Carlos OlmosTres Penínsulas
27 de marzo de 2025
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria? En mi juventud escribía poesía, pero me acabó agotando. Durante casi dos décadas apenas escribí nada, hasta que en 2022 inicié este proyecto que me ha llevado a publicar Tres Penínsulas. ¿Por qué escribes? Escribo porque me gustan los libros. El libro como objeto me apasiona. Además, escribir me permite no depender tanto de la memoria. Esa función de la escritura, la de poder olvidar sin sentirnos culpables, es mi mayor motivación. ¿Cómo surge el libro Tres Penínsulas? El origen de este libro es otro libro. Leyendo En tierra de Dioniso de María Belmonte me asombró el entusiasmo con el que la escritora hablaba del Monte Athos y pensé que, a ella, ante la imposibilidad de visitarlo por ser mujer, le gustaría ver las fotos que hice en cada uno de mis tres viajes a esta península de monasterios y de naturaleza salvaje. Al principio pensé que mis diarios serían un complemento preciso a las imágenes que había capturado y me dispuse a escribir un libro que acabó siendo una maraña de pensamientos, de las evocaciones de lo que había vivido mezcladas con las ocurrencias y anotaciones que encontré al margen en mis cuadernos. ¿Cómo definirías esta obra? Es un libro de viajes y es un ensayo sobre el ascetismo, la espiritualidad, la oración y los iconos. He recurrido a la investigación sobre la historia de las religiones, centrándome en la Iglesia ortodoxa, pero también me adentro en temas como el origen del eremitismo y la iconolatría. ¿Quiénes son los personajes y cómo son? Los personajes que aparecen en Tres Penínsulas son en su gran mayoría peregrinos y monjes. Tanto unos como otros son de lo más variopinto y van desde un joven ermitaño que airea sus libros religiosos para que se sequen al sol hasta un peregrino australiano que hace pasatiempos y fuma con el fin de no pensar en la eternidad. ¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra? Tras el estudio y la búsqueda del ascetismo he escondido dos aspectos importantes. Dado que gran parte de la obra se basa en las fotografías que tomé en los viajes, un tema que trato es el de los iconos y de la fotografía como modo de generarlos, y en parte hago partícipe de mis disertaciones a Susan Sontag, de la que siempre me acuerdo cuando fotografío algo. El compendio de ensayos de Sontag Sobre la fotografía es un interesante punto de partida para preguntarse acerca de las imágenes. El otro tema que apenas trasciende, pero que quiero resaltar, es la accesibilidad al misticismo. El hecho de que esté prohibido el acceso a las mujeres al Monte Athos es suficientemente significativo, pero, aunque tengas todo de tu parte para poder rezar en soledad tampoco tienes garantizado que establezcas la conexión que esperas o necesitas. ¿Cómo ha sido esta experiencia literaria? Ha sido reveladora y también dura. Los objetivos marcados al principio han sido tan distintos del resultado final que pensé en desistir en muchos momentos. No soy un experto en nada, pero me he atrevido a investigar sobre lo que me han contado y he vivido y este libro ha sido consecuencia de ello. Al final lo más trabajoso no es sentarse a escribir o investigar y frustrarse por no comprender o no encontrar la información necesaria, sino aceptar que este trabajo tan íntimo y personal va a estar expuesto a los lectores. ¿Qué has aprendido escribiendo este libro? He aprendido algo que ya intuía, que el paso del tiempo nos hace muy distintos. Cuando hablo del viajero de 26 años que visitaba por vez primera los monasterios del monte Athos, no lo reconozco. Yo no soy así. En cada una de las peregrinaciones el peregrino era un tipo diferente que escribía sus cosas y yo las he recopilado ahora. He intentado hacer que sea un conjunto homogéneo, pero obviamente no lo he conseguido. Los fragmentos que describen mis viajes están escritos de manera dispar, utilizando incluso tiempos verbales diferentes. Además, me he dado cuenta de cómo la poesía formaba parte importante de mi vida, cosa que había olvidado. ¿A qué público van dirigidas tus obras? Creo que cualquier lector puede sentirse atraído por este libro, pero sobre todo aquellos que busquen un modo de evadirse del estrés que provoca la vida diaria. ¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor? No tengo una carrera literaria como para contestar a esta pregunta de forma franca. Puedo decir que sí, que he evolucionado, que he intentado hacer inteligible unos diarios muy personales y escritos de forma críptica y creo que he conseguido transmitir las ideas que ahí estaban plasmadas. ¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo? El mayor reto para cualquiera que intenta transmitir ideas y sucesos es no caer en los sesgos. Uno que tengo muy presente es el sesgo de confirmación, que es con el que intentamos que lo que decimos se ajuste a lo que pensamos, es decir, que lo que escribimos confirme nuestros principios y convicciones. Muchas veces lo provoca nuestro subconsciente y nos damos cuenta cuando repasamos lo que hemos escrito. Los movimientos culturales y políticos actuales llevan implícitos este sesgo como un sello de identidad. ¿Te sirve algún método de escritura? He intentado ser muy concienzudo y analítico, lo que me hace ser demasiado prolijo. He destinado más tiempo a acortar y descartar que a escribir. ¿Qué te gustaría conseguir en el público lector? Que a los lectores les maraville el Monte Athos y que le vean algún sentido a la espiritualidad y al recogimiento. Termina la frase. Caligrama es… un trampantojo de la escritura y una ayuda esencial para crear libremente. Preguntas rápidas EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: El impostor de Javier Cercas. UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Voces de Chernóbil de Svetlana Alexiévich. UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Al final de Tres Penínsulas hay un listado de la música que he asociado con mis viajes al Monte Athos, pero si tuviera que elegir una canción, sería Reborn de Talos, un cantautor irlandés que falleció prematuramente el año pasado. UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: J. Safran Foer UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: Irene Vallejo UNA FRASE DEL LIBRO Tres Penínsulas: La belleza nos incita a tener nostalgia, pero no es una patria en la que habitar o una verdad a la que defender.

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