido constante a lo largo de toda mi vida.

¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Lo que desea cualquier artista: aceptación y entusiasmo por mi trabajo. Que al terminar un libro sientan que han aprendido algo valioso. Termina la frase. Caligrama es…

la oportunidad de publicar con la calidad y el respaldo de la publicación tradicional sin perder mis derechos de autor. Preguntas rápidas

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:

Los juegos del hambre de Suzanne Collins. UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:

Los amos del valle, de Francisco Herrera Luque. UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:

Recercadas del Tratado de Glosas (1533) de Diego Ortiz y Adagio para Cuerdas de Samuel Barber (1938). UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:

Gabriel García Márquez. UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:

Colleen McCullough. UNA FRASE DEL LIBRO El compás del navegante:

«Esa mañana, como todos los días, Paloma había venido a mí desde el horizonte donde vivía la esperanza de volverla a ver».

Luisa María Celis

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Luisa María Celis autora de El compás del navegante — Caligrama