Víctor Manuel De Luque VidalAndando entre relatos
10 de julio de 2024
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?
Ha sido un inicio pausado, aunque puedo decir que fue un proceso que nació desde mi infancia. Desde niño tenía una gran imaginación, y recuerdo cómo solía escuchar historias y conversaciones, y mi mente las adornaba con todo tipo de imágenes y escenarios. Podía visualizar todo en mi mente.
Con el paso del tiempo, esas historias comenzaron a tomar forma a través de la escritura. Fue un camino lleno de obstáculos y momentos de duda que me llevaron a hacer pausas por años. Pero lo que habita en el corazón y hace vibrar el alma es más fuerte que cualquier dificultad, y finalmente me condujo a reconectar con la alegría que me genera contar historias.
¿Por qué escribes?
Escribo porque no puedo evitarlo. Ya es una necesidad inherente a mi ser, una fuerza que me impulsa a plasmar en palabras todo aquello que percibo, siento y experimento. La escritura es mi vía de escape y, paradójicamente, mi forma de estar verdaderamente presente y de entender el mundo y a mí mismo. Es mi manera de trascender, de dejar una huella, de compartir con los demás y, quizás, de servirles de algo.
Cuando me siento frente a una hoja en blanco, es un momento en que mi mente empieza a fluir, a tejer relatos y a dar vida a mundos paralelos. Pero más allá de la mera experiencia personal y terapéutica de escribir, también lo hago con la esperanza de poder tocar, de alguna manera, a quien tenga experiencia de mis letras. Quiero que mis palabras logren llegar a su corazón, que lo hagan pensar, soñar o incluso encontrar algo que resuene en ellos. Es una responsabilidad y un privilegio que asumo con el mayor de los compromisos.
¿Cómo surge el libro Andando entre relatos?
Fue un proceso que se dio de forma inesperada, casi como una respuesta a los acontecimientos que iban sucediendo a mi alrededor, como la repentina partida de mi abuela. Andando entre relatos surgió de manera orgánica, como una extensión natural de mi propio andar por la vida.
Cada uno de esos relatos que conforman el libro es una parada en el camino, una ventana abierta a través de la cual asomarse a distintas realidades y experiencias. Fue un proceso intuitivo, de recoger fragmentos de vivencias, recuerdos, sensaciones y darles forma literaria.
Quería crear relatos que fueran un reflejo de la inmensa y compleja realidad, con todas sus luces y sombras, sus alegrías y sus dolores. Anhelaba plasmar esa riqueza de matices que nos define, esa multiplicidad de historias y perspectivas que coexisten en un mundo tan vasto y fascinante.
¿Cómo definirías esta obra?
Andando entre relatos es un mosaico cautivador de historias, un caleidoscopio de voces y perspectivas que se entrelazan, una sinfonía de la cotidianidad en toda su riqueza.
Cada uno de los relatos que conforman este libro es una puerta que se abre a un universo particular, con sus propios personajes, conflictos y búsquedas. Sin embargo, al mismo tiempo, todos estos universos individuales se funden en una exploración profunda y multifacética de la condición humana.
Esta obra es como un viaje a través de las distintas experiencias y emociones que transitamos. Aquí convergen alegrías y dolores, triunfos y fracasos, momentos de lucidez y de absoluta incertidumbre.
Cada relato es una pieza del rompecabezas que, al ser unida a las demás, conforma una imagen única. Una imagen que nos invita a contemplar la universalidad que subyace en lo particular, a reconocernos en las historias de otros y a encontrar resonancia en aquello que parecía ajeno.
¿Quiénes son los personajes y cómo son?
Los personajes son seres reales, vivos, complejos y fascinantes, dotados de una profundidad especial y real que los hace únicos e inolvidables. Algunos son los protagonistas de sus propias historias, mientras que otros aparecen como personajes secundarios que adquieren una relevancia fundamental. Hay ancianos sabios y niños inocentes, mujeres apasionadas y hombres atormentados, soñadores y pragmáticos, cada uno con sus propias luchas, sueños y frustraciones.
Y, por supuesto, encontramos una figura fundamental que orienta, ordena y redimensiona la obra misma y sus cuatro momentos: la abuela. Una enigmática y sabia anciana, un pilar que brinda su perspectiva y su profunda comprensión del vivir.
Cada uno de estos personajes posee una riqueza que los hace únicos. Encontramos en ellos nuestros propios reflejos, nuestras alegrías y miedos, nuestras esperanzas y desilusiones. Al adentrarnos en sus vidas, nos vemos inevitablemente confrontados con nuestra propia humanidad, desafiados a cuestionar nuestras certezas y a ampliar nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.
¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?
En el trasfondo de Andando entre relatos se tejen una serie de temas universales, abordados en cuatro momentos clave: la cotidianidad, las conexiones, la transformación y el despertar. Me adentro en las fronteras entre lo tangible y lo efímero, entre lo cotidiano y lo eterno.
