ENTREVISTA A TULA FERNÁNDEZ

1.¿Cuándo tomaste conciencia de tu vocación literaria? 

Me ha gustado escribir desde que tengo memoria y no es un tópico. De niña mis hermanos y yo ya echábamos mano de mis recursos literarios para compensar la escasez de dinero cuando queríamos hacer un regalo a mis padres o amigos. Era divertido, porque el efecto emotivo lo lográbamos siempre y el modesto detalle que nos podíamos permitir quedaba bastante adornado. He tardado muchos años en acometer este reto porque le tengo mucho respeto a la escritura. He comenzado a escribir cuando me he sentido verdaderamente preparada, cuando he sentido que tenía el bagaje lingüístico, la madurez para transmitir emociones con las palabras y una historia que contar.

2.¿Por qué escribes? 

Creo que sería pretencioso por mi parte dar una respuesta a esta pregunta. Realmente no lo sé. Lo que sí sé es cómo me siento cuando escribo. Es una sensación muy potente. Logro abstraerme de mi realidad y de mi mundo para caer de lleno en una realidad que voy construyendo, pero que me va arrastrando al mismo tiempo. Cuando comienzas a escribir una novela de ficción te sientes la creadora o el creador de una nueva realidad y de unos personajes, pero a medida que avanzas en la historia empiezas a convivir con ellos hasta el punto de que son tus personajes los que terminan decidiendo sus destinos.  Había escuchado a muchos escritores consagrados comentar emociones parecidas y pensaba que exageraban o que se trataba de un cliché literario, hasta que yo misma lo he podido experimentar. Es realmente emocionante.

3.¿Cómo surge La boca de los cien besos?

Surge durante mi estancia en Florida como profesora visitante. Me destinaron al distrito de Miami-Dade. En Miami todo es belleza, lujo y esplendor, pero tuve la enorme suerte de que me destinaran a la zona de Hialeah. En esa zona habitan muchos cubanos que salieron de la isla con el objetivo de buscar el progreso y una vida mejor para sus hijos. Hice grandes amigos que compartieron sus historias conmigo y comencé a sentir una verdadera atracción por sus vidas, por su esfuerzo y su lucha hasta adaptarse a su nueva vida en los EE.UU, un país tan exigente profesional y socialmente.  De pronto sentí que quería escribir sobre ellos, desde la ficción, pero recogiendo esa pelea vital y la complejidad que conlleva la adaptación a un nuevo país. 

4.¿Cuál es el argumento de la obra?

La boca de los cien besos es una mezcla de thriller y drama en la que se narran dos épocas en tres geografías: Cuba, Miami y Barcelona. Todo transcurre entre una Habana a comienzos del siglo XX y un Miami moderno, con la presencia de un revelador cuadro titulado La boca de los cien besos que marcará el hilo conductor de la trama y que esconde las respuestas a los misterios de una saga familiar.

5.¿Quiénes son los personajes principales y con qué características los has creado? 

En La Habana conoceremos a Simplicio Rodríguez, un pintor vanguardista, a Fernanda Mendoza, una mujer de vida difícil crecida en Cuba, pero que es producto de la dura emigración española hacia Cuba. Conoceremos al noble y silencioso Walfrido, cuya vida une a todos los personajes de la novela. En Miami disfrutaremos con la vitalidad y energía de Babi, profesora en un instituto de Miami, pero que sufre interiormente las secuelas del exilio, y nos asomaremos a la salida de la isla en el testimonio de Ana y Marisela, la madre y la tía de Babi. Todos los personajes comparten las consecuencias de la emigración, la lucha por la adaptación y la nobleza de espíritu. 

6.¿Cómo es tu forma de entender el arte y la educación, tan presentes en tu obra?

Soy profesora de Latín y Griego Clásico. Como docente sé que la educación es el más valioso elemento transformador de la sociedad. La educación es equilibrador de desigualdades, es protección y generador de talentos. Opino firmemente que una sociedad que cuida la educación se hace más sabia y fuerte. En todos los libros que he leído en los últimos años no abundan los referentes directos a la educación, por eso no dudé al elegir la profesión de la protagonista. El arte me gusta como a mi protagonista, Babi. No soy una experta, pero lo disfruto y siempre he intentado transmitir a mis alumnos el valor de las manifestaciones artísticas.   

7.¿Qué te gustaría conseguir en el lector?

Que disfruten con la lectura. Vivimos en una sociedad precipitada donde todo es inmediato y hasta la relajación conlleva un esfuerzo. Si La boca de los cien besos logra envolver al lector y transportarlo a La Habana me doy por satisfecha, porque si eso sucede sé que se enamorará de los personajes.

8.¿Qué temas de la obra podrían estar ligados a la actualidad?

