ENTREVISTA A SAMUEL PALMA MANRÍQUEZ

1.¿Desde cuándo escribes?

Escribo desde comienzos de los noventa, en el siglo pasado. Entre otros, he escrito sobre religiosidad popular protestante, sobre subjetividad popular y reconversión laboral de minería del carbón, sobre educación y aprendizaje, sobre el compromiso del y de la estudiante con el aprendizaje y, sobre todo, acerca del aprendizaje grupal. Como es manifiesto, se trata de temas que tienen alguna aplicación en la vida social y están vinculados al quehacer y, por ello, tienen también algo de metodología y de tecnología, algo de diagnóstico y algo de propuesta. 

2.¿Cómo surge el libro El quehacer nuestro de cada día?

La investigación de base de mi tesis de doctorado, hace ya algunas décadas, me permitió explorar en los grupos humanos y observar de cerca las relaciones sociales tal como son vividas por las personas. Me di cuenta de que para la mayoría de las personas la sociedad era algo abstracto, lejano, sin conexión inmediata con su vida ni con sus grupos de referencia, incluyendo la política y la economía. La idea de cambiar el mundo parecía un sueño imposible. Entonces comencé a imaginar y ensayar juegos de lenguajes que permitieran a las personas pensarse como protagonistas activos en la sociedad y en su transformación. El resultado de esas imaginaciones y esos ensayos constituyen El quehacer nuestro de cada día. 

3.¿De qué hablas en tu libro?

Hablo sobre la cooperación humana, es decir, sobre la vida en sociedad, desde el punto de vista de la experiencia de la vida cotidiana, de cada día, y de los factores clave que es posible y necesario cambiar. Por ello, hablo de los vínculos y de las conversaciones, del protagonismo de cada persona y de cómo el protagonismo individual se engarza con el protagonismo colectivo. También hablo sobre los grupos y cómo estos modelan nuestra experiencia del mundo. La idea es que cada persona pueda construir su propio mapa conceptual de la sociedad que le permita orientarse y, por cierto, cambiarla. De fondo, me interesa transmitir la idea de que cada persona tiene al alcance de su mano los recursos que le permiten influir decisivamente en la construcción de la realidad social, cambiando el modo de cooperación actual. 

4.¿Cuál es la actual cara de la cooperación?

Tenemos razones para pensar que las formas actuales de la cooperación, tanto a nivel local como a nivel nacional y global, tienen, en el trasfondo, una concepción bélica de las relaciones humanas. Desde los primeros asentamientos agrícolas, hace unos 10 o 12 mil años, se observa una dinámica de cooperación que tiene como referencia una amenaza externa: coopero con los míos ante el peligro de que los extraños me agredan y me despojen o me maten. Es la cooperación para la guerra, que supone formas de organización social jerárquicas, estratificadas, de intensa regulación normativa y, sobre todo, que otorga preeminencia a la fuerza y a la capacidad de resistir y de hacer daño; la tiranía y el patriarcado encuentran ahí sus raíces. La democracia ha sido el dispositivo creado por la humanidad para atemperar o neutralizar este carácter confrontacional de la cooperación. El debilitamiento de las democracias supone también el riesgo de volver a formas más agresivas de la cooperación fundada en la guerra. 

5.¿Es necesario un cambio de paradigma en las acciones de cooperación?

Es necesario y también posible. Cambiar el paradigma de cooperación fundada en la idea de que la cooperación del otro u otra representa o puede representar una amenaza para la cooperación propia, como sucede con la guerra, requiere, sin embargo, de construir lenguajes nuevos. Yo propongo hablar de vínculos y de conversaciones, como punto de partida. Si la idea de cooperación predominante en la sociedad se funda en la guerra, los vínculos y las conversaciones son también del registro de la guerra: el más fuerte, el que más grita. Podemos construir vínculos y conversaciones simétricas, es decir, en que nos percibimos como iguales o similares al otro u otra. Para ello, la educación es fundamental: podemos hacer un acuerdo nacional o mundial para que en un plazo de 20 o 30 años la experiencia social de los niños en la escuela, pública o privada, sea de simetría: ni superior ni inferior sino iguales. Por cierto, ello cambiaría radicalmente los modos de cooperación en la sociedad. 

6.¿Cómo definirías la cooperación establecida en la época de pandemia mundial?

