Caligrama
Entrevistas

Gisèle Bourgeois

1 de enero de 2022

¿Cuándo y por qué empezaste a escribir?

La literatura y los libros han sido una constante en mi vida. Mis abuelos maternos eran libreros en Quebec y fue el negocio familiar. Las últimas novedades, la campaña de Navidad, la feria del libro. Todo eso era nuestra cotidianidad. Eventualmente estudié idiomas y literatura en la universidad. Tenía ganas de escribir también, pero curiosamente, quizás por el respeto que tengo a la literatura, me acerqué a la escritura muy tarde y con mucha humildad. Sin embargo ha sido una experiencia muy enriquecedora y me da pena no haber empezado antes.

2.¿Cómo surge

La verdadera identidad

Realmente, La verdadera identidad surgió como un vehículo para hablar de los temas que me interesan. La identidad cultural en general, la historia de mi pueblo en particular. Sabía de lo que quería hablar y busqué una historia o anécdota que lo ilustrara. Utilicé, como es lógico, los escenarios de mi propia vida. Pero quizás fue en un viaje a Ámsterdam donde la trama cuajó. Encontré aquella llave que necesitaba para mover la historia. Donde se casó la idea con la historia.

¿Cuál es el argumento de la obra?

Un muchacho humilde huye de su pueblo del Canadá Atlántico tras descubrirse el cadáver de su novia. Un médico ejerce su propia justicia ayudándole a huir y muere poco después. Durante años, la vida seguirá su curso, el muchacho logra desaparecer y los hijos del doctor guardan el secreto. La hija se hará intérprete internacional y se casará con un chico español, un vasco de Bilbao, que también huye aunque por razones políticas de su país. En un viaje profesional a Ámsterdam, la hija del doctor se topará con el paradero del muchacho que huyó y lo convencerá para volver a casa y se enfrente a la justicia. Durante el juicio, la dignidad y también las miserias de ese pueblo peculiar, con un equilibrio delicado político y cultural, saldrán a la luz. Todos se enfrentarán a sus miedos y a su futuro.

¿En qué época y en qué escenarios transcurre la trama?

La historia empieza en 1973 y acaba en 1992. Para ponerle un marco histórico aproximado, desde el final de la guerra de Vietnam a la caída del muro de Berlín. Los setenta y ochenta. Hoy parecen lejanos esos años tan exuberantes. Los escenarios son muchos; un pueblo de Canadá, Okinawa en Japón, los despachos de Wall Street, el Barrio Rojo de Ámsterdam y ¡muchos sitios en el camino!

¿Qué temas pueblan el trasfondo de tu obra?

Destacaría tres temas que a mí particularmente me fascinan. Uno, la dudosa moralidad de tomar, sin permiso, una decisión que condicionará la vida de otros: este es el dilema de Philippe, el médico, que quebranta la ley en un caso de asesinato de una menor. Actúa según su propia consciencia, pero desviando el curso natural de los acontecimientos, cambiando el destino de varias personas. ¿Para bien o para mal?

Dos, el azar y la voluntad como los motores que mueven vidas con o sin permiso:

la maravillosa libertad de ser joven y sin ataduras en la intersección de la oportunidad, del azar y de la libertad de decidir que vive Adrienne. No ocurre a menudo en la vida.

Tres, la huella profunda de la lengua y los paisajes de la niñez: la inescapable memoria, las referencias permanentes, la «planta baja» del edificio llamado «identidad».

Los personajes viven en diferentes partes del mundo. Tú naciste en Canadá, pero has vivido en Nueva York y ahora en España. ¿Te han servido tus vivencias en los diferentes países en los que has vivido?

Sí. Mucho. Es cierto que tuve la oportunidad de vivir en varios países y me han servido de inspiración mis experiencias personales. Para dar un ejemplo: viví en Nueva York de 1984 a 1989, justo cuando la epidemia del SIDA sacudía la ciudad. Vivía en el barrio de Greenwich Village donde también vivían y trabajaban muchos artistas, modelos y bailarines, sectores duramente castigados por el virus. Era trágico. Un día vi un hombre joven encogido, las manos como puños en el bolsillo de su abrigo, llorando desconsolado por la calle. Solo me puedo imaginar qué noticia le acababan de dar. En mi novela, este chico se tradujo en el mejor amigo de Xavier en Nueva York que sucumbió a la enfermedad.

7.

Hablas también del sonido de los idiomas. Dicen que las personas que pueden expresarse en varias lenguas se comportan de manera diferente dependiendo de la que utilicen en cada momento. ¿Te ocurre esto a ti?

Todos sabemos que una lengua es una ventana abierta a otro humor, a otra sensibilidad, a otra historia. Ahora, una lengua es más que un vocabulario en un diccionario, a su vez pertenece a una cultura que tiene sus usos y costumbres. En mi región, conviven dos lenguas y dos culturas. Navegamos entre las dos cómodamente. Eso no impide que en nuestra propia lengua, con familia y amigos, se sienta una libertad, una facilidad, una naturalidad hermosa y reconfortante. Adrienne habla los dos idiomas con Michel . «El inglés le hacía hablar, el francés le hacía recordar». La lengua materna o familiar está seguramente más ligada al sentimiento. Y la otra coge el sitio que se le quiere dar.

