ENTREVISTA A ANTONIA CASTRO PÉREZ

1.¿Qué van a encontrar los lectores en este tercer volumen del libro Desde mi habitación?

Creo que los autores continúan ofreciéndonos una lección de vida, aunque sean estilos narrativos muy diferentes. De cada uno de ellos podemos aprender; aprender a vivir estando enfermos, aprender a afrontar, aprender a agradecer, aprender a tener esperanza, aprender a soñar, aprender a querernos mucho más, aprender a amar la vida y, sobre todo, aprender a valorar al que está a tu lado, al que te ayuda, al que te cuida, te apoya y te hace reír.

Es curioso, pero nadie nos enseña a estar enfermos, a cómo reaccionar, a cómo comportarnos. Este libro nos puede ayudar mucho al respecto.

2.¿Qué emociones se sacan de los textos de este libro?

En este tercer volumen continuamos sintiendo emoción en estado puro, son historias reales, de las de verdad, sin filtros, que nos harán reflexionar. Vamos a sentir la angustia, el miedo, el dolor, la rabia, el sufrimiento y la soledad; esta última bastante presente en muchos relatos de este tercer volumen debido a la pandemia y que los autores refieren como una de las experiencias más duras durante su ingreso, pero a la vez vamos a encontrar alegría, optimismo, diversión, poesía, esperanza, ternura y agradecimiento. Ellos nos enseñan que manejar las emociones en esas cuatro paredes tampoco es tan difícil si le pones empeño.

3.¿Cuáles han sido las reacciones de los autores al formar parte de este libro?

De alegría y júbilo. Todos se sienten muy orgullosos de su relato, de su participación, de pertenecer al colectivo de relatadores del hospital de Bellvitge, y como experiencia les ha resultado muy gratificante, a la vez que novedosa. Hay autores que repiten publicación porque han tenido reingresos y han vuelto a escribir. Eso es maravilloso, estaríamos hablando de crear la cultura del relato.

4.Este proyecto fomenta la humanización de los centros hospitalarios, ¿qué importancia juega hacer del hospital un lugar más inclusivo y cálido para los pacientes?

La búsqueda de fórmulas que mejoren y faciliten nuestra relación humana con la persona ingresada está surgiendo como una necesidad más de nuestro sistema sanitario. Los profesionales observamos que el paciente pasa muchas horas esperando, horas de vacío, horas que se prolongan el doble; ese tiempo que nos faltaba fuera cuando nos creíamos sanos se convierte, en muchas ocasiones, en nuestro único y pesado compañero de camino. Dar la oportunidad al paciente a que rellene sus horas de espera, de vacío, para que piense y escriba sobre su vida, sus reflexiones, sus emociones, sus progresos, su valentía y que pueda plasmarse en un libro y que este pueda ser leído por otros pacientes hace que su mirada hacia la enfermedad tenga otro enfoque.

5.¿Qué rasgo común podrías resaltar de los relatos narrados?

La generosidad del autor. El paciente dona su experiencia y su vivencia para ayudar a los demás que estén o puedan pasar por una situación similar.

6.¿Qué aspectos positivos se derivan de esta experiencia comunicativa y expresiva de los pacientes?

Es un proyecto con una orientación transversal, dirigido al paciente para que pueda crear una historia que le ayude emocionalmente a enfrentarse a su enfermedad desde una visión creativa; a las familias disminuyendo la tensión emocional ante una situación dolorosa e inesperada; a los equipos asistenciales como facilitadores que le estimulan y animan a que participe, y por último a la institución porque da respuesta a un nuevo modelo de gestión más humana y cercana que favorece la consecución de sus actuales objetivos. Todo han sido aspectos positivos.

7. Una frase del libro Desde mi habitación III:

«Este relato es desde mi corazón, ese pequeño corazón que me ha dado un pequeño susto, que me ha dicho que pare, que me serene, que él quiere latir conmigo, pero despacio, sin prisa, saboreando los momentos, sintiendo las pausas, latiendo al ritmo de una canción y emocionarse conmigo, pero juntos, no rotos» (Maite Expósito, Desde el corazón).

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