ENTREVISTA A JAVIER BUENO INFANTES

1.¿Cuándo te embarcaste en la aventura literaria?

A lo largo de mi vida he escrito cosas de forma esporádica, para mí mismo, pero empecé a escribir en serio hace unos diez años. 

2.¿Por qué escribes?

Yo soy alguien a quien el mar, los barcos y las historias de barcos han apasionado desde siempre y supongo que escribo las novelas que a mí me hubiera encantado leer. Escribo novela histórica porque uno escribe sobre aquello que le interesa y de lo que sabe, y creo que hay historias que deben ser contadas y figuras que merecen ser conocidas y reconocidas. Además, escribir me permite viajar en el tiempo y en el espacio a lugares o eventos que siempre me han fascinado, como puede ser Santiago de Cuba en 1898, y disfruto enormemente al vivir junto a mis personajes, ya sean reales o ficticios, momentos maravillosos, emocionantes o terribles.

3.¿Cómo surge tu novela Medallas en el cajón?

Me empecé a interesar por la guerra de Cuba en 1998, al cumplirse los cien años del conflicto que marcó el fin de España como imperio. En particular la batalla naval de Santiago de Cuba me empezó a intrigar por la terrible desproporción de pérdidas humanas y materiales entre ambos bandos (el resultado fue sumamente desastroso para España e increíblemente ventajoso para los Estados Unidos), y no pude evitar preguntarme si esa derrota tan aplastante fue inevitable. Según fui profundizando en textos especializados de historiadores españoles y americanos, y después de años de investigación y estudio riguroso de actas, cartas y telegramas, me di cuenta de que, si bien la victoria española en la guerra contra los Estados Unidos era imposible, el triunfo estadounidense distaba mucho de ser fácil. Me sorprendió enormemente averiguar que aquella batalla en particular (y la consiguiente derrota) seguramente se hubiera podido evitar y que hubo una persona que a punto estuvo de lograrlo. Esto es lo que me propuse contar en Medallas en el cajón

4.¿Cómo definirías esta obra?

Como una novela histórica clásica con un toque diferente, ya que es la historia de un personaje real contada con rigor histórico absoluto, apoyado en secundarios ficticios, resultando en una mezcla bien compensada de épica naval y relaciones personales a flor de piel. Es la versión española de un género tradicionalmente explotado por autores anglosajones (por ejemplo: Patrick O’Brian), aunque hemos tenido autores españoles que han escrito este tipo de historias: Galdós, Baroja.

5.En el libro narras la historia del hombre que pudo cambiar el destino de España durante la Guerra de Cuba. ¿De quién se trata?

Estudiando con todo detenimiento las actas de las reuniones de los comandantes de los buques de la escuadra al mando del almirante Cervera, descubrí que la actitud y las decisiones del almirante español fueron muy discutibles y, de hecho, fueron muy discutidas por nada menos que su jefe de Estado mayor, su mano derecha y hombre de confianza: Joaquín Bustamante Quevedo.

Brillante ingeniero en el campo de la guerra naval, en enero de 1898 (punto de arranque de la novela) fue nombrado jefe de Estado mayor de la escuadra. En la novela se narra a través de sus ojos el periplo de los barcos españoles desde su partida de Cartagena hasta el mar Caribe, durante los meses que van desde marzo hasta julio. Al final, durante las semanas en que la escuadra permanece bloqueada en el puerto de Santiago de Cuba por los buques de guerra norteamericanos, Joaquín tuvo la clarividencia para intuir cuál era el mejor curso de acción y la profesionalidad para no dejar de decírselo en ningún momento a su jefe. Aquella batalla (y la consiguiente derrota) se hubiera podido evitar si el almirante Cervera hubiera optado por alguna de las alternativas que Joaquín le propuso. Historiadores militares españoles y norteamericanos están de acuerdo en que esto hubiera dado lugar a un resultado incierto pero desde luego bastante alejado de la rendición incondicional de España.

6.¿Qué otros personajes están presentes en el libro?

Otros personajes son la esposa de Joaquín, una mujer culta y preocupada por la situación en Cuba; el almirante Cervera, un hombre deprimido y convencido de que el desastre es inevitable; el ministro de Marina, Segismundo Bermejo, un hombre distraído que oculta unos extraños síntomas médicos y que mantiene con Cervera una difícil relación entre la amistad y la desconfianza; Víctor Concas, comandante del buque insignia y gran amigo de Joaquín. Entre los personajes ficticios encontramos a Benito, asistente personal y viejo compañero de fatigas de Joaquín, que le convence para que, a pesar de su avanzada edad, le permita acompañarlo en el viaje, ya que tiene la esperanza de conseguir noticias de su hijo desaparecido en Cuba; un joven recluta español, blanco —aunque paradójicamente lo apodan el Negro—, que vive con una muchacha cubana todavía más joven que él, Adela, escondidos en una remota cabaña; y Pedrito, otro jovencísimo soldado español, maltratado por la crueldad de la guerra hasta el extremo de haber perdido el habla.

7.¿Por qué escenarios transitan los protagonistas?

