Juan ParejoContra el Big Bang
24 de junio de 2024
¿Cuándo emprendiste la aventura literaria?
Yo creo que fue sobre 2014. Un año antes me había puesto a ordenar las innumerables notas que tenía de las ideas que se me habían ido ocurriendo desde tiempos inmemoriales, y conforme la cosa iba tomando forma me di cuenta de que esa forma podía, muy bien, convertirse en libro. La curiosidad de en qué quedaría el asunto me animó a seguir con la idea del libro. De ahí surgió mi primera obra: Crítica y homenaje del entendimiento, la cual publiqué en 2018 bajo el pseudónimo de Lucifer Racional, el cual me parece enigmático y lleno de simbolismo a favor de lo racional y lo femenino; pero poca gente sabe que Lucifer (la Portadora de Luz) es el nombre con el que los paganos (campesinos) llamaban a Venus, la gran diosa romana del amor y la lujuria y, por lo tanto, la Gran Diosa Madre Tierra del paleolítico ascendida a los cielos por el patriarcado indoeuropeo. Una diosa que, con los siglos, la Iglesia convirtió en macho, le puso cuernos y devolvió de nuevo al infierno (el vientre de Madre Tierra) …, así que creo que, lejos de ser un apelativo enigmático que despertara la curiosidad, se tomó, más bien, por el apodo de un chiflado. Además, tuve que publicarlo en dos tomos de más de 1.300 páginas en total, porque, a pesar de mis esfuerzos, no pude reducir más el tamaño.
Pero como para mí era muy importante que todo fuera en un tomo (porque así iban juntas mis teorías lógica, física, biológica, psicológica y religiosa) me puse a depurarlo, fruto de lo cual surgió mi segundo libro: Realidad y Razón, que publiqué en 2023. Obra que no sólo es más concisa (la mitad de páginas) sino también más madura en varios sentidos, incluso en algunos aspectos teóricos.
Mi tercera obra es Contra el Big Bang. El eterno retorno de las apariencias, que contiene la parte lógica y física de la anterior, su núcleo mejorado, no en lo fundamental, pero mejorado. Con ella ofrezco una excelente solución a la crisis en que se encuentra la cosmología, y a su necesidad de un cambio de paradigma. Lo que conlleva hablar de muchas otras cosas muy importantes.
¿Por qué escribes?
Empecé a escribir para dar coherencia a mis ideas. Después porque pensé que el resultado podía interesarle a mucha gente. Y ahora escribo para ayudar en lo posible a que la humanidad sobreviva a la que se le viene encima con el probable retorno del fascismo; y esta vez a nivel mundial. Yo no voy a ver mucho porque enseguida me darán garrote vil, pero afectará brutalmente a toda la humanidad. Digamos que, mediante un cariñoso buen tortazo de sensatez, intento despertar a la gente del letargo intelectual y la sinrazón en que vive Inmersa desde que aparecieron los patriarcados. Escribo para que la Razón nos devuelva a nuestra naturaleza, o sea, a la racionalidad, la cooperación, y la desinhibición intelectual y sexual; para que volvamos a ser como realmente somos, no como nos han hecho creer que somos durante milenios, a causa de miserables intereses de poder. Escribo para dar una oportunidad a nuestra especie de ser tan feliz como las demás y, en especial, para evitar un atroz mundo fascista, donde todos seremos tremendamente infelices, incluidos los propios fascistas.
¿Cómo surge el libro Contra el Big Bang?
Surge a causa de la crisis científica en la que ha desembocado el modelo del Big Bang. Las observaciones no cuadran con un Big Bang. Nunca han cuadrado del todo, pero ya empieza a ser insostenible a pesar de los importantes parches que se le han puesto. Se busca otro modelo del universo que explique mejor las observaciones. Yo ofrezco el mío, el cual explica todas esas observaciones de manera mucho más sencilla y, todo hay que decirlo, mucho menos disparatada. Y lo más curioso: resulta que son los propios científicos quienes ya han verificado mi modelo; así que, si alguien no cree en la lógica, por lo menos creerá en los aparatos de medida, ¡digo yo!.
El asunto no se puede explicar en un artículo de una revista científica porque necesita de un importante preámbulo filosófico. Y con ‘filosófico’ no me refiero al idealismo filosófico, el principal paradigma filosófico actual, que es totalmente inútil para entender cosa alguna, sino a mi filosofía, la cual es más materialista que el materialismo científico, cuyo problema es que es demasiado idealista.
¿Cómo definirías esta obra?
Sé que es muy pretencioso por mi parte, pero defino esta obra como la teoría filosófica y científica más importante que existe y que existirá durante mucho tiempo. Y lo que es también muy importante, ha sido escrita para que la entienda el mayor número posible de personas, ya que tiene importantísimas consecuencias en la concepción del mundo material, de la vida y de la muerte de la gente común. Es decir, además de tremendas consecuencias científicas y filosóficas, tiene tremendas consecuencias psicológicas, políticas y religiosas. Así que va a ser mejor que la defina como la obra más importante que existe, y que existirá durante mucho tiempo. No se tome por una definición emocional, es sólo lo que se deduce de sus resultados.