La pandemia ha exacerbado el carácter bélico de la cooperación. Cada estado ha hecho lo posible por impedir el ingreso de extranjeros, por acceder a insumos preferentes o por disponer más temprano que el resto de vacunas para su propia gente. En algún momento incluso el transporte aéreo de materiales médicos estuvo amenazado de secuestro por parte de algunos países con mayor poder militar. Los países más ricos han dispuesto de más recursos frente a la pandemia que los países pobres. Los organismos intergubernamentales, en especial la ONU y la OMS, han enfrentado múltiples limitaciones para operar con algún sentido de solidaridad y coordinación de las respuestas a la pandemia.   

Por otro lado, desde la experiencia social, las personas hemos aprendido a extrañar y valorar la presencia del otro u otra, del prójimo, e imaginamos formas de reencuentro y de transformación de la experiencia del aislamiento en experiencia de vínculos y conversaciones que nos permitan reconstruir la sociedad. 

7.¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de escribir esta obra?

Las ideas desarrolladas en El quehacer nuestro de cada día tienen un componente técnico que hace algo difícil explicarlas en pocas palabras. En las presentaciones verbales, especialmente en trabajo de grupos, las mismas ideas se pueden expresar en ejercicios o en juegos que permiten experimentarlas y luego hablar sobre ellas. Me tomó mucho tiempo escribir, sintiendo a veces que lo que ganaba en claridad expositiva lo perdía en profundidad explicativa. En fin, ahora cada lector o lectora puede formarse un juicio respecto de cómo elaboré el reto de la comunicación. 

8.¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Me gustaría transmitir algunas ideas de base. En primer lugar, que toda la experiencia social se funda en vínculos y conversaciones y estas pueden ser simétricas o asimétricas: aprendemos socialmente a sentirnos iguales, o superiores e inferiores. En segundo lugar, que cada persona es protagonista en la producción de factibilidad biográfica e identidad personal y que juntos somos protagonistas en la producción de convivencialidad y esta última es esencial para las dos primeras. En tercer lugar, que los grupos son el medio a través del cual construimos el mundo y, por tanto, la calidad del grupo tendrá mucho que ver con la calidad del mundo: si queremos que en la cooperación haya sentido de solidaridad, de responsabilidad, de reconocimiento y de pertenencia, tenemos que proponernos mejorar la calidad de la experiencia social en los grupos de los que somos parte. 

9.¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

El lenguaje te va a parecer un poco árido, pero habla de cosas que tú ya conoces. Te sugiero que lo vayas comparando con tu propia experiencia y con lo que tu observas en los demás. Cuando logres esa conexión, te aseguro que la lectura se hará más fluida y que te va a parecer que las ideas que presenta el libro te permiten una mirada renovada y esperanzada de la realidad social. Además, seguramente la calidad de tus vínculos y de tus conversaciones mejorará, y el resto lo notará. 

10.¿Suele servirte algún método de trabajo a la hora de escribir?

Generalmente antes de escribir hago una versión gráfica, como dibujos a mano alzada, de los temas que intento exponer. Es también el método que empleo en presentaciones orales, presenciales o virtuales. Generalmente utilizo PPT. 

11.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de El quehacer nuestro de cada día?

En el proceso de edición, desde la editorial me hicieron notar la cantidad de adverbios que contenía el borrador inicial. Jamás imaginé que abusaba tanto del lenguaje. Desde entonces trato consciente(mente) de evitar las palabras que contienen la terminación «mente». 

12. Termina la frase: Caligrama es… 

Como encontrar a un amigo o amiga en una ciudad desconocida: hace que lo nuevo parezca amistoso y gestionable. 

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: La tiranía del mérito, de Michael Sandel.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: The outer limits of reason, de Noson S. Yanofsky. 

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Todos juntos, de Los Jaivas (Grupo musical chileno).

UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: Alasdair MacIntyre.

UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: Martha C. Nussbaum.

UNA FRASE DE TU LIBRO EL QUEHACER NUESTRO DE CADA DÍA: «La condición básica de factibilidad de la democracia supone vínculos simétricos y conversaciones también simétricas entre protagonistas… Las rupturas de la simetría (solo) pueden interpretarse como ajustes temporales, situacionales u ocasionales (nunca permanentes)».

Deja una respuesta