Luisa Navia-Osorio
1 de enero de 2022
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?
Cuando, con la edad, no me quedó más remedio que dejar de tener aventuras.
¿Por qué escribes?
No existe ningún motivo razonable, es una actividad laboriosa y poco rentable. Supongo que por el placer que supone desarrollar una historia intrincada, ser capaz de finalizarla, verla impresa y que sea leída.
3.¿Cómo surge el libro Erraban oscuros
En el 2018 había publicado otra novela, Los agujeros de gusano, que gustó mucho; Erraban oscuros es, al mismo tiempo, la secuela y la precuela de la novela anterior, aunque se puede leer de forma independiente.
¿Cómo definirías esta obra?
Como una novela negra provinciana, más bien como una parodia de esas novelas negras provincianas con asesinos seriales que tanto abundan ahora.
¿Quiénes son los personajes y cómo son?
El protagonista es un empresario corrupto; figuran varios fines de raza, un periodista resentido, una prostituta ilusa, una influencer desbordada por la situación, un policía fantasioso, etc. Toda una fauna testigo de una época de decadencia y corrupción.
¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?
Es una novela de decadencia, la mía propia, en la que ya siento el paso del tiempo. La decadencia de mi región, Asturias; la de una clase social, la aristocracia asturiana, con sus casonas difíciles de mantener y, sobre todo, es una novela de decadencia moral. La corrupción es la principal protagonista de esta novela.
¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?
Fue laboriosa, mi novela anterior había surgido con facilidad y, sin embargo, esta fue mucho más complicada. La novela es bastante larga, con una trama retorcida, y tuve que resolver muchas incoherencias argumentales.
¿Qué has aprendido escribiendo este libro?
La novela requirió mucha documentación sobre diversos temas, como la corrupción, rutas de navegación trasatlánticas, poesía simbolista, paradigmas físicos, etc. Para escribir sobre todos estos temas necesité información, aunque esta solo se refleja de forma tangencial en mi novela.
¿A qué público van dirigidas tus obras?
A un público con muchas lecturas, culto y de colmillo retorcido. Es lo contrario a una novela de iniciación, es una novela escrita en plena madurez vital y antes de que llegue la vejez. El amor y la sexualidad en la tercera edad están presentes, también las relaciones entre parientes políticos, negocios y sociedades patrimoniales. Preocupaciones adultas.
¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritora?
Muy buena, supongo que casi todos los escritores progresamos en nuestra segunda novela. Cuando releí mi borrador, me pareció imposible que yo hubiese sido capaz de idear todas aquellas tramas argumentales.
¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?
La longitud; en algunos momentos el borrador llegó a tener el doble de extensión, podar todo aquello fue complicado.
¿Te sirve algún método de escritura?
Desgraciadamente, no. Curiosamente, en mi primera novela sí fui más metódica, pero esta fue un caos, con varios archivos abiertos a la vez, lo que me ha llevado a cometer algunos errores absurdos que luego tuve que resolver con un cierto esfuerzo.
¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?
Que, si les gusta mi novela, la conserven, recomienden su compra y no la presten tanto como ocurrió con mi novela anterior.
14.Termina la fase: Caligrama es…
El mejor modo de publicación para un escritor novel que quiere que su novela sea editada, corregida y distribuida profesionalmente.
Preguntas ráfaga
EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:
Desde adentro de Martin Amis.
UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:
Me gustaría leer toda la obra de Graham Greene.
UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE ESTA OBRA:
Farewell And The Tower, un fragmento de la banda sonora compuesta por Bernard Hermann para la película Vértigo.
UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:
David Mitchell.
UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:
Fred Vargas.
UNA FRASE DEL LIBRO Erraban oscuros
: «Corrió, igual que cuando era pequeño y los niños del barrio le perseguían para romperle las gafas. Tenía que llegar antes de que nadie le viese llorar. Daniel se preocupaba sin necesidad, nadie podía averiguar su vergüenza, ya no merecía la pena correr. Sus lágrimas eran unas lágrimas de adulto escasas y menguadas, fáciles de disimular. Su cara enrojecida podía ser la de un trancazo invernal».

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