ISBN: 9788418787201
Tamaño: 152 X 228
Páginas: 232
Categoría: FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
Encuadernación: Tapa Blanda

Cinco camas para un muerto

15.95 (Papel)
5.99 (eBook)

Don Calixto Ortega es un veterano de la vida, comerciante próspero, jovial, saludable y adicto al sexo. Metódico a ultranza, distribuye eficaz y generosamente sus necesidades y atenciones entre su esposa y sus cuatro amantes, asignándoles a cada cual la exclusividad de un día de la semana. Mientras salta de cama en cama de lunes a viernes, su existencia discurre por la pequeña París criolla, la Caracas conventual y supersticiosa que se despide del siglo xix. Pero, un viernes, la muerte lo sorprende entre las sábanas de su mujer legítima, a quien profesa un abierto y delicioso desprecio. Entonces, Calixto maldice su suerte y le plantea a la Muerte un negocio interesante. A partir de ese momento el hombre y la Parca entablan una controvertida amistad y comienzan a vivir juntos la gran aventura de sus ¿vidas?

 

Biografía

Gladys Ruiz de Azúa Aracama (Caracas, 1953). El ser hija de emigrantes españoles le marcó el doble territorio y el carácter, le dejó la certeza de no pertenecer a ninguna parte y a todas a la vez, su lengua particular, su «voz». Del diploma de Piano del Conservatorio Superior de Música de Vitoria (Álava) solo le quedaron la disciplina, un oído especial para la música de las palabras y la artrosis de las manos. Graduada en Periodismo en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, reside actualmente en Tenerife (islas Canarias). A los cincuenta años dice «¡Voy a escribir!» y escribe su primera novela, El disfraz de los sueños, y relatos cortos; algunos de ellos son publicados en Arcamia, donde los dragos sangran (Torremozas); otros recibieron premios como el de La Felguera y el Ana María Matute de Madrid, los internacionales del Cortázar de la Universidad de La Laguna y el Unamuno de Salamanca, el Encarna León de Melilla, el Alfonso-Mena de Murcia, el de Santoña… la mar, Caja Canarias y otros.
Sueña con que la escritura no la abandone nunca.