ENTREVISTA A TONY JOAQUÍN GONZÁLEZ

1.Eres escritor de guiones televisivos, muchos de los cuales han tenido enorme éxito. Además, has publicado varias novelas, ¿cuál de tus facetas de escritor prefieres? 

Definitivamente, y sin pensarlo, prefiero la literatura, a pesar de que ser guionista ha sido por años la manera de ganarme la vida. Creo que fue Gabriel García Márquez quien definió el trabajo de escritor como el más solitario del mundo y esto aplica para ambas facetas. Nadie puede ayudarte a escribir lo que tienes en mente. Sin embargo, crear guiones para radio o televisión tiene una regla básica para el escritor: estar blindado contra los resultados del oficio. De manera que tienes una idea, tuya o por encargo, como sea, comienzas a desarrollarla, creas los personajes, los puntos de giro, los conflictos que hacen avanzar la trama, en fin, la dramaturgia. Por supuesto, si eres un profesional. Entonces aparecen los inversionistas, ejecutivos,  directores, productores, actores y todo el que se cree con derecho a opinar y decir cómo debía haber sido. Ya no es tu idea y no estás tan solo, pero en muchos casos mal acompañado. Es lógico, la televisión no es un medio cultural, sino un transmisor de productos para el consumo. Y el guionista no es más que la base de una pirámide invertida.

De todas formas, pasar de un estilo a otro conlleva sus riesgos. Con el guion solo tienes que pensar en imágenes, la escenografía, la acción, el drama están ahí a la vista. Pero en la literatura tienes que narrarlo y hacerlo de una forma tal que atrape al lector. Me fascina ese reto y confío mucho en la imaginación de los que tienen el hábito y la paciencia de leer. De manera que le he dado una estructura a la novela que recuerda los cortes y elipsis de la televisión y el cine. Mi idea es que el público lea como si estuviera viendo el capitulo de una serie o una película. 

2.¿Cómo surge tu obra Su propia guerra. El Tavo?

Es la versión literaria de una serie de televisión que se transmitió en Cuba a finales de los años 80 y que marcó un antes y un después en la concepción televisiva del policíaco cubano. La historia trata sobre un joven nacido en un barrio marginal que es comprometido a colaborar con las autoridades mediante un supuesto chantaje dado a partir del contexto social donde nació y se crio. Su familia había probado los rigores de la cárcel y eso bastaba para que fuera tildado como un delincuente en potencia. Pero Octavio Sánchez Guzmán, conocido en los bajos fondos como Tavo el Quieto, estaba muy por encima de las expectativas. «Marginal se nace, delincuente se hace», decía, y desde el primer contacto con la policía demostró, no solo su potencial, sino que libraba en su interior una guerra particular para no convertirse en delincuente y ser un hombre de bien. El personaje es ficción, pero está concebido sobre bases ciertas porque fue diseñado a partir de una serie de entrevistas que tuvimos con agentes, exagentes, chivatos, delatores de oficio y cuanta cosa rara uno se encuentra en ese mundo subterráneo. El conjunto formaba parte de la realidad nacional. Igual sucedió con los casos tratados y el resto de los personajes. Todos tienen origen real.

3.¿Por qué una versión literaria de la serie?

A estas alturas de la vida y más de treinta años después, te puedo decir que todavía no sé cómo esa serie pudo pasar la férrea censura de la televisión cubana. Su argumento desmitificaba por completo la teoría del «hombre nuevo» que preconizaba el régimen. Por primera vez el cubano se vio reflejado realmente en una pantalla.  El público se quedó  con deseos de más y yo sentí que tenía una deuda doble. Primero, con el personaje: había que reivindicarlo para llevarlo a su justa dimensión mucho más allá del marco local donde se desarrollaba. Segundo, con el actor Alberto Pujol que le dio vida al Tavo y a partir de ahí también se le complicó la existencia. A pesar de ser un gran actor y tener en su haber series, novelas y películas internacionales, Alberto Pujol es Tavo el Quieto. Solamente este hecho ameritaba retomar la obra y llevarla por un camino tan cercano a la verdad que ni las propias autoridades podían sospechar. Hicimos varios intentos para televisión, incluso en plataformas streaming actuales, pero fueron infructuosos. El factor económico mezclado con intereses personales predominaba. Mi hijo Sándor siempre me decía: «Tu no tienes que depender de nadie. Escribe un libro». Entonces tomé la decisión de contar una historia a partir de mi concepción de lo que debió ser el Tavo y plasmarla en una novela literaria donde yo soy el dueño de lo que digo y el amo de lo que callo.  Así comenzó la verdadera historia de Su propia guerra, que, sin proponérmelo, cobra muchísima actualidad en este momento exacto que se está viviendo en el mundo y especialmente en Estados Unidos, donde la izquierda anda como desenfrenada buscando formar un nuevo orden mundial. De manera que mezclé hechos reales con algunos toques de ficción en un intento de universalizar la obra. Le envié un primer borrador a mi amigo Alberto Pujol y le gustó. Después escribí a varias editoriales y Caligrama me respondió enseguida.  Hubo una comunicación sincera y fluida con la asesora editorial y estamos a punto de ver el resultado. El lector tendrá la ultima palabra, que espero sea satisfactoria.