Muchas escenas transcurren a bordo de los barcos de guerra españoles, que suponían el mayor exponente de la ciencia y la tecnología universal en 1898. A su vez, visitamos los lugares que la escuadra y los marinos españoles visitan en su peripecia: Cabo Verde, en mitad del Atlántico, colonia portuguesa donde se abastecen de combustible y víveres mientras aguardan instrucciones telegráficas del ministro desde Madrid; las islas de La Martinica y Curaçao en el Caribe, cuando todavía no estaba claro cuál sería el desenlace de la historia; y la ciudad de Santiago de Cuba, tal y como era en 1898. El Negro y Adela se mueven entre entornos casi paradisiacos en la espesura de los bosques tropicales cubanos y poblados desiertos, campos de cultivos arrasados e ingenios azucareros quemados después de tres años de guerra sin cuartel entre los guerrilleros cubanos y el ejército español, sin olvidar los dantescos campos de reconcentración en los cuales murieron más de cien mil cubanos. Por su parte, el ministro de Marina habita el Madrid de la época, entre el Teatro Real (donde daba rienda suelta a su pasión por las óperas alemanas), las calles alternativamente ocupadas por manifestaciones populares contra los americanos o en duelo por la muerte del torero Frascuelo, y el solemne y suntuoso despacho del ministerio desde donde envía telegramas a su subordinado, el almirante Cervera, ignorando cuándo llegarán a su destino a través del primitivo sistema de cables telegráficos de la época.

8.¿Qué es lo que más te atrae del periodo histórico del Desastre del 98?

Por una parte, me impresionan las consecuencias trascendentales que tuvo la guerra de Cuba y que pueden sentirse incluso hoy día. La gravísima pérdida de prestigio y de confianza del pueblo en las instituciones (Corona, Iglesia y Fuerzas Armadas) implantó a su vez en éstas una cultura reaccionaria que duró muchas décadas (ayudando de forma manifiesta a que tuviera lugar la guerra civil de 1936) y que quizá sigue manifestándose esporádicamente incluso hoy en día. Desde el punto de vista psicológico o sociológico, la brutal derrota contribuyó a la idea que los españoles nos hemos forjado acerca de nosotros mismos. Muchas de esas actitudes, como la exageración injustificada de nuestros fallos y defectos como nación o como pueblo, siguen vigentes hoy día en la sociedad española.

Por otra parte, me preocupa ver que hoy en día, cuando España se enfrenta a problemas como los nacionalismos, muchos políticos y sectores de la sociedad vuelven a cometer los mismos errores que se cometieron cuando empezó el movimiento nacionalista cubano en el siglo XIX, comenzando a recorrer un sendero cuyo final, si atendemos a las lecciones de la guerra de Cuba, podría conducir a lo peor. En una nota al final de mi novela he introducido algunas citas de personajes relevantes como Santiago Ramón y Cajal al respecto. 

9.¿Qué temas pueblan las páginas de este libro?

En el caso del protagonista, Joaquín Bustamante Quevedo, el tema sin duda es el honor, o dicho con un lenguaje más civil y menos castrense, la honestidad. Otros temas secundarios son la absurdez de la guerra, la amistad, la lealtad y el amor.

10.¿Qué características definen tu estilo literario?

Pretendo escribir de forma ligera, fácil de leer pero a la vez sin renunciar a imágenes con fuerza, con colorido y con detalle, y por supuesto pretendo que cada lector se meta en la piel de los personajes hasta sentir con ellos su miedo, sus nervios, su frustración o su ira. He intentado no cargar demasiado el texto con palabras o expresiones de la época, para no crear demasiada distancia con el lector, aunque siempre creo que me he mantenido razonablemente dentro de las formas y usos del lenguaje de entonces. Dentro de lo posible he intentado reducir al mínimo las expresiones náuticas o militares pero sin llegar a perder el sabor de la literatura marítima. 

12.¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de escribir esta obra?

El mayor reto ha sido colocar en mitad de unos hechos históricos (narrados con rigor absoluto) unos personajes vivos, de carne y hueso, con luces y sombras, con días buenos y malos, con virtudes y defectos. En el caso del protagonista me fue de gran ayuda contactar con algunos de sus descendientes (una nieta y varias de sus bisnietas) que me dieron el punto de vista familiar y me abrieron las puertas de la casa familiar en Santa Cruz de Iguña donde todavía hay tantos recuerdos, objetos, fotografías y cartas personales que pude consultar y gracias a las cuales puede dar vida a Joaquín Bustamante Quevedo.

13.¿Te sirve algún método de escritura?

Soy muy planificador y estructurado, y no me pongo a escribir realmente el texto hasta tener muy definidos los personajes y tener una escaleta muy detallada. Eso no quita que luego, según voy escribiendo, me surjan ideas nuevas o matices que me hacen apartarme de mi planificación inicial, pero eso es lo bonito de escribir, esas ideas que surgen después de llevar trabajando dos o tres horas en una escena cuyo desenlace ya estaba previsto pero, de repente, vislumbras uno mucho mejor.

14.¿Cuál es tu sueño literario?

Que mis lectores me digan que se han emocionado leyendo mi libro. 

15.Termina la frase. Caligrama es…

Una muy buena oportunidad para los que escribimos pero desconocemos el mundo de las editoriales, ignoramos los requisitos para que una novela sea publicada de forma tradicional y solo queremos contar una historia en la que creemos.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: El paciente inglés, de Michael Ondaatje.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Castellano, de Lorenzo Silva.

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE ESTA OBRA: La obertura de Tannhauser, de Richard Wagner.

UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: James Salter.

UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: Isabel Allende, Susan Sontag.

UNA FRASE DE DEL LIBRO MEDALLAS EN EL CAJÓN: «Los marinos tienden a atribuir cualidades humanas a sus barcos y al propio mar, y más de uno hubiera dicho aquella noche que el mar, aquel mar Cantábrico que había visto nacer a muchos de ellos, como si pudiera reconocer a los que venían a bordo, se mantenía en una quietud respetuosa, como se suele hacer en el entierro de un conocido».

Esta entrada tiene un comentario

  1. Blanca González

    ¡Qué entrevista tan interesante! Un libro estupendo. Lo he leído y me ha entusiasmado

Deja una respuesta