Eduar GarzaMientras esperas a Godot
23 de septiembre de 2025
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?
Oficialmente, mi aventura literaria comenzó en 2019 con la publicación de Vender no es un milagro, es un método. Fue un proyecto profundamente ligado a mi labor como consultor y mentor empresarial: una forma de compartir herramientas, ordenar ideas y acompañar a quienes buscan crecer en el mundo de los negocios. Sin embargo, siento que ese fue solo el prólogo. Con la publicación de Mientras esperas a Godot, he iniciado lo que considero mi verdadera aventura literaria. Este libro marca un punto de inflexión porque me adentro, por fin, en mi género preferido: el ensayo. Un espacio donde puedo reflexionar con libertad, conectar ideas con emociones y abrir conversaciones con el lector más allá del ámbito profesional.
¿Por qué escribes?
Escribo porque un maestro con vocación nunca deja de serlo y, más allá de impartir contenidos, su función es esencialmente comunicar: ideas, emociones, dudas, certezas… sembrar preguntas más que ofrecer respuestas. La vocación de enseñar es inseparable del deseo de llegar al otro, de dejar una huella, por pequeña que sea. Pero hay algo en un libro que permanece, algo profundo, casi sagrado. Es el canal más antiguo, más íntimo, más poderoso. Un libro permite hablarle a alguien al oído, aunque esté a miles de kilómetros, aunque nos separen siglos. Escribo para explorar mi propia voz y, en ese acto, tender puentes hacia los demás. Escribo porque creo que, a pesar de todo, las palabras aún tienen el poder de transformar.
¿Cómo surge el libro Mientras esperas a Godot?
Este libro surge del deseo de comprender y explicar las fuerzas que atraviesan la experiencia humana, más allá de las modas, los contextos o las ideologías. A lo largo de la historia cambian los escenarios, pero los dilemas fundamentales —el poder, la ética, la identidad, la muerte, la pobreza, la mediocridad— siguen presentes. Mientras esperas a Godot no busca dar respuestas cerradas, sino ofrecer una mirada lúcida y práctica sobre estos temas, ayudando al lector a orientarse en la complejidad de la vida cotidiana. Inspirado por autores como Maquiavelo, Nietzsche, Sartre o Beckett, por citar algunos, el libro combina reflexión filosófica, análisis social y herramientas concretas para afrontar el caos con inteligencia y esperanza. Es una invitación a pensar, a despertar la conciencia y a transformar la espera pasiva en una búsqueda activa de sentido. Porque, aunque Godot no llegue, el camino hacia él puede ayudarnos a entendernos mejor y a construir una vida más auténtica.
¿Cómo definirías esta obra?
La definiría como una obra de pensamiento vital. Un ensayo que no se conforma con analizar desde la distancia, sino que se sumerge en la experiencia humana con la intención de acompañar, provocar y transformar. No es un tratado académico ni una reflexión abstracta: es una invitación al lector a detenerse, mirar hacia adentro y hacia el mundo, y hacerse preguntas esenciales. Es, en cierto modo, un mapa para orientarse en la complejidad de la existencia. Una obra que conecta la filosofía con la vida cotidiana, lo histórico con lo actual, lo individual con lo colectivo. Su propósito no es ofrecer certezas, sino herramientas. Es un intento de iluminar las sombras que habitan en cada uno de nosotros y en la sociedad, con la esperanza de que, al comprenderlas, podamos vivir con más lucidez, libertad y sentido.
¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?
El libro se estructura en torno a dos grandes dimensiones: la res publica, que aborda los desafíos sociales, políticos y culturales que enfrentamos como colectivo —la corrupción, el poder, la religión, la pobreza, la educación, las sociedades fallidas, por citar algunas—, y la res privata, que explora la dimensión más íntima del ser humano: el ego, la muerte, la búsqueda de sentido, la vulnerabilidad, el libre albedrío, la ética, la asertividad, entre otros temas esenciales. Ambos bloques se entrelazan en una reflexión que busca comprender cómo se condicionan mutuamente lo individual y lo colectivo. A través de estas temáticas, el libro invita a mirar con honestidad los conflictos que nos atraviesan —como sociedad y como personas— y ofrece claves para habitarlos con mayor lucidez, conciencia y libertad.
¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?
Ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Aunque no era mi primer libro, sí ha sido la primera vez que publico de forma profesional, y debo reconocer que partía desde el desconocimiento. Enfrentarme a un informe editorial serio, donde se valora la obra con rigor antes de publicarla, fue un momento inquietante pero clave: sentí una enorme satisfacción por la buena acogida, pero aún más por todo lo que aprendí en el proceso. El acompañamiento del equipo de Caligrama Editorial fue maravilloso. Me hicieron sentir cómodo, respetado y parte activa de cada decisión. Pero lo que más valoro es el aprendizaje que me llevé en cada paso: desde la revisión de estilo hasta el diseño, la maquetación y la promoción. Ha sido un verdadero proceso de crecimiento como escritor, y eso —más allá del resultado final— no tiene precio.
¿Qué has aprendido escribiendo este libro?
