Caligrama
Entrevistas

Gabyta FridmanMás allá de las sábanas

27 de julio de 2026

¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?

Si soy cien por ciento honesta, empecé a escribir a los 15 años, pero tuvieron que pasar varias décadas para que de verdad me animara a dar el salto. Durante mucho tiempo, mi camino estuvo arraigado en el mundo del teatro y el guion audiovisual, donde tuve la suerte de escribir y dirigir obras y series explorando los vínculos y las emociones. Sin embargo, la aventura literaria oficial de publicar una novela llegó recién ahora, cuando esta historia en particular me exigió otro formato. Necesitaba el papel, la prosa y la intimidad que solo un libro te puede dar para animarme a contar este sismo emocional sin el límite de tiempo de una pantalla o un escenario.

¿Por qué escribes?

Escribo para darle voz a lo que solemos callar por miedo. Porque creo que hay amores que llegan como un sismo, no para salvarnos, sino para transformarnos y enseñarnos que la vulnerabilidad es nuestro refugio más honesto. La escritura es mi forma de explorar el lado B de los vínculos, de dinamitar las estructuras y de obligarnos a salir del piloto automático para mirarnos al espejo sin trampas. Escribo para recordarme, y recordarle a quien me lea, que amar sin garantías vale la pena, y que el único fracaso real en esta vida es volver a amarse a medias*.*

¿Cómo surge el libro Más allá de las sábanas?

Surgió de una necesidad inmensa como escritora: la de explorar qué pasa cuando el deseo irrumpe en la madurez sin avisar y rompe todos los esquemas. Quería adentrarme en el terror que da ponerle nombre a lo desconocido y en la valentía absoluta que requiere no esconderse. La novela nació para darle voz a eso que la sociedad suele callar: que el amor no siempre es un puerto seguro donde descansar; a veces, llega como un sismo para dinamitar todo lo que creíamos ser y obligarnos a elegirnos de nuevo*.*

¿Cómo definirías esta obra?

Como un acto de rebeldía y un espejo, porque estoy convencida de que hay muchísimas «Lucías» en la vida real. No es un simple romance de postal con un final de cuento de hadas; es un mapa de vulnerabilidades. Es una historia que no busca explicar el amor ni dar manuales sobre cómo hacerlo, sino que se atreve a mostrar el vértigo de amar sin red y la maravilla de entrar a ese 'País de Nunca Jamás' donde el deseo no pide permiso, recordando a todas esas mujeres la inmensa valentía de animarse a sentir y a no amarse a medias*.*

¿Quiénes son los personajes y cómo son?

Lucía es una mujer catalana de más de cincuenta años, madre, y dueña de una vida perfectamente ordenada bajo el peso de las estructuras tradicionales. Ella representa a muchísimas mujeres que llevan años viviendo en piloto automático, sosteniendo el mundo de los demás con esfuerzo mientras posponen su propio deseo. Azul, en cambio, es el sismo. Una mujer porteña, libre, pero con profundas cicatrices de un pasado que le enseñó a no quedarse donde duele y a irse cuando el cuerpo se lo pide. Es la fuerza magnética que cruza 10.500 kilómetros desde Argentina, no para encajar en el mundo de Lucía, sino para desarmarlo por completo. Juntas son el choque de dos mundos: el terror absoluto a dinamitar lo conocido frente a la inmensa valentía de descubrir que amar sin garantías es la única forma honesta de hacerlo

¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?

Hablo del sismo íntimo que significa deconstruirse a partir de los 50 años, cuando la vida te exige dinamitar el paradigma heterosexual en el que siempre te sentiste segura y sacudirte el peso asfixiante de las etiquetas sociales. Trato esa encrucijada brutal y a la vez hermosa entre la maternidad y el deseo propio: el inmenso vértigo de mirar a los ojos a tus hijos adultos para desnudarte el alma y confesarles tu verdad. Exploro lo que significa sostener un latido y convivir con la ausencia física a 10.500 kilómetros de distancia. Pero, sobre todo, el gran latido de esta novela es el concepto de Maktub: eso que ya estaba escrito. Esa fuerza inevitable que nos arrincona y nos obliga a elegirnos, demostrando que el destino, a veces, no llega para darnos paz, sino para desordenarnos enteros y enseñarnos a amar de verdad

¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?