En la cotidianidad exploro esos pequeños momentos que suelen pasar desapercibidos, pero que en realidad son el latir constante de nuestra experiencia. Aquí se revela la profundidad que se esconde en lo aparentemente mundano y rutinario.
Luego, al abordar las conexiones, hago énfasis en los vínculos que nos unen a los otros, a la comunidad y al mundo que nos rodea. Examino cómo estas relaciones definen y transforman nuestras vidas, cómo nos desafían y nos nutren.
La transformación, por su parte, es un tema recurrente, pues los personajes de estos relatos se ven confrontados con la necesidad de evolucionar, de adaptarse a los cambios y de encontrar nuevas formas de ser y estar en el mundo.
Finalmente, el despertar es un elemento que atraviesa la obra, como una invitación a los lectores a mirar más allá de lo obvio, a percibir la riqueza y la profundidad que se esconde en lo cotidiano.
Los relatos aquí presentados están arraigados en la verdad de lo vivido y lo soñado.
¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?
La experiencia de escribir Andando entre relatos ha sido para mí un viaje iniciático, una exploración profunda y transformadora. Ha sido, a la vez, un proceso arduo y enriquecedor que me ha desafiado a enfrentar mis propios miedos y limitaciones como escritor emergente. Ha sido un ejercicio de empatía y de introspección en el que he tenido que dejar que mi propia humanidad se impregnara en cada una de estas narraciones.
Ha sido una salvación para mí; a través de la escritura he encontrado una forma de expresar la complejidad del mundo y de plasmar en palabras aquello que muchas veces resulta indescriptible. Cada uno de estos relatos lleva una parte de mí, una emoción, una reflexión que se ha ido tejiendo cuidadosamente.
He descubierto nuevas formas de mirar y narrar la realidad, de conectar con las experiencias universales que nos definen. Y todo ello me ha llenado de una profunda satisfacción y un sentido de trascendencia que espero poder compartir y que inspire a otros a emprender sus propias exploraciones.
¿Qué has aprendido escribiendo este libro?
Escribir Andando entre relatos ha sido un proceso revelador que me ha enseñado, ante todo, a valorar el tiempo y a perseverar en la escritura, a revalorarme. Ha sido un proceso lento, solitario y laborioso, lleno de revisiones, correcciones y momentos de bloqueo. Sin embargo, a través de esta experiencia, he aprendido a escuchar atentamente a mis personajes, a dejar que ellos fluyan y se desarrollen de una manera particular.
Escribir cada línea me ha regalado una lección invaluable, ya sea sobre la fortaleza del alma humana, la importancia de las conexiones y los vínculos, o la belleza escondida en lo cotidiano y sus constantes transformaciones. Pero quizás lo más valioso que me ha aportado esta experiencia creativa es una mayor comprensión y consciencia de la complejidad que encierra la cotidianidad. He aprendido a mirar con más detenimiento y sensibilidad los pequeños detalles, las historias que se esconden detrás de cada rostro, las emociones que palpitan en los gestos más sencillos.
¿A qué público van dirigidas tus obras?
Mis relatos van dirigidos a un público amplio y abierto a sumergirse en historias llenas de matices y a explorar la riqueza de un andar en cotidianidad. No aspiro a encasillarme en un género o nicho específico, sino a crear una narrativa que pueda resonar en lectores de distintas edades, procedencias y sensibilidades. Lo que me mueve es la búsqueda de esos puntos de conexión universal, esos hilos invisibles que unen a los seres humanos a través de sus sentires, vivencias, alegrías, tristezas, anhelos y dilemas.
Quiero que mis relatos logren conmover, inspirar y hacer reflexionar a quienes se adentren en ellos. Busco llegar a aquellos lectores que estén dispuestos a dejarse llevar por la magia de las palabras, a abrazar la riqueza de lo ordinario, a dejarse sorprender y a encontrar ecos de su propia experiencia en las historias que les presento.
Aspiro a crear una narrativa accesible que pueda servir como puente entre distintas sensibilidades y perspectivas. Que logre evocar emociones y generar insights que trasciendan las fronteras porque, en el fondo, lo que nos une como seres humanos es mucho más poderoso que aquello que nos separa.
¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?
Mi evolución como escritor ha sido un proceso gradual, sin prisa, pero constante, donde cada historia que he plasmado en palabras ha representado un paso más en mi camino de maduración y mejora. Con el paso del tiempo, he ido aprendiendo a afinar mi voz narrativa, a desarrollar personajes y a tejer diálogos. Cada nuevo relato que he escrito ha sido una oportunidad para explorar nuevos horizontes y para desafiarme.
Si bien aún queda mucho por recorrer en este apasionante viaje de la creación literaria, siento que con cada nuevo escrito voy dando saltos cualitativos en mi pasión por las letras. Cada vez me siento más seguro de mi voz, más hábil en la construcción de mis historias y más capaz de transmitir aquello que más me apasiona: la esencia cotidiana en toda su complejidad.
¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?