4.¿Qué tiene que tener una novela policíaca para enganchar al lector?

Credibilidad. Más allá del caso que se trate, el ambiente donde se desarrolle la trama debe ser reflejado con la mayor veracidad posible. Además, por supuesto, no se pueden perder de vista las intrigas y situaciones peligrosas por donde transita el protagonista.

5.La trama de esta novela sucede en La Habana, ciudad en la que naciste. ¿Qué visión muestras de tu país y su historia?

La Habana fue una ciudad increíble hasta mediados de 1959 cuando comenzó a fenecer para convertirse en lo que es hoy: una ruina social, política y económica. En la novela intento mostrar esa etapa de transición entre el esplendor y la decadencia. Por supuesto que hay un balance en los puntos de vista del enfoque. Unas veces prima el concepto marginal y en otras los hechos se narran como debieron suceder, en ambos casos es el Tavo o sus acólitos reflexionando a partir del mundo que los rodea.

La Habana se perdió y su composición social mutó hacia valores paupérrimos. El delito y la mentira se convirtieron en una forma de vida que atrapó la colectividad nacional que no formaba parte de la superestructura. Es decir, esa gran masa irredenta que ciñe las bases de una sociedad. No sé si algun dia se pueda rescatar. El daño social ha sido muy grande. 

6.¿Quiénes son los personajes y con qué características los has construido?

Los personajes son contradictorios, antagónicos en algunos casos y en otros conflictivos. Pero te puedo asegurar que no hay ningún plano. Todos tienen sus luchas exteriores e interiores. El Tavo nació marginal y, sin que lo supiera, ya tenía un enemigo mortal en el momento de su alumbramiento: el Pury, cuyo padre fue asesinado por el progenitor de Octavio dos días antes de que este viera la luz. Gustavo, el babalao, padrino de religión del Tavo, es un tipo lleno de contradicciones que le da actualidad al relato. Toña el negro, es un joven, babalao tambien, homosexual, buena persona y amigo incondicional de Octavio que vive inmerso en su mundo fuera del armario pero poniendo sus creencias religiosas sobre todas las cosas. Botaperro, es el backup (respaldo) de Octavio, una categoría de agente encubierto que no se ha dado mucho a conocer, pero que existe en realidad. También hay dos muy notables por esa época, el capitán Pablo Bermúdez y el oficial operativo Omar. Tengo que destacar dos figuras cuya construcción bordea el tono de la farsa: Emigdio Nelson Rodrigo Ríos y Camilo Lemus Torrada, son dos policías que si no fuera por lo triste de su contenido, podría decirse que su proceder es  histriónico. En realidad reflejan el estereotipo de una suma de actitudes ambiguas, donde se destacan el oportunismo, el crimen, la mentira y otros males con el fin de escalar posiciones. Casi todos los personajes, incluso, estos dos, han sido concebidos sobre bases totalmente creíbles porque parten de la realidad. No existen buenos y malos, todo no es más que la consecuencia de una cadena de acciones. En resumen, el lector definirá con quien simpatiza o no. Hay muchas sorpresas, pero no puedo revelarlas porque no quiero exponer de antemano las expectativas de la novela.

7.Toda novela está poblada de un trasfondo que va más allá del desarrollo de la trama, ¿cuál es en el caso de Su propia guerra?

Exponer una sociedad que ha sido destruida por un maniqueísmo absurdo y en nombre de una doctrina tan aberrante como un genocidio. Y no solo se trata de poner al descubierto los horrores del sistema, sino también sus ideales y métodos de expansión a partir de inculcar un ridículo chauvinismo que lleva ya 61 años de ignominia y prejuicios.

