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Cómo puntuar correctamente los diálogos en una obra literaria

7 de marzo de 20253 min de lectura

Uno de los aspectos fundamentales para escribir una novela o relato con fluidez y profesionalismo es la correcta puntuación de los diálogos. Sin una estructura clara, la lectura puede volverse confusa, lo que afectará la experiencia del lector.

Con Editorial Caligrama, aprenderás las reglas esenciales para dominar esta técnica. Para ello, veremos las indicaciones que da la RAE al respecto:https://www.rae.es/dpd/raya

En textos narrativos, la raya se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes. En este uso debe tenerse en cuenta lo siguiente:

a) No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje:

—Espero que todo salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. A la mañana siguiente, Azucena se levantó nerviosa.

b) Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después:

—Lo principal es sentirse viva —añadió Pilar—. Afortunada o desafortunada, pero viva.

c) Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de lengua (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación o de exclamación:

—¡Qué le vamos a hacer! —exclamó resignada doña Patro (y no —¡Qué le vamos a hacer! —Exclamó resignada doña Patro).

Si la intervención del personaje continúa tras las palabras del narrador, el punto, la coma, el punto y coma o los dos puntos que correspondan al enunciado interrumpido se deben colocar tras la raya que cierra el inciso:

—Está bien —dijo Carlos—: lo haré, pero que sea la última vez que me lo pides.

d) Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de lengua y el parlamento precedente constituye un enunciado completo, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula:

—No se moleste. —Cerró la puerta y salió de mala gana.

Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje, la raya que cierra el inciso narrativo debe ir asimismo seguida de punto:

—Me voy ya. —Se puso en pie con gesto decidido—. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.

e) Si el comentario del narrador se intercala en mitad de un enunciado, el texto del inciso se inicia con minúscula, vaya introducido o no por un verbo de lengua:

—¡Esto que has hecho —gritó— es una auténtica locura! —Solo nos queda esto —le enseñó unos pocos billetes— para el resto del viaje.

f) Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre:

—Anoche estuve en una fiesta —me confesó, y añadió—: Conocí a personas muy interesantes.

Las llamadas comillas de continuación o comillas de seguir se utilizan también en las obras narrativas cuando la intervención de un personaje en un diálogo ocupa más de un párrafo. En este caso, no aparecen comillas de apertura y el párrafo final no termina con comillas de cierre:

—¿Qué ha pasado? ¿Qué hace usted aquí? —Es largo de contar, pero intentaré ser claro y no detenerme en detalles. »Ayer, cuando tenía todo listo para irme al aeropuerto, recibí una llamada misteriosa que me invitaba a no viajar […]. »Por eso no me he ido. —Creo que es lo mejor que ha podido hacer.

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