ENTREVISTA A PRISCILLA VELÁZQUEZ

1.¿Desde cuándo escribes?  

Desde siempre, desde que aprendí a sostener el lápiz y a trazar garabatos, vocales y consonantes. Empecé pequeñita, escribía cartas a mis padres, a los Reyes Magos, luego cartas para mí, para mis vivos, para mis muertos, un diario, poesía, relatos. A los dieciocho años colaboré con la sección cultural de un periódico de mi país escribiendo ensayos de corte social como perseverante muestra de rebeldía ante un país que no entendía, y que aún no acabo de entender. Mi primera novela, hace dos años. Ahora escribo mi segunda obra.

2.¿Por qué escribes? 

Porque no lo puedo evitar, es un llamado impostergable. Mi escritura es un alivio, un grito, nace de las heridas o de sentimientos muy intensos, buenos o malos. Para mí, la escritura es destino.

3.¿Cómo surge la idea de este libro? 

Cada libro tiene su propia génesis: escribí La valiente piconera desde la memoria y la imaginación. La valiente piconera es una novela auto-referencial, tiene rasgos autobiográficos pero no es una autobiografía. Quería desde hace varios años escribir la historia del personaje Carmen pero la vida corporativa no me dejaba el tiempo suficiente para hacerlo. Luego llegó un traslado a Colombia que no fue opcional, era la mejor decisión para mi familia, no la más apetecible para mí. Me angustió dejar de hacer lo que siempre había hecho: hacer de empleada, hacer de empresaria. Pero sin duda eso me permitió encontrar mi verdadera vocación: ser escritora. Entonces dediqué horas a este ejercicio literario, que disfruté mucho y parece que salió bien. El tema surgió una noche en mi salón, necesitaba una pared universal donde rebotara la historia de Carmen y recordé una agradable cena con el único primo de mi marido, que resaltó la semejanza física entre la modelo cordobesa, María Teresa González (la otra protagonista) y Carmen. Me pregunté: ¿por qué no?

4. ¿Cuál es el argumento de la historia? 

Dos mujeres de diferentes siglos (XX y XXI) y lejanas geografías, unidas casualmente por una pintura universal. El punto de partida de la narración es el parecido físico que establece un personaje de la novela entre las dos protagonistas y que desembocará en una extraordinaria semejanza, a pesar de las diferentes épocas y continentes que las distancian. Nos encontramos ante los retazos de dos vidas reflejadas la una en la otra. Dos mujeres que se muestran  con sus luces y sombras, que no se rinden, que se esfuerzan por vencer las dificultades de la vida. Ambas evolucionarán en el camino. Las dos descubrirán y disfrutarán abiertamente la belleza de entregarse sin prejuicios a la sexualidad. La novela es, además, una historia de pérdidas muy dolorosas que contrastarán con un final inesperado. Y es, sobre todo, una historia de amor. En especial, amor hacia ellas mismas.

Con alternancia de primera y tercera persona, a través de tres países (España, República Dominicana y Colombia) se desarrolla el drama de dos potentes e inolvidables personajes femeninos, la dominicana Carmen Vélez y la musa María Teresa López González, modelo que sirvió al pintor cordobés Julio Romero de Torres para su último cuadro, el más famoso –y obra cumbre de su arte- La chiquita piconera.

5.¿Quiénes son los protagonistas? ¿Qué rasgos caracterizan a los personajes principales?

Carmen Vélez, es una bella mujer de este siglo, mordaz e implacable, oriunda del caribe, y María Teresa López González, una hermosa niña indefensa que emigra a Córdoba, España, en los años veinte y posa para el famoso pintor cordobés Julio Romero de Torres. Ambas poseen un innegable parecido físico. Sin embargo, entre ellas existen paralelismos más profundos y evidentes que confluirán en una historia de dos mujeres salidas del molde que pretende contenerlas.

6.¿Qué temas trata en el libro?

La muerte social y emocional, los miedos, las vergüenzas, las culpas y abandonos. Además de la discriminación, el machismo, la pérdida como camino opcional a la independencia, a la valentía  y al amor propio.

7.¿Cuál ha sido el mayor desafío a la hora de escribir esta obra? 

