ENTREVISTA A HERNÁN URBINA JOIRO

1.¿Cuándo y por qué comenzaste a escribir?

Me temo que por lo mismo, desde que la humanidad necesitó hacer arte: cuando surgió la necesidad de decir en habla distinta a la lengua habitual cuestiones que me superaban, dichas incontenibles, tristezas indominables, lo incomprensible, pero cuestiones que el poema podía serenar y aclarar.

2.¿Qué van a encontrar las personas que lean Canciones para el camino?

Al menos 182 veces: que, pese a que humanidad es esa que siempre sufre algo, es también esa que siempre se supera, que siempre sale adelante, que se reserva la última palabra, lo mejor que ha habido sobre este humus sobre el que se camina.

3.En este libro reúnes poemas y canciones escritos a lo largo de tu vida y de tu larga trayectoria compositiva, ¿qué balance haces de tu carrera?

Camino lindo, que no acabas,
que cada día es mejor andar,
he visto todo lo que vuela
pero yo prefiero mi volar.

4.En tus escritos das muestra de las tradiciones, las costumbres y los sucesos de Colombia, ¿la escritura reivindicativa fue un propósito o te viste inmerso en ella?

En este libro asumí el adeudo —por hacerme quien soy— con la música de las palabras que logré recoger de otros, Rubén Darío incluido, desde que era un niño aterrorizado que intentaba decir tristezas por tanta gente conocida asesinada, y mi adeudo con esa música escurridiza que la esperanza canta cada anochecer y amanecer a Colombia.

5.¿Las canciones que escribes son poesía y viceversa?

La poesía —e incluso el habla cotidiana— ya tiene música. Hago poesía desde los 9 años. Cuando hice obras musicales, las hice con la música de mis palabras: el trueno, los vientos que protestan desde mi infancia; el agua crecida por los besos y abrazos perdidos o imposibles; pero también con la serenidad de la brisa calma, que debe ser lo mismo que la felicidad.

6.En estos momentos, ¿qué te motiva a seguir escribiendo?

Contradecir, como desde hace 45 años, a la muerte temprana de todos y de todo lo bueno, diciendo a nombre de muchos, en cientos de formas: No me harás resignar que no hay para mí ninguna oportunidad en ninguna parte.

7.Cuando escribes, ¿piensas en un tipo de lector en concreto o alzas la voz para todo el mundo?

El juez más despiadado con uno es uno mismo, por eso la culpa hace tanto daño por algún tiempo. Sé que puedo hablar, sin problemas, algo bueno por otros, a través de mi experiencia, cuando mi perverso editor interno aplaude.

8.Canciones para el camino recoge versos escritos en el pasado, pero ¿qué temas de la obra podrían estar ligados a la actualidad?

Las situaciones donde todo empieza a oscurecerse y no deja caminar en paz: el riesgo de hambrunas tras el Covid-19, los muchachos que ya no tienen ni piedras para lanzar contra un futuro imposible, los infiernos que se viven en la tierra, incluso por un beso.

9.¿Suele servirte algún método de trabajo, sigues algún horario o escribes cuando sientes la necesidad?

Primero hay una emoción por una imagen externa o en la mente, que además tiene olores, sonidos y sensaciones. Trato de describirla en un terceto o tres líneas. Luego la alargo hasta que me dice: No me pongas más ropa. Así está bien.

10.¿Identificarías algún aspecto de tu vida que te haya podido marcar en la literatura? ¿O en general existe una influencia silenciosa de la vida de cada persona sobre lo que escribe?

Algo extraño respiré, sigue dentro, y salta a mis textos desde que vi de niño —y después leí— Alicia en el país de las maravillasUn cuento de Navidad y Cumbres borrascosas.

11.Como escritor, ¿Qué momentos especiales vividos guardarás siempre en el recuerdo?

La primera vez que fui ovacionado por leer un texto mío en público, uno de mis poemas, el 31 de mayo de 1977, a los 11 años.

12.¿Cómo valoras el proceso de edición?

En este caso ha sido una forma creativa y eficaz para publicar y compartir poesía en tiempos muy difíciles para publicar poemas.

13. Termina la fase: Caligrama es… Una buena compañía para recitar canciones durante el camino.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: Guayacanal, de William Ospina.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: El segundo libro de la Poética de Aristóteles. Pero dadas las dificultades, pediré el conjunto de ensayos La fuente de la autoestima, de Toni Morrison.

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Sería una obra con variaciones de valses de Strauss hijo y nocturnos de Chopin, tonos menores y acordes tristes que se salvan en la síncopa o los tonos mayores. O la obra de Gustavo Gutiérrez salvándose de la nostalgia en Rafael Escalona.

UN AUTOR PREFERIDO: T. S. Elliot.

UNA AUTORA PREFERIDA: Emily Dickinson.

UN VERSO DE TU LIBRO CANCIONES PARA EL CAMINO
Silbo, soy brisa, y mi bullicio
no acaba
aunque silbe en precipicios.

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