ENTREVISTA A VICENTE LORENTE

1.Dices que tu novela Anamnesis es un estudio de la naturaleza humana. Explícanos.

Somos una incógnita para nosotros mismos. ¿Alguien me puede decir qué es la conciencia? La naturaleza humana es un misterio milenario que sigue sin resolverse. En mi obra, lejos de embarcarme en una disertación filosófica, entre aventuras y batallas, pretendo una sola cosa: sorprender al lector consigo mismo, con su naturaleza. Porque, aunque estamos muy lejos de saberlo todo, una cosa sí sabemos: encerramos una complejidad tal, que hace suponer que nos aguardan sorpresas.

2.¿Cómo surge esta obra, parte de la trilogía Recuerdos imposibles?

Como una erupción volcánica, sin preaviso, sin control y sin poderlo evitar. La manida frase por «generación espontánea» me viene como anillo al dedo.

3.Escribes sobre dos épocas, la del antiguo Egipto y el periodo previo a la Alemania nazi. ¿Por qué estas dos partes de la historia para el libro?

Como dice el Eclesiastés, «no hay nada nuevo bajo el sol». Pretendo mostrar que la naturaleza humana no ha cambiado, que las antiguas egipcias, vestidas con vaqueros, podrían estar trabajando hoy en día en Google. Cada capítulo consta de parte antigua y parte moderna y la contraposición de ambas historias resulta intrigante, sobre todo cuando el lector se da cuenta de que convergen.

4.¿Cuál es el argumento de la novela?

En el antiguo Egipto, el sheut era la sombra, «el otro», el compañero interior que todos llevamos dentro. Mediante un convincente invento mío lo convierto en el vehículo para que la conciencia humana pueda salvar generaciones y milenios. Subida al material genético, la verdadera esencia de nuestra conciencia salta de una generación a la siguiente, perpetuándola en tanto el «portador» tenga descendientes. Cosa que todos ignoramos porque somos incapaces de «recordar». Con la excepción de dos hermanos (chica y chico) a los que se suma un chico ajeno a la familia. Estos tríos —uno en cada época—, por alguna razón, se ven asaltados por «recuerdos imposibles». Los del antiguo Egipto recuerdan la era moderna y viceversa. Es como un juego de espejos que mantiene conectadas las dos épocas netamente diferenciadas en las que discurre el relato —en realidad, los relatos—. En esta primera entrega los personajes son muy jóvenes, doce o catorce años; tanto «aquí» como «allí». En el segundo libro ya han crecido y en el tercero se ven inmersos en la revolución de Akenatón y la segunda guerra mundial, respectivamente. En sus visiones, se ven en sus otras vidas en la otra época, saben que son ellos mismos, con otros cuerpos. Y, en este marco, tienen lugar las aventuras de los protagonistas en una y otra época. Los hermanos defienden la Maat, el Bien; en tanto su amigo es el agente del Isfet, el Caos. 

5.¿Quiénes son los personajes que aparecen?

En la época antigua, dos hermanos, Zeker y Miria malviven en un poblacho perdido. Sufren en secreto su «mal». Hasta que descubren que el hijo del amo también tiene «recuerdos imposibles». Y, en la época moderna, la situación es similar, solo que las fortunas están invertidas: los dos hermanos, Hugo y Marie son hijos de un potentado del acero, riquísimo, en tanto su amigo Adi es hijo de un funcionario. 

6.¿Cómo son los escenarios y los paisajes por los que transitan los personajes?

¿Escenarios? Los hay, en general, escuetos —salvo cuando pretendo reflejar la grandiosidad del Egipto faraónico—, porque me interesan más los paisajes interiores, los del alma. Como botón de muestra, la obra empieza con: «Zeker, aunque no lo sabía, coleccionaba emociones». Un paisaje de emociones, eso es lo que el protagonista ve y lo que yo —que estoy a su servicio— procuro plasmar.

7.¿Qué temas tratas en el libro?

Trato de la vida. Así que pulso todas las teclas del piano, que son muchas. Y debe ser así porque me interesa resaltar que los egipcios y nosotros, en esencia, somos iguales. Que los teléfonos móviles no han alterado la maquinaria recóndita que nos hace humanos. La esencia que nos impulsa a defender la Maat o, por el contrario, a Isfet, el Caos. Los hermanos llegan a cada vida simultáneamente a su opuesto, el que aboga por el Mal. Zeker y Miria contra Akenatón en una época; Hugo y Marie contra Hitler en otra. Eso sí, por supuesto, nada de eso se dice; se muestra a través de mucha acción.

8.¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de escribir esta obra?

Cómo condensar un proyecto tan ambicioso —al fin y al cabo, no es una historia, son dos— en un formato «publicable». De ahí lo de la trilogía. 

9.¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Estoy convencido de que esto de la literatura es un baile en pareja: el que escribe y el que lee. Si sometes a tu pareja a piruetas imposibles de seguir o, peor, si se te duerme en los brazos, la magia se rompe. Sin olvidar mi ingrediente secreto: respeto. Jamás me atrevería a insultar la inteligencia de la lectora con manidos clichés que ya sólo funcionan con un segmento del público que yo, de entrada, doy por perdido. Además, qué digo, esos no leen.

10.¿Cómo recomendarías este libro a alguien?

Si usted es una persona inteligente, instruida, muy leída y disfruta con un relato original, alejado de las fórmulas que «funcionan», compre mi libro. En caso contrario, absténgase. Y, si ya lo ha comprado, por favor, apague la tele, céntrese, y disfrute. 

11.¿Qué características definen tu estilo literario?

Para empezar, en cada página desafío al lector: lo desafío a que piense. A que forme sus propias ideas. Claro que, como en todas las cosas, la dosis es la clave. Si se aburre, mal, si se encuentra releyendo la misma frase por tercera vez, peor. Luego, mi estilo presupone que el lector, inmerso en este mundo moderno tan visual, alberga un banco de imágenes, por lo que no necesita que le describan un barco egipcio o un palacio en Viena. Así, mi estilo es tan directo que casi se podría tildar de telegráfico. Tanto que doy por sentado que ya se me entiende y que este punto no necesita más explicaciones.

12.¿Has seguido algún método de escritura para este libro?

¿Método? La literatura sólo se puede escribir con pasión, directa del corazón. Díganme, ¿hay algún método para enamorarse? Paso uno, esto; paso dos, lo otro… Menuda estupidez. Esos métodos funcionan perfectamente para un ligue dominguero o para sacar otra novelita del montón, sin pretensiones. Enamorarse es un milagro poco afín a los métodos prefabricados.

13.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de Anamnesis?

Lo curioso que resulta darse cuenta de que tu obra cobra vida propia, que se escribe a sí misma, que impone giros y desenlaces que me sorprendieron tanto a mí como supongo que sorprenderán al lector.

14.Termina la frase. Caligrama es… 

Una puerta abierta. Grande y ancha. Lo que haya más allá, ya se verá. Por lo menos, entrar, entramos.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: El guardián entre el centeno, de Salinger. Lo releo de vez en cuando.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Ulises, de J. Joyce. Quiero y no puedo porque se me atraviesa. 

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE ESTA OBRA: las de Pink Floyd y Mike Oldfield.

UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: Arturo Pérez-Reverte, a veces. Ignacio Aldeoa, otras.

UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: Kate Morton.

UNA FRASE DE DEL LIBRO ANAMNESIS: «Zeker, aunque no lo sabía, coleccionaba emociones. Estas eran nuevas. Y dolían».

 

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