 8.¿Qué hace de esta una historia única?

La forma de contar o la narrativa, si se quiere ser pretencioso. No existe una historia única o exclusiva porque todo se ha dicho ya desde que el mundo es mundo.

9.¿Qué te gustaría conseguir en el lector que se adentre en tu obra?

Que se sintiera identificado con alguno de los personajes o situaciones. No es difícil, todos hemos jugado alguna vez a policías y bandidos o a ser un espía exitoso. Seguramente muchos sienten curiosidad por los métodos y las leyes que rigen ese universo. Adentrándose en la novela pueden satisfacer alguna de sus curiosidades.

10.¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

Cómprelo, hay cosas mas caras que no dan satisfacción alguna. Léalo sin prejuicios. No tenga miedo.

11.¿Suele servirte algún método de trabajo, sigues algún horario o escribes cuando sientes la necesidad?

Primero me documento, investigo, entrevisto, busco fuentes y datos. Defino qué voy a contar y cómo. Me cuesta trabajo comenzar. Es el controvertido miedo a la cuartilla en blanco, entonces pienso mucho en la historia. Tomo nota de frases y sucesos que se me ocurren. Después, un día, me siento y escribo un guion de 54 minutos en unas 20 horas. Claro, eso no puedo hacerlo con la literatura. Este libro ha sido para mí una revelación de que la metodología es necesaria para lograr una buena narrativa. Pensé que podía escribirlo en menos de tres meses. Estaba totalmente equivocado. Narrar no es escribir un guion, aunque el método, el estilo y las elipsis sean similares. Comencé a escribir esta obra en el 2018 y dos años después me parece que puedo hacerle modificaciones y mejorarla. Pero eso quedará ya para una segunda edición, si se produce.

12.¿Qué aspectos de tu vida te han podido marcar como escritor?

Muchos. «Yo soy yo y mis circunstancias y si no la salvo a ella no me salvo yo», reflexionó Ortega y Gasset en Meditaciones del Quijote.

Todo ser humano está marcado por su época y la que me ha tocado vivir a mí ha sido bastante convulsa y contradictoria. Algo que todavía continúa así. De manera que si logro escribir otras obras, también estarán definidas por las mutaciones del tiempo.

13.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de esta obra?

Sí, hay varias, pero la más importante es que en medio del proceso creativo sucedió un hecho que volvió a dividir la historia de la humanidad en dos: antes y ahora, porque lamentablemente todavía no hay un después de la COVID-19. A pesar de la pandemia, aquí estamos y con toda honestidad podemos decir a los lectores que para pasar entretenido la cuarentena nada mejor que una buena lectura. Por tanto le recomendamos nuestro libro Su propia guerra. El Tavo.

15.¿Cómo valoras el proceso de edición?

Como te dije anteriormente, el guionista tiene que estar blindado para recibir opiniones externas y no ceder ante ellas. Esa fue mi actitud desde que recibí el informe editorial. Pero no fue así realmente. Desde el principio todo estuvo enfocado a mejorar la redacción sin obstaculizar el contenido. Nunca había pasado por un proceso igual, sobre todo porque se desarrolló a distancia  mediante emails y herramientas de autor. El resultado me parece bueno. Yo estoy complacido, aunque falta la última palabra que es la del lector.

16. Termina la fase: Caligrama es…

…la editorial del futuro.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: Mitos del antiexilio de Armando de Armas.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Los 28 tomos de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Cuando tuve el tiempo no tenía los libros y cuando tuve los libros carecía de tiempo.

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: No es una canción, sino una melodía compuesta por José María Vitier titulada Día y noche. Preciosa y fue la banda sonora de Su propia guerra. Incluso muchos acordes se utilizaron como música incidental.

UN AUTOR QUE TE HAYA INSPIRADO: Gabriel García Márquez, Arturo Pérez Reverte, Tom Clancy, Frederick Forsyth. Hay más, pero me pediste uno solo y te di cuatro.

UNA AUTORA QUE TE HAYA INSPIRADO: Erika Leonard James, Dolores Redondo,  Isabel Allende y Donna Leon. 

UNA FRASE DE TU LIBRO SU PROPIA GUERRA. EL TAVO: «Aquí nada sucede por casualidad»

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