Y conste que yo nunca he buscado premisas que condujeran a las consecuencias deseadas, como hacen la teología y el idealismo (p.ej., Descartes que, necesitando demostrar que él existía, se le ocurrió la premisa del ‘pienso’) sino que las consecuencias han surgido de las premisas. Unas premisas puramente lógicas, los tres axiomas de la Razón, a partir de los cuales deduje qué es la Realidad (resolví la metafísica, el asunto fundamental de la filosofía desde que nació hace 2600 años), y a partir de conocer la Realidad, deduje lo que resultó ser una ampliación de la teoría especial de la relatividad de Einstein, la cual explica por qué los científicos creen observar lo que dicen observar, e incluso las cifras que les salen. El Big Bang sólo es una apariencia absurda de la Realidad.
¿Qué temas tratas en el trasfondo de la obra?
El sustrato más interno de la obra es una teoría muy operativa de la verdad, compuesta por tres axiomas sobre las afirmaciones, dos de ellos sobre su validez y el otro sobre su fiabilidad. Son muy sencillos y fáciles de entender. De ellos se deducen definiciones claras y operativas de la Realidad y de sus apariencias, asunto sobre el que pivota buena parte de la argumentación que lleva al rechazo del Big Bang, y a mi teoría alternativa del eterno retorno de las apariencias.
También son básicas mis definiciones de soberbia y modestia cognitivas. Y ya advierto que no debe confundirse modestia cognitiva con humildad cognitiva, porque esta última es puro veneno para el conocimiento racional.
¿Cómo ha sido esta experiencia literaria?
Estupenda. Me lo he pasado muy bien y he aprendido muchas cosas. De hecho, salvo los axiomas de la Razón, los resultados más importantes del libro son mucho más resultado de la propia dinámica del discurso que míos.
¿Qué has aprendido escribiendo este libro?
Principalmente el inmenso poder de la Razón cuando ésta basa sus argumentos en premisas estrictamente racionales y no se deja llevar por emociones de ningún tipo; cuando no se utilizan dogmas emocionales que dicten las premisas, sino que se es consecuente con lo que es de Razón.
No quiero decir que las emociones no sean importantes, son muy importantes, pero sólo para impulsar la conducta, no para dirigirla. Además, hay que tener mucho cuidado con ellas porque no todas las emociones son de origen instintivo y, por tanto, no todas las emociones forman parte de nuestra naturaleza humana; algunas nos las han enseñado en nuestra infancia, cuando estábamos cognitivamente indefensos. Y si nos las han enseñado es por dos cosas: porque no son naturales y porque a alguien le interesó que las tuviéramos. Es decir, porque forman parte de un siniestro programa de amaestramiento de seres humanos con el fin de ser explotados en la edad adulta. Es una obviedad histórica de milenios, no se trata de ninguna paranoia conspiratoria al uso.
¿A qué público van dirigidas tus obras?
Mis obras son fruto de mi pasión por el conocimiento racional, una pasión surgida de haber comprendido que, si nos apartamos de él, cualquier cosa que se afirme es válida, cayendo así en el caos cognitivo, el aburrimiento intelectual y la incapacidad para dirigir nuestra conducta de manera eficaz. Y, dado que actuar con eficacia nos interesa a todos, mis obras van dirigidas a todo el mundo. Soy consciente de que unas personas entenderán mejor unas cosas y otras entenderán mejor otras. Pero nada valioso suele obtenerse sin esfuerzo; comprender estos asuntos a mí me costó muchos años y, aunque he intentado simplificar su exposición, veo inevitable algún esfuerzo por parte del lector.
En fin, mis obras van dirigidas a todas las personas con un interés genuino en eludir la locura (evitando así acabar formando parte de algún rebaño de mentecatos) y comprender las cosas fundamentales. Lo cual precisa comprender cuándo una afirmación tiene sentido y es verdadera, y cuando es falsa, absurda o disparatada, o sea, precisa comprender mis tres axiomas de la Razón. Lo que otorga el poder para entender con claridad cualquier afirmación o teoría que tenga sentido, y rechazar las que no lo tengan. A lo cual ayuda mucho, obviamente, el tener un poco de cultura de calidad, o sea, una cultura que ignore las trampas y patrañas del idealismo filosófico. Y no es fácil, pero doy pistas en mi libro.
¿Cómo crees que ha sido tu evolución como escritor?
La evolución natural, creo que he madurado algo a pesar de que me interese mucho más la claridad del contenido, que su grado de excelencia literaria. Muchas veces sacrifico la elegancia en favor de la comprensión; y eso que soy un gran admirador de Nietzsche... que hacía lo contrario. Claro que él era filólogo y yo científico.
¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de llevar a cabo este trabajo?
Ha habido muchos más eurekas que retos, porque, como dije, yo no extraigo las premisas de las conclusiones, sino al contrario. A pesar de ello ha habido algunos retos. P. ej., yo sabía, porque se sabe desde hace milenios, que aceptar afirmaciones contradictorias obliga a aceptar que toda afirmación es verdadera, pero nunca lo vi demostrado en ningún sitio, así que me puse manos a la obra para demostrarlo. Al final lo conseguí a través de grandes “churros” de ecuaciones lógicas. Afortunadamente, al simplificar esas ecuaciones, acabé en lo equivalente a la sencillísima demostración que pongo en el libro. A veces mato moscas a cañonazos.
Pero el reto más importante ha sido el cálculo de las dimensiones del Universo Real, especialmente en mi primera obra «Crítica y homenaje del entendimiento», pero al final lo conseguí tras largas operaciones bastante farragosas y difíciles. Luego, en «Realidad y Razón» simplifiqué muchísimo este cálculo. Yo intuía que había una solución más sencilla porque, al tener bien definida la geometría del Universo Real, la solución no podía ser tan complicada. Al final se me encendió la bombilla y la encontré; no sin cierta sorpresa de que con cálculos tan distintos se llegara a las mismas cifras. En «Contra el Big Bang» mantengo este último cálculo, pero afino mejor el resultado final, lo que resalta mi coincidencia con los físicos, no en cuanto a las dimensiones del Universo Real, del cual nada saben los físicos, sino en cuanto a las apariencias del Universo Real, entre ellas la del Big Bang, en cuya distancia coincido de manera asombrosa; no sólo con los cálculos hechos a partir de la radiación de fondo de microondas, sino también con los hechos a partir del corrimiento hacia el rojo de supernovas lejanas. Y eso que difieren en casi mil millones de años luz, causa principal de la crisis actual de la cosmología. Pues mi teoría es capaz de explicar los dos resultados. No creo que se necesiten muchas más pruebas de lo que una buena teoría racional de la verdad y la pura lógica pueden hacer.
¿Te sirve algún método de escritura?
No tengo método de escritura. Al menos no consciente, pero he leído y estudiado mucho, así que, supongo, que sigo algún oscuro método inconsciente.
¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?
Principalmente que la gente se aficione al placer y la utilidad de la racionalidad y la cooperación. También que se olvide del problema de la muerte porque, desde su propio punto de vista, nadie puede dejar de vivir; lo demuestra mi teoría. La racionalidad y la cooperación son cosas naturales en el homo sapiens, pero han sido deformadas durante milenios por los patriarcas (reyes, faraones, emperadores, etc.) y las corporaciones religiosas que éstos crearon para controlar a sus pueblos; conviene superar la ignorancia y la desinformación sobre la historia.
Quizá estemos a tiempo de detener al fascismo, el cual aprovecha la irracionalidad y la ingenuidad de la gente para sumergirnos, de nuevo, en atroces patriarcados políticos y religiosos. Convendría mucho a todos, en especial a las mujeres, echar un vistazo a la meta final patriarcal viendo lo que sucede en Afganistán. También conviene no olvidar lo que ocurría en Occidente durante las monarquías absolutas, la época de la Santa Inquisición (que en España duró hasta mediados del siglo XIX, dada fin por la reina Isabel II), cuando pensar racionalmente, incluso amar fuera de la normativa eclesial, terminaba en torturas espeluznantes seguidas de la hoguera; donde casi todo el mundo vivía sumergido en un miedo aterrador a un supuesto castigo divino brutal, incluso la risa era sospechosa de herejía. Quiero evitar este destino macabro y horrible al que lleva el fascismo, y que la humanidad retorne a su bellísima naturaleza racional, cooperativa y jovial; que haga pedorretas a la muerte y goce intensamente de la vida.
La razón de todo ello es que no puedo ser feliz, ningún humano puede ser feliz, viviendo entre gente infeliz. Va en nuestra naturaleza. Quien consigue hacerlo es porque no es humano. Tampoco me entusiasma la perspectiva del garrote vil, claro; de momento no creo que se atrevan todavía a usar hogueras.
Termina la frase. Caligrama es… un escrito, por lo general poético, cuya disposición tipográfica esboza figuras alusivas al tema tratado.
Preguntas rápidas:
EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: Dioniso y la diosa Tierra. María Daraki. Abada editores S.L.
UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Una buena historia de Portugal.
UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Sinfonía nº 40 de Mozart.
UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: Friedrich Nietzsche.
UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: María Daraki.
UNA FRASE DEL LIBRO Contra el Big Bang: «la apariencia de estar muerto es exactamente la misma que la apariencia de no haber nacido todavía».

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