Uno de los mayores retos ha sido, sin duda, el tiempo. El día solo tiene veinticuatro horas, y conciliar las exigencias de la vida diaria, mis compromisos laborales, familia, con la dedicación requerida para la escritura ha sido una constante exigencia. Incluso llegué a fantasear con la posibilidad de contar con días de terinta horas, tal como planteaba en uno de los cuentos que hace parte de este libro.
Pero más allá de las limitaciones temporales, un reto que considero relevante ha sido el de mantener la unidad y coherencia de la obra. Hilvanar todos esos relatos, esas miradas tan distintas sobre el mundo, en una sola compilación cohesiva ha requerido de un gran esfuerzo y una minuciosa labor de edición.
Además, he tenido que cuidar que cada uno de los relatos tuviera su propio ritmo, su propia musicalidad, sin perder de vista el carácter de la sinfonía del conjunto. Ha sido como tejer una delicada red donde cada nudo debía encajar con los demás, creando una armonía que trascendiera las particularidades.
Este desafío me ha empujado a explorar nuevos recursos narrativos y a pulir estas letras con mayor dedicación. Ha sido un proceso de constante aprendizaje y crecimiento en el que he tenido que poner a prueba mi capacidad de estructuración, mi sensibilidad para captar la esencia de cada voz y mi habilidad para ensamblar todas esas piezas en una obra coherente y que cautive.
¿Te sirve algún método de escritura?
No podría decir que sigo un método de escritura rígido o predefinido. Mi proceso creativo es más bien una combinación de vivencias, técnicas y estrategias que he ido desarrollando a lo largo de mi andar.
Siempre comienzo con una idea, una frase que escucho, una conversación, una persona que conozco, una imagen o una emoción que me sirve como punto de partida. A partir de ahí, me sumerjo en un periodo de observación y recopilación de material, nutriéndome de vivencias, lecturas y reflexiones, y doy rienda suelta a mi imaginación, dejando que los personajes y las letras fluyan de manera natural.
Posteriormente, llega la etapa de la edición y revisión, lo comparto con personas muy cercanas y me nutro de sus percepciones y recomendaciones, donde aúno esfuerzos por pulir el texto y cuidar cada uno de los detalles del lenguaje. Pero incluso en esta fase, procuro mantener una actitud flexible y abierta. Estoy dispuesto a dejarme guiar por los impulsos creativos, a explorar nuevos caminos y a dejar que la obra se transforme naturalmente.
No soy de métodos rígidos o fórmulas mágicas. Cada proyecto y cada momento de escritura requieren un abordaje diferente. Lo que sí mantengo constante es una actitud de curiosidad, de experimentación y de profunda conexión con mi propia experiencia y sensibilidad.
Al final, mi método de escritura es más bien un baile fluido entre la planificación y la espontaneidad, entre la disciplina y la libertad creativa. Lo que me importa es mantener viva esta chispa de inspiración que me lleva a plasmar en palabras las historias que nacen «andando».
¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?
Lo que me gustaría conseguir en el público lector es una conexión verdadera, una resonancia emocional profunda. Anhelo que mis historias logren tocar fibras sensibles, despertar la empatía y la comprensión hacia los personajes y sus vivencias.
Quiero que los lectores se sientan inmersos en esos universos narrativos, que se vean reflejados en ellos y que, al cerrar el libro, lleven consigo una sensación de haber transitado por una experiencia. Más que nada, deseo que mis letras contribuyan a ampliar la perspectiva de los lectores, a hacerles cuestionar sus propias certezas y a conectarlos de una manera más íntima y significativa con la rica y compleja trama de la cotidianidad.
Mi mayor anhelo es que, a través de la lectura de mis relatos, los lectores puedan encontrar un eco de sus propias vivencias y emociones. Que estas historias se conviertan en un puente que les permita conectar con su humanidad más esencial y, de ese modo, enriquecer sus propias experiencias.
Termina la frase. Caligrama es…
una forma poética que combina la palabra y la imagen, dando vida a una composición visual cargada de significado. Es una suerte de dibujo con palabras, donde la visualización e imaginación del texto se convierte en un elemento fundamental del escrito, enriqueciendo su sentido y evocación. Caligrama es mi buen compañero es este sueño de ver materializado un anhelo del alma.
Preguntas rápidas
EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO:
En agosto nos vemos. La genialidad de García Márquez hasta el último de sus días.
UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:
¡Todos cuantos pueda!
UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA:
Son tres, Los buenos tiempos de Carlos Vives, El guardián del Caribe de La Orquesta Original de Manzanillo y Dejarse ir de Zully Murillo.
UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS:
Gabriel García Márquez siempre será un gran referente.
UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS:
Toni Morrison, su forma de abordar los temas de justicia y equidad con gran calidad narrativa, cautiva.
UNA FRASE DEL LIBRO Andando entre relatos:
«Las palabras que había encontrado eran las palabras de sus propias vivencias, las huellas de sus propios sueños».

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