Sin duda el trabajo a nivel léxico. Tuve que recurrir a localismos o modismos geográficos (Córdoba, Cádiz, Bilbao, Bogotá, Santo Domingo) de las épocas y los personajes sin excesos, logrando aglutinar mejor todas las tramas y aportando mayor credibilidad a los mismos.

8.¿Qué quieres lograr en el lector que se adentre en la obra? 

Conmoverlos. Regalarles esperanza y empoderamiento. La valiente piconera es una novela esperanzadora. Realista. Que otorga poder. Tiene un trasfondo social importante. Las dos mujeres protagonistas son capaces de resurgir de una suerte de cenizas y rehacer sus vidas sin dejar de sentir y de amar, desde su fuerza no desde la debilidad como propuso hace tiempo Simone de Beauvoir. Creo que habrá lectores que encontrarán una novela donde aprender, donde verse reflejados o donde ansiar verse reflejados.

9.¿Cómo definirías tu estilo literario? 

En La valiente piconera el estilo es objetivo y realista, con recursos frecuentes a la subjetividad de lo poético en el uso de figuras literarias, como la anáfora, para reflejar la dualidad e identidad de determinadas situaciones que les ocurren a Carmen y a María Teresa. Creo que el uso dosificado del estilo florido logra sonoridad y ritmo trasladando profundamente pasión, sensualidad y sentimientos. La valiente piconera es una novela intimista y de ficción especulativa, porque parto de hechos históricos y los honro, eso da credibilidad a la novela pero no es una novela histórica.

10.¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir la obra? 

Un año y tres meses.

11.¿Cuál es tu método de escritura? 

Planeo lo que quiero contar. Escribo diariamente, mínimo cuatro horas. Una vez siento lo que quiero narrar y cuál será la voz que lo hará, entro en trance, solo pienso en ello, me olvido del mundo y me desinflo frente al computador. Me cuesta regresar a la realidad. También leo, leo mucho.

12.¿Cumples un horario?¿Cómo es el lugar en el que sueles escribir?

Escribo de 10 h. a 17 h. de lunes a viernes. Algunos sábados y domingos también. Mi mesa de trabajo mira hacia los cerros orientales en Bogotá o al mar (si estoy en mi país). Enciendo siempre una vela, me sirvo una copa de vino y escucho música mientras escribo. Cada libro tiene su propio maridaje.

13.¿Buscas la inspiración o sueles dejar que sean las ideas las que sigan su ritmo? 

Vivo intensamente, observo. Algunos personajes existen en mi vida, otros surgen. Puedo estar caminando en el mercadillo de Usaquén, me detengo a medirme un sombrero y me saluda un artesano con imán en la voz, en los ojos, en las manos. Lo veo, es un personaje. Ese ejemplo es Jaime en La valiente piconera.

14.¿Qué consejo le darías a los que empiezan a escribir una obra? 

El mismo que me dio a mí la escritora mexicana y gran amiga Edmée Pardo: “El premio de la escritura es la escritura”. Escribir es un acto de fe y cuando lo haces no existe nada más, ni se debe esperar nada más que una obra digna. Cuando se disfruta el camino, la obra se labra su destino. Hay que leer mucho, mucho, además de vivir con intensidad aguzando los seis sentidos para luego contarlo.

15.¿Cómo valoras el proceso de autoedición? 

Válido. Legítimo. Es una nueva forma de publicar, de interactuar con el mundo y de cumplir la misión del escritor de emocionar y transformar a la gente a través de las palabras. Con Caligrama el proceso ha sido eficiente y muy profesional.

16.Termina la frase: Caligrama es… Un puente viable para llegar a la publicación tradicional.

Preguntas ráfaga

UN LIBRO QUE TE HAYA MARCADO EN TU VIDA: varios. Rojo y Negro de Stendhal; La felicidad conyugal de Tolstoi; Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoievski; Memorias de Adriano de Margarite Yourcenar; Las olas de Virginia Woolf.

UN LUGAR INSPIRADOR: mi casa.

UN AUTOR PARA SEGUIR: Fernando Vallejo.

UNA AUTORA: dos: Virginia Woolf y Elena Garro.

UNA FRASE DE LIBRO:  «Me besó, besándome. Construyendo en gerundio todos mis tiempos», de mi obra La valiente piconera.

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