¿Qué te gustaría conseguir en el lector?

Como dije anteriormente, soy de una familia de libreros… Solo busco la satisfacción del lector. Que sienta que el tiempo y el dinero que se ha gastado en mi obra le ha valido la pena.

¿Qué temas de la obra podrían estar ligados a la actualidad?

Existen paralelismos con la sociedad española actual, con sus regiones tan diversas y los fuertes sentimientos nacionalistas. Adrienne es francocanadiense de una familia comprometida con mantener viva la lengua y los derechos conseguidos. Xavier no es independentista, pero parte de su familia es nacionalista convencida. De hecho, Xavier conoce a Adrienne en Montreal donde su primo de Bilbao, joven afiliado al PNV, está haciendo estudios constitucionales y observando el funcionamiento de los referéndums para la independencia de la provincia de Quebec. Sin embargo, la política, aunque está presente en ambientes y comportamientos, no es esencial. Es más bien un decorado de la obra.

¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

Cada lector tiene sus gustos, lo cual respeto muchísimo. Más que recomendar mi libro, lo describiría, para que él o ella elija si le apetece o no perderse unas horas en ese mundo. Es una novela entretenida con mucho sentimiento y un sabor internacional. Una saga familiar, una historia de amor y una aventura. Plantea unos dilemas socioculturales interesantes y tiene un final con su «suspense». También, para lectores españoles, es una mirada a la sociedad canadiense que es poco conocida y peculiar. Diferente de lo que se suele considerar como «norte americano». Sorprende.

¿Qué aspectos de la trama y del estilo narrativo crees que podrían enganchar al lector?

Me ha sorprendido gratamente cómo ha llamado la atención a muchos lectores no canadienses los detalles históricos y la existencia del pueblo «acadien» (que es el mío). También tienen atractivo las trayectorias profesionales de mis protagonistas. Michel viajó por el mundo como cocinero en un carguero holandés de la marina mercante. Xavier es un banquero en Wall Street durante la locura financiera de los años ochenta. Adrienne trabaja en las Naciones Unidas e incluso participa en algunas misiones clandestinas. Describo la vida de Michel, algunas operaciones financieras de Xavier y los tejemanejes de los pasillos de las Naciones Unidas. Son pinceladas interesantes para una lectura amena.

¿Suele servirte algún método de trabajo, sigues algún horario o escribes cuando sientes la necesidad?

Admiro mucho a los escritores que siguen casi un horario laboral. Creo que no es indispensable, pero debería ser así. Es inspiración, emoción y talento, pero sobre todo es trabajo. Yo, como dije, empecé tarde y me lo he tomado con tranquilidad. Tardé casi tres años en escribir la novela, y en traducirla más de un año. Una manía: no puedo escribir fuera de mi casa de Madrid. Tiene que ser en mi pequeño despacho al lado de mi cocina. Con mi familia que entra y que sale. El teléfono a mi lado. Viendo a mis vecinos desde mi ventana.

¿Qué aspectos de tu vida te han podido marcar como escritora?

Definitivamente, la lectura. Las horas que he pasado con un buen libro entre las manos. La emoción de un pasaje hermoso. El espanto ante una crueldad. La impaciencia por saber lo que va a pasar. En fin, como dice Stephen King, «para ser escritor, hay que ser lector».

¿Alguna anécdota relacionada con el proceso creativo de la obra?

Sí. Lo recuerdo con cariño y no tuvo importancia en el resultado final, pero hubo una anécdota que me costó dinero y un pequeño disgusto. Conocía Ámsterdam, porque mi hija había estudiado allí. Me solía hospedar en el Hotel Pulitzer y desayunar en el coqueto comedor del hotel. Allí coloqué una de las escenas más importantes del libro. Cuando llegó el momento de escribir la escena, había pasado algo de tiempo y quería volver a verlo para calcular las distancias, recordar las vistas, etcétera. Sentí que me hacía falta y me hacía ilusión. Convencí a mi marido para pasar un fin de semana en Ámsterdam. Al llegar, bajar del taxi y coger las llaves, el conserje nos informó amablemente que el desayuno se servía en el patio interior. «¿No se puede tomar en el comedor?», pregunté horrorizada. Dijo que el comedor estaba en obras y no sabía si reír o llorar.

15.Termina la frase: Caligrama es:

Una excelente opción para el autor independiente.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:

Un caballero en Moscú, Amor Towles.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:

La bruma verde, Gonzalo Giner.

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:

Europa de Carlos Santana.

UNA FRASE DE TU LIBRO

LA VERDADERA IDENTIDAD

«Estos serían los últimos días felices de la familia Blanchard en Moncton porque pronto el futuro de la familia sería marcado por la muerte. Dos muertes para ser exactos».

Gisèle Bourgeois

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ENTREVISTA A GISÈLE BOURGEOIS — Caligrama