Evelio TrabaSúbditos de Lisboa
10 de noviembre de 2023
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?
Un escritor siempre escribe antes de escribir: la escritura es el resultado de una serie de aprendizajes, tanto conscientes como inconscientes. Fui escritor desde que descubrí, en algún momento intermedio entre la infancia y la adolescencia, un sentido vital, único y revelador, contenido en las palabras. Pero debo hablar de un momento puntual: año 2008, con la publicación de Las puertas cambian de sitio, mi primer libro, un cuaderno de poesía publicado en mi ciudad natal. Siempre he sido y seré, un poeta.
¿Por qué escribes?
Fernando Pessoa nos legó una observación contundente respecto a esta pregunta: «La literatura existe porque el mundo no basta». Yo he asumido esa aseveración como un norte en mi carrera como escritor: escribo para dotar de sentido mi existencia, para intentar explicarme a mí mismo toda la belleza y todo el absurdo que nos rodea, escribo porque esa es mi rebelión personal contra lo que no puedo cambiar, y porque mirar el mundo de forma literaria me ha permitido construir un microcosmos en que todo tiene una significación y un propósito. Escribo porque mi gran obsesión es el lenguaje: gracias a sus imágenes y sensaciones, mi vida, ni aun en las circunstancias más adversas, ha sido descolorida ni precaria; escribo porque escribir es darme al otro y recibir siempre el mayor premio de lo que más intensamente ansío: convertirme, auténtica y continuamente, en una mejor persona.
¿Cómo surge el libro
Súbditos de Lisboa
Hacia fines de 2015, leí una pequeña y precisa biografía de Miguel de Cervantes, del novelista y catedrático Andrés Trapiello. Entre sus páginas encontré una alusión a las intenciones y esfuerzos de Cervantes de pasar a las Indias en 1590, en calidad de funcionario real, y esto incentivó mi curiosidad en torno a qué hubiera sucedido si estas ansias hubiesen llegado a consumarse. En términos factuales, si la demanda de Cervantes hubiese sido atendida, lo más probable es que no tuviéramos el Quijote, y que el autor alcalaíno hubiese tenido que jugar según las reglas del contexto, en un mundo donde las ordenanzas de la época prohibían expresamente la publicación de la literatura de ficción en las Indias. Durante varios meses mantuve como una idea fija la ecuación narrativa de un Cervantes que cruza el océano y vive unos sucesos alternativos respecto a los que conocemos, y me di cuenta de que esto solo era posible a través de una narración ucrónica; es decir, partiendo de una falla en el pasado que hiciese verosímil un despliegue de tal naturaleza. Esa falla fue el regreso de don Sebastián de Portugal luego de que todos le creyeron muerto, en una coyuntura donde Felipe II queda parapléjico tras enterarse del desastre de la llamada Armada Invencible: el resurgimiento de un poder fanático y mesiánico, y la invasión de toda Europa, usando como pivote la ruina sucesoria del imperio español fue el punto de inflexión que logré articular en pro de que una idea aparentemente descabellada, tuviese el cuerpo lógico de una realidad auténtica. Sobre el cimiento de estas variables de narración especulativa, y apoyándome fundamentalmente en una investigación exhaustiva, organicé el argumento de mi novela: el resto del trabajo fue a base de intuición, atrevimiento, y el disfrute pleno de sentir que estaba entrando en un terreno absolutamente inexplorado.
¿Cómo definirías esta obra?
Se trata de una ucronía, de un juego literario o lo que a mí me complace llamar una ficción filosófica, que superpone por encima de los hechos, el concepto de «posibilidad»: todo lo que en ella se narra es absolutamente posible e imposible a un tiempo. Se trata de una novela que busca establecer un pacto con el lector, situándole frente a sus propios miedos y certezas, ofreciéndole a un Miguel de Cervantes fiel a su propio retrato, pero a la vez distinto, en medio de unas circunstancias que pondrán a prueba su capacidad para reinventarse y hacer frente a los obstáculos.
¿Quiénes son los personajes y cómo son?
Los personajes son el propio Miguel de Cervantes, su esposa Catalina de Salazar, su sobrina Constanza, Rodrigo Dueñas (el narrador) y una galería adyacente de perfiles reales: Lope de Vega, Quevedo, Góngora, los hermanos Argensola y Liñán de Riaza, entre otros que conforman el fresco alternativo de un Siglo de Oro que ocurrió en Cartagena de Indias y no en Madrid. Se trata de unos personajes con los que he intentado alcanzar la complejidad de lo espontáneo, y cierto sabor a vida real que busca acercarlos potencialmente a las posibilidades de un lector universal.
¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?
Los temas que consciente e inconscientemente he ido desarrollando en el trasfondo de la obra, podrían resumirse en estos: el artista frente al poder, la literatura como alternativa de escape ante realidades opresivas, la lucha por la supervivencia en un mundo parcelado y leoninamente repartido, además de los temas que ya Homero agotó antes de nosotros: el amor, la amistad, el paso inmisericorde del tiempo, la muerte, y sobre todo ese misterio que tanta tinta ha hecho correr: la infinita complejidad de la condición humana.
¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?
Un desafío enorme y una posibilidad de reinvención no menor, en el sentido del riesgo y la aventura que comporta escribir una novela de esta naturaleza, más si el centro de esta fabulación es la propia vida novelesca del autor del Quijote.
¿Qué has aprendido escribiendo este libro?
Que no hay desengaño, por duro que parezca, que no contenga una dosis de belleza y aprendizaje, que la ficción es la única mentira a través de la cual se llega justamente al centro de la verdad, que la vida es menos larga de lo que parece, y que las oportunidades de amar y ser a través del amor, son tan numerosas como escasas; que luchar por los sueños dota de sentido nuestra existencia, y que vale la pena no conformarse, ir más allá, explorar los límites que todos desaconsejan, pero sobre todo esto: aprender paciente y conscientemente de nuestros errores, perdonándonos cada día en una especie de ceremonia infinita.
¿A qué público van dirigidas tus obras?
Público adulto, en especial a ese público que sabe encontrar, en la ficción histórica, un número considerable de conexiones con el presente.
¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?
Vertiginosa y a la vez sosegada, llena de resiliencia y aprendizajes derivados de una única matriz: la búsqueda constante del camino interior, y el hallazgo de la escritura como un móvil para comprender, o intentar comprender, qué es realmente lo esencial en la vida. Soy un escritor que escribe porque siente que tiene algo que decir, y siento que crezco cada día, con cada lectura (tanto de la realidad como de los libros), afianzándome en el más productivo de los miedos que conozco hasta hoy: la convicción de saber que cada nuevo proyecto me supera, y que es preciso trabajar mucho, y aún esperar más, con tal de ver en manos de otros (siempre en manos de otros) el fruto de nuestro más callado esfuerzo. Soy un alumno de Rilke, esto me define cabalmente.
¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?
Reinterpretar la historia, construir unos supuestos verosímiles a partir de meras posibilidades, intentar convertir en una realidad autónoma lo que no sucedió, y que los lectores puedan hallar en ella una expresión de su verdad íntima, de su universo personal.
¿Te sirve algún método de escritura?
Soy un escritor organizado en el sentido de que creo que las estructuras previas evitan desperdicios de tiempo y energías, y sumamente indisciplinado a la hora de imaginar: de algún modo sé que va a ocurrir, lo que no sé es cómo. Doy una importancia capital a la interpretación previa de datos, y estoy convencido de que, tras una novela funcional y artísticamente válida, hay casi siempre una meditación ajedrecística y un uso de la experiencia personal en función del relato. Siempre trato de trabajar, en la medida de lo posible, en secuencias continuas de tiempo, de modo que una misma energía atraviese el proceso creativo. Soy muy perfeccionista, y un obsesivo del lenguaje: tengo la convicción de que la literatura está allí donde palpita el lenguaje, allí donde lo sórdido y lo sublime cumplen en él sus infinitas posibilidades.
¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?
Que a través de mis palabras, cada quien pueda encontrarse a sí mismo.
Termina la frase. Caligrama es…
Una puerta hacia la realización…
Preguntas rápidas
EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:
Todas las mañanas del mundo, de Pascal Quignard.
UN LIBRO QUE QUIERAS LEER
: Los asesinos de la luna, de David Grann
UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:
Canción de Emperador, de Luys de Narváez: https://www.youtube.com/watch?v=Des07Z7oKpY
UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:
Fernando Pessoa
UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:
Marguerite Yourcenar
UNA FRASE DEL LIBRO
Súbditos de Lisboa
No me importó que otros pusiesen mi cordura en tela de juicio: decidí cambiar a tiempo los andrajos de lo seguro por la seda de lo soñado.

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