Ha sido un viaje de vulnerabilidad absoluta. Esta novela me ha obligado a poner el cuerpo en cada palabra. Como bien me reconoció mi editor, fue un proceso de trabajo intenso para lograr que la historia dejara de ser virtual y pasara a ser puramente física, dándole una encarnadura real a los escenarios y a la piel de Lucía y Azul. Fue el hermoso desafío de transformar la tinta en latido, logrando que quien lea pueda sentir el mismo vértigo y la misma respiración de dos mujeres dispuestas a dinamitarlo todo, demostrando que la literatura que te transforma es la que se escribe desde las entrañas.

¿Qué has aprendido escribiendo este libro?

He aprendido que a veces el amor no es un refugio seguro donde ir a descansar, sino un espejo brutal y hermoso que te obliga a mirarte de frente y sin trampas. Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino la decisión de agarrarte fuerte a una mano y quedarte aunque el suelo tiemble bajo tus pies. Y, sobre todo, esta novela me enseñó a tatuarme en el alma mi propia premisa: que amar no es encontrarse por casualidad, es quedarse cuando ya no hay certezas, descubriendo que es justo ahí, en medio de ese vértigo, donde empieza la vida de verdad.

¿A qué público van dirigidas tus obras?

Están escritas para quienes alguna vez sintieron que estaban viviendo en piloto automático. Para esas mujeres de cuarenta o cincuenta años que creen que su mapa vital ya está dibujado y cerrado. Pero, en realidad, este libro es un refugio para cualquier persona valiente que esté dispuesta a cuestionar sus propias estructuras y a no conformarse con vivir a medias. Porque si bien esta novela narra la historia del sismo entre dos mujeres, el mensaje trasciende cualquier etiqueta: el alma no entiende de moldes ni de géneros. El amor es solo uno, universal e indomable, y la experiencia de atreverse a vivirlo sin garantías es, sencillamente, brutal.

¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?

Al venir del mundo de la dramaturgia, mi pluma solía ser mucho más rápida y telegráfica, enfocada casi exclusivamente en el diálogo y la acción. Mi mayor evolución con esta novela fue aprender a detener el tiempo narrativo: atreverme a meterme en los silencios, describir la respiración de los personajes, habitar el entorno (desde el vértigo en lo alto del Obelisco hasta la furia del agua en las Cataratas), y lograr transmitir esa carnalidad y esa 'honestidad que despeina' en la prosa.

¿Te sirve algún método de escritura?

Mi método es absoluta y maravillosamente orgánico y visceral. No soporto encasillar a mis personajes en esquemas o manuales rígidos; necesito dejarlas respirar, que se equivoquen, que sientan miedo y que sean ellas mismas quienes me marquen el rumbo. Amo rendirme ante su verdad. Escribo desde las entrañas, buscando que cada escena tenga pulso y transpire esa honestidad que despeina, asegurándome de que la historia lata con fuerza antes de quedar inmortalizada en el papel.

¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Que se atrevan a cuestionar sus propios mapas. Que al cerrar el libro no solo se queden con un nudo en el pecho y con ganas de más, sino con la urgencia brutal de entrar a su propio «País de Nunca Jamás»: ese refugio íntimo donde una deja de mentirse y se permite sentir sin red. Me gustaría que dejen de pedirle garantías a la vida, que se animen a saltar al vacío y que, pase lo que pase después, recuerden siempre que lo único que realmente cuenta es no volver jamás a amarse a medias Termina la frase. Caligrama es…

Caligrama es el puente valiente que creyó en esta historia, otorgándole el Sello Talento y permitiendo que estas páginas salten hacia las manos de los lectores que necesitaban leerlas. Preguntas rápidas

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Albert Espinosa, por su sensibilidad para hablar de la vida y por enseñarnos que hay personas que llegan para enseñarnos a vivir de verdad. UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS

: Isabel Allende, por su forma magistral de darle voz a mujeres valientes, pasionales y reales. UNA FRASE DEL LIBRO Más allá de las sábanas

: «Hay vínculos que no vienen a salvarnos: vienen a transformarnos».

Gabyta Fridman

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Gabyta Fridman autora de 'Más allá de las sábanas' — Caligrama