He aprendido que escribir no es solo ordenar ideas, sino enfrentarse a uno mismo. Cada tema —ya sea social o íntimo— me obligó a cuestionarme, a profundizar y, en muchos casos, a replantear mis propias certezas. Escribir este libro fue también una forma de escucharme con más claridad y, al mismo tiempo, de abrirme al otro. En un mundo dominado por la inmediatez, este proceso fue una pausa necesaria. Me tomé casi un año para escribirlo, dando a cada etapa su tiempo, desde la primera letra hasta la última corrección. Cocinar el libro a fuego lento, sin prisas, fue una terapia magnífica para reconectar conmigo mismo. Además, el camino editorial me enseñó muchísimo: desde el informe inicial hasta la publicación, cada paso fue una oportunidad de aprendizaje, de humildad y de crecimiento. En definitiva, este libro me ha hecho mejor escritor, pero, sobre todo, una persona más presente y consciente.
¿A qué público van dirigidas tus obras?
El libro está pensado para lectores adultos con inquietudes filosóficas, existenciales o éticas, y también para cualquier persona interesada en el crecimiento personal, la introspección y la búsqueda de sentido. No requiere una formación especializada, pero sí cierta disposición a detenerse, reflexionar y mirar hacia adentro. Utiliza un lenguaje claro y cercano, accesible para el público general, aunque algunos pasajes pueden resultar más densos si no se está familiarizado con este tipo de reflexión. Además, creo que es especialmente valioso para jóvenes que están dejando atrás la adolescencia y enfrentan por primera vez las grandes preguntas de la vida. Para ellos, puede ser una guía, una brújula, o simplemente un espacio de encuentro con temas que rara vez se abordan con profundidad. Si después de leerlo caminan más hacia la luz que hacia las sombras, habrá cumplido su propósito.
¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?
Este es mi primer libro publicado de forma profesional, así que hablar de una evolución literaria extensa quizá sea prematuro. Sin embargo, el aprendizaje de este último año ha sido profundo y revelador. He comprendido no solo lo que implica escribir, sino todo lo que significa publicar con rigor, escuchar críticas, pulir el texto y respetar cada etapa del proceso. Más que una meta, ha sido el verdadero inicio de un camino que durante años quise recorrer y que hoy afronto con paso firme. Gracias al acompañamiento recibido, me siento con más herramientas, más confianza y, sobre todo, con muchas ganas de seguir aprendiendo y creciendo como escritor.
¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?
Sin duda, el mayor reto ha sido superar el síndrome del impostor. Esa sensación de no estar a la altura, de compararse con grandes autores y sentirse pequeño, puede llegar a paralizar. Pero uno aprende que la perfección no existe, y que aferrarse a ella solo aleja del verdadero propósito: compartir lo que uno tiene para ofrecer, por modesto que parezca. Aceptar que siempre habrá algo por mejorar, pero que eso no invalida el valor de lo escrito, ha sido liberador. Requiere preparación, sí, pero sobre todo valentía. Valentía para dar el primer paso y confiar en que lo que te inquieta, si está escrito con honestidad, puede resonar y ser útil también para otros.
¿Te sirve algún método de escritura?
Más que seguir un método rígido, mi forma de escribir se basa en combinar investigación y escritura. A medida que avanzo en la redacción, voy profundizando en los temas, buscando fuentes, contrastando ideas, y eso enriquece el texto en tiempo real. Es un proceso dinámico, en el que pensar, leer y escribir van de la mano. Este sistema me permite descubrir conexiones inesperadas y afinar mi propia mirada sobre lo que estoy tratando. No me limito a volcar lo que ya sé, sino que cada capítulo se convierte en una exploración, casi en un diálogo entre lo que investigo y lo que siento. Es un método exigente, pero profundamente estimulante.
¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?
Me gustaría provocar una pausa. Que quien lea el libro se detenga un momento a pensar, a cuestionarse, a mirar el mundo —y mirarse a sí mismo— con más profundidad. No busco imponer verdades, sino abrir preguntas que acompañen, incomoden o inspiren, según el momento vital de cada lector. Si el libro logra ayudar a alguien a ver con más claridad, a comprender mejor su entorno o a sí mismo, entonces habrá cumplido su propósito. Ojalá que cada página sea una invitación a salir del piloto automático, a recuperar el sentido crítico y, sobre todo, a caminar con más conciencia hacia una vida más auténtica y un mundo mejor. Termina la frase. Caligrama es…
el puente entre la intención de escribir y el compromiso de publicar. Preguntas rápidas
EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:
El mundo y sus demonios de Carl Sagan. Debería haberlo leído antes. UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:
El mundo en la palabra. Retórica como antídoto de necedades de David Pujante publicado en junio de 2024. UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:
Pájaros de barro de Manolo García en su primer disco en solitario Arena en los bolsillos. UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:
Yuval Noah Harari. UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:
Rosalía de Castro, sin ningún tipo de duda. UNA FRASE DEL LIBRO Mientras esperas a Godot:
«Godot llegará, quizá no hoy, ni mañana, pero algún día. Y ese día justificará cada instante dedicado a creer y a luchar por un mundo mejor».

¿Quieres publicar tu libro?
Cada una de estas entrevistas empezó con un manuscrito. Cuéntanos el tuyo.
Solicitar valoración