No busco de manera forzada tratar temas relevantes de la actualidad. La emigración, la igualdad, la lucha por la búsqueda de oportunidades son el escenario natural de la novela porque está motivada en la historia real de las personas que conocí en Miami y que llegaron de Cuba. La novela la llenan mujeres porque mi intención es darle la vuelta a la historia y ponerlas a ellas en primer plano. Sé que los hombres que las acompañaron me han permitido esta justa mudanza de la historia. 

9.¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

Les diría que les espera un universo hermoso y atractivo y que van a convivir con unos personajes llenos de fuerza que lograrán atraparlos. Una saga familiar que recorrerá los años más emblemáticos de Cuba.    

10.¿Qué aspectos de la trama y del estilo narrativo crees que podrían enganchar al lector?

En mi opinión, la mezcla de thriller y drama engancha desde el principio. Las historias avanzan de manera independiente desde el principio sin que el lector comprenda cuál es la conexión entre ambas. Mi forma de escribir es sobria. No puedo esconder que disfruto con el lenguaje y las palabras, eso se lo debo a mi formación clásica. Sin embargo, como lectora siempre he rechazado el tono pretencioso de algunos autores y me esfuerzo por combinar la elegancia sintáctica con la sencillez para procurar el gusto por la lectura. 

11.¿Suele servirte algún método de trabajo, sigues algún horario o escribes cuando sientes la necesidad?

Siempre siento la necesidad de escribir, pero no siempre puedo. Escribo cuando encuentro el tiempo para la reflexión y la calma que necesito para ello. Mi trabajo actual es muy exigente y le dedico muchas horas, pero cuando encuentro el momento el tiempo se me pasa sin darme cuenta y ya no puedo parar hasta que no cierro un capítulo o escena. 

12.Aparte de tu estancia en Miami como profesora visitante, ¿qué aspectos de tu vida te han podido marcar en la obra y en tu literatura?

A mi edad cuento con una valiosa experiencia vital que siempre suma y nunca resta a la hora de lanzarte a contar historias. Todo lo vivido, deseado y sufrido a lo largo de mis 55 años marca cada frase de mis novelas. Creo que es natural que sea así. En cuanto a mi estilo, sin duda se ha forjado sin apenas darme cuenta a través de los libros que he leído y disfrutado.

13.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de La boca de los cien besos?

Sin duda mi encuentro casual con Marisela, una empleada en un gabinete de estética. Hablamos enseguida de libros y de arte. Era una señora muy formada, acababa de llegar de Cuba. Era física y había trabajado para el Ministerio de Defensa cubano. Me habló de su hermano fallecido, un pintor de reconocido prestigio en la isla. Marisela me habló de sus dudas a la hora de enmarcar una obra que había heredado de su hermano. Salí de allí depilada, con una nueva amiga y sabiendo que el eje que habría de gobernar la novela sería un cuadro. 

14.Termina la fase: Caligrama es… Garantía de calidad y seguridad.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: Todo esto existe de Iñigo Redondo.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Tengo preparado El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura.

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: El cuarto de Tula cantado por Compay Segundo.

UN AUTOR QUE TE HAYA INSPIRADO: García Márquez.

UNA AUTORA QUE TE HAYA INSPIRADO: Marguerite Yourcenar.

UNA FRASE DE TU LIBRO LA BOCA DE LOS CIEN BESOS«Walfrido despertó un día para vivirlo y morir, aunque eso no habría de saberlo hasta las cinco de la tarde». Me costó mucho escribir ese capítulo y despedirme de Walfrido.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. José Luis

    Una de las novelas que más te engancha desde el inicio. Incluso para lectores no habituales como el que escribe este comentario, ha sido un texto ágil, directo, emocionante y que invita a no parar hasta leer en cada página la siguiente.
    Enhorabuena por “La boca de los 100 besos”

  2. Gloria Vázquez Luna

    La boca de los cien besos, primera novela de la autora, Tula Fernández contempla influencias y reminiscencias presentes tanto en el marco histórico como en el estilo literario de su narradora: un estilo que vincula el realismo mágico y lo mezcla en una coctelera donde sus componentes son: dos tiempos y tres ciudades, sin olvidarnos de agitar nuestro cóctel para homogeneizar la diversidad de ingredientes de esta historia ,que va tomando cuerpo a medida que vamos leyendo y provocan en el lector un combinado genuino con unas proporciones de técnica y estilo que aconsejan su lectura.

    A propósito del universo literario de Tula Fernández, es rico en personajes, hasta tal punto que es muy difícil determinar cuáles son los más significativos. Las mujeres son el eje central de la obra. El compromiso feminista en la obra de esta escritora es una constante desde la página uno. Se trata de una obra fundamentada y sostenida en personajes femeninos que rompen con los cánones que se espera de ellas: de Babi, se espera que se case a la edad conveniente y que cree una familia, y no solo no lo hace, sino que se rebela contra su destino. Así mismo, sobre Fernanda se espera que sea una mujer de bien, mientras que ella se perfila como la encarnación del pecado y del vicio. Las protagonistas también son mujeres que están en continua crisis: por la excesiva carga que portan cada una de ellas, que les niega lo que más anhelan: Babi no puede estar con Mike por su condición de hombre casado, aunque lo ama en silencio, y Doña Fernanda no puede disfrutar de su naturaleza como madre cuando ingresa a su único hijo Walfrido en una institución católica. La autora cree que la mujer el ser fuerte y fundamental para que prosperen las dos historias, la adversidad está presente de forma intermitente y enraizada en lo más profundo de sus itinerarios de vida.

