ISBN: 9788418921001
Tamaño: 152 X 228
Páginas: 572
Categoría: DIARIOS, CARTAS Y DIARIOS DE NAVEGACIÓN
Encuadernación: Tapa Blanda

Hasta donde me lleve el viento

25 años por los mares del mundo

24.95 (Papel)
5.99 (eBook)

Hasta donde me lleve el viento narra el increíble viaje de Eduardo Rejduch de la Mancha, a lo largo de más de veinticinco años por los mares del mundo. Sus aventuras por islas lejanas y países remotos, su encuentro con diferentes culturas, tradiciones y leyendas colman este relato de sabores e imágenes exóticos que quedará en la mente del lector.

He leído por segunda vez (acabo de terminarlo hace unas horas) su Hasta donde me lleve el viento, navegando entre el estrecho de Messina y las bocas de Bonifacio. Y lo he disfrutado como una ardilla encaramada a un nogal. Aparte de lo divertido y conmovedor de las historias, está admirablemente bien escrito.
Un fuerte abrazo de su amigo
Arturo Pérez-Reverte
El marino navega como si fuera solo, pero una multitud, invisible, lo acompaña en su barquito.
Algunos viajan invitados, amigos y amores lejanos y cercanos, los de siempre, pero otros, los colados, los lectores trepan a cubierta al amparo de la noche, cuando él echa el ancla en un puerto cualquiera. Por eso el almirante del Charrúa es serio candidato al premio Nóbel de Física: él ha logrado albergar un gentío en una nuez.
Los uruguayos somos así, dice: parecemos poquitos, pero cada uno lleva muchos adentro.
Tu verdad te espera en el mar y esa nunca se acaba ni traiciona.
Vuelan abrazos,
Eduardo Galeano



 

Biografía

Nació en Montevideo (Uruguay) en 1952. Comprometido con su tiempo en luchas estudiantiles y sindicales, tras un golpe militar en 1973 se vio obligado a dejar su país. Se estableció en un pequeño pueblo de México, llamado Uruapan (“eterna primavera” en la lengua de los indios tarascos) durante dos años. Luego se fue a Canadá a conocer el frio y su familia de polacos (por parte de padre). En 1978, tras haber trabajado en una fábrica de zapatos, estudiar teatro y mímica, emprendió su primer viaje por tierra desde Vancouver hasta la Patagonia, mochila y guitarra al hombro, que lo llevo a recorrer toda América y donde aprendería entre otras cosas el lindo oficio de andariego y contador de cuentos. A principios del 80 llego a Barcelona, decidido a viajar por Europa, pero por azar descubre una mañana en el viejo puerto a los barcos veleros, por entonces medio escondidos y quietos entre los muelles, que representaron para él un olvidado idealismo por la libertad. Regreso a Toronto (donde había dejado un dinero ahorrado) y se compró un velero de ocho metros al que bautizo Charrúa. Sin considerar que no sabía navegar, partió en solitario a cruzar los mares, convencido de que viviría asombrosas aventuras en los caminos. Eduardo y su velero iniciaban así, lejos de la conocida orilla, una vida de cuentos y fabulas.