Bienvenido Díez PérezSacrificio de los búhos
20 de enero de 2026
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?
Cuando la necesidad de escribir venció al silencio. Ofrenda (1973) fue la primera forma; Sacrificio de los búhos (escrito entre 1977 y 1981), su continuación necesaria.
¿Por qué escribes?
Para que el silencio aún no nos devore. La poesía es mi ritual: la palabra como ofrenda ante lo innombrable, cuando la vida deja de tener nombre.
¿Cómo surge el libro Sacrificio de los búhos?
Surge de la fractura de todas las certezas de la juventud. Grecia me dio la metáfora: el búho abandona el templo. Esa grieta no es solo ruina; es también la rendija por donde empieza a filtrarse la luz.
¿Cómo definirías esta obra?
Es un libro escrito desde la intemperie. No busca consolar, sino exponer el deseo, la violencia y la muerte al desnudo. Aquí el poema actúa como sacrificio: se quema a sí mismo para iluminar lo que duele.
¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?
El combate entre el amor —esa fuerza de gravedad que une las almas— y la muerte. De esa tensión brotan el deseo y la denuncia, pero también la memoria colectiva: las heridas de un pueblo, el silencio pactado y la violencia histórica. Y debajo de todo: la búsqueda de lo sagrado en un mundo donde los templos están vacíos.
¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?
Escribirlo fue dolor; corregirlo, reconciliación. Publicarlo no es un triunfo, es un exitus: abandonar una herida que llevaba décadas abierta para poder sanarla.
¿Qué has aprendido escribiendo este libro?
Que sin belleza el amor es soportable, pero no verdadero. Y que la poesía no debe huir del dolor, sino sostenerle la mirada.
¿A qué público van dirigidas tus obras?
A quien vive bajo la ley del amor y lucha contra sus propios demonios. A quien busca en el poema un nombre preciso para aquello que se le escapa.
¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?
Antes escribía desde la desolación; luego llegaron la ternura y la contención. La herida sigue ahí, pero ahora sé escucharla sin que me venza. Este libro es el testimonio de aquel primer fuego.
¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?
Respetar al joven que escribió estos versos, sin traicionar su fiebre con la mirada del hombre maduro que los corrige.
¿Te sirve algún método de escritura?
No tengo método, tengo una exigencia: que la palabra golpee la existencia como un martillo. Aprendí de mi amigo Aldo Z. Sanz a no traicionar mi voz, ni la de ayer ni la de hoy.
¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?
Que algún poema le acompañe en un momento de verdad. Sentir que, desde otro tiempo, he podido tocar su misma herida. Termina la frase. Caligrama es…
la puerta que permitió sacar estos papeles del silencio y convertirlos en libro. El equipo editorial, comenzando por mi asesor, Fernando Macías, me ayudó, paso a paso, en cada libro con una gran profesionalidad. Sin ella, seguirían siendo un secreto guardado en un cajón. Preguntas rápidas
EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:
Los Thibault (Roger Martin du Gard). UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:
Sendas equívocas (Stefan Zweig). UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:
Sì dolce è'l tormento, de Claudio Monteverdi (específicamente la versión para tiorba sola de Akiko Sato). UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:
San Juan de la Cruz (y Aldo Sanz, mi maestro). UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:
Rosalía de Castro (y Olvido García Valdés, entre las contemporáneas). UNA FRASE DEL LIBRO Sacrificio de los búhos:
Mis próximos poemas arderán en ofrenda.

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