    La novela viaja del presente al pasado y aborda temas transcendentales como la migración (país de procedencia y de acogida), el choque cultural (identidad cultural y nueva cultura), la integración, la supervivencia, el amor (filial y de pareja). Las raíces de Estados Unidos no se pueden explicar sin la migración. El alcance real de la migración en la obra se realiza a través de dos ejes temporales que ponen el foco en los años 30 y en la actualidad. El libro pone de manifiesto el importante legado que la inmigración conlleva en Estados Unidos: la participación primaria de las mujeres, la convivencia entre nacionalidades diversas, el reforzamiento de los lazos familiares, país receptor y país de adopción, la salvaguarda de los códigos culturales originales en el seno del grupo familiar, arraigo y desarraigo.

    Conviene destacar que el más puro de los amores es el amor de Simplicio Rodríguez por doña Fernanda. Fernández nos dibuja un amor sufrido, benigno, casi blanco, un amor a la sombra, a la espera sin recompensa, no es jactancioso, no hace nada indebido, no se envanece, y por ello es tan difícil experimentarlo, el alto precio que Simplicio debe pagar es conformarse con su presencia, su conversación, la lucha por conseguir una mirada y sonrisa cálidas, sus peticiones y su actitud de servicio absoluto (ofreciéndose como mentor de su querido y vulnerable Walfrido. De ahí que Simplicio prefiera el bienestar de Fernanda al suyo propio, sin incurrir en notoriedad. Consecuentemente, el pintor se convierte en el hilo conductor de Fernanda con su hijo Walfrido y esa dependencia emocional crecerá exponencialmente a lo largo de la novela.

    Frente a este amor blanco, el amor de Babi por Mike es un amor de continuo conflicto interno, en el sentido de que es un amor prohibido y experimenta periodos de negación, complicidad y distancia. Babi tiene que establecer límites físicos y se protege a sí misma marchando a Barcelona y tratando de experimentar nuevas necesidades, nueva pareja, Orlando. Trata de disfrazar sus propios sentimientos y se confunde. Busca a una pareja que le brinde apoyo y que no le haga sentir juzgada, y eso ya lo tiene con Mike.

    Además, nuestra protagonista cubana, Babi, forma parte de una gran fuerza laboral en Estados Unidos, está totalmente integrada, se siente más estadounidense que cubana, está en la base de la economía americana. El tema de la migración suscita el tema del multiculturalismo y el interculturalismo. Tula Fernández observa el mundo que tiene enfrente y medita sobre la fragilidad y entereza de los lazos familiares. La autora no se corta un pelo a la hora de subrayar la diferencia entre generaciones de inmigrantes, unos nostálgicos con la vista atrás y otros con un sentimiento auténticamente de integración.

    Por tanto, recomendamos La boca de los cien besos por su temática sobre la inmigración que lo convierte en lectura de rabiosa actualidad para los CEPA. Desde el aula de español se puede trabajar la multiculturalidad; también es posible trabajar la mayoría de los términos relacionados con la migración. Las dos historias paralelas de la obra nos sirven para ilustrar la imagen del inmigrante, una historia que va progresando en el tiempo, pues el inmigrante tiene título universitario, el duelo migratorio es menor, más llevadero.

    Por consiguiente, esta obra puede ser tratada en el club de lectura, ya que plantea la migración de forma muy real y sensible. De ahí que, concluyamos que el estudio de esta obra que incluye textos narrativos, descriptivos y dialogados es muy útil, tanto a nivel lingüístico, como emocional. En resumidas cuentas, el efecto de la literatura en las sesiones de español para inmigrantes produce enormes ventajas más allá del aula y se perfila como fundamental para cultivar las competencias clave.

  3. Hadiya Al lal

    Tula Fernández, con “La boca de los cien besos”, nos arrastra, nos empuja y nos sumerge en un universo en el que soñar, viajar, sentir y sobre todo, vivir… Vivir convertidos en uno de esos personajes tulianos que nunca dejan de fascinarnos y conmovernos; descubrir Miami, Cuba o Barcelona a través de sus historias, deseando ser partícipes de las mismas; sentir como huele la soledad, la tristeza, el amor o incluso el olvido…
    No debemos juzgar esta obra por lo que parece ser, sino por lo que es: un testimonio de cómo, tal y defendió Víctor Hugo, la chusma dejó de llamarse así convirtiéndose para siempre en el justo término que le tenía reservada la historia: pueblo.

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