ENTREVISTA A PEDRO IBARRA

1.¿Cuándo comenzaste a escribir?

Mis recuerdos me dicen que comencé a escribir alrededor de los doce años, en un intento fallido de llevar un diario personal, luego de leer con fascinación el libro Amor: El diario de Daniel de Michel Quoist. Varios años más tarde, mientras cursaba el bachillerato, me inicié en la escritura de versos, primero imitando a Gustavo Adolfo Bécquer, y después a los grandes poetas del Siglo de Oro español, particularmente en la forma en que componían sus sonetos. Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora…

2.¿Por qué escribes?

Escribo para atender una necesidad interior. De niño intenté expresarme a través de la pintura y el dibujo, pero luego los libros que fui leyendo y una tendencia natural a la introspección me fueron llevando hacia la escritura.

3.¿Cómo surge Amor mundo. Ciento un sonetos?

Hacia los veinticinco años de edad comencé formalmente a escribir sonetos, aunque sin tener un plan determinado. Solo me dejaba llevar por la inspiración y el oído. En el camino fui aprendiendo las reglas de la métrica y haciendo ajustes a los poemas conforme aprendía las reglas. A mis cuarenta años me propuse formar un libro con los sonetos acumulados y les di un cierto orden, siguiendo los temas que se repetían. Le puse como título Ciclo de sonetos y traté de que fuera publicado. Como no fue posible, lo guardé en espera de una oportunidad. Años más tarde retomé el libro para pulir y reordenar las composiciones. El nuevo orden me llevó a escribir algunas más, y completé la cifra de cien. Hice luego el soneto del prólogo y cambié el título del libro al de Amor mundo. Ciento un sonetos.

4.¿Por qué eliges los sonetos como forma de expresión en la poesía?

Desde que en mi juventud supe de la forma del soneto y empecé a practicarla y estudiarla, encontré un modo de expresión adecuado a mis circunstancias y necesidades. Pude combinar el ejercicio de la carrera de abogado con la escritura de sonetos, porque son composiciones breves que no te exigen mucho tiempo. Además, las exigencias mismas del soneto me resultaron de gran utilidad para ir encontrando y definiendo los temas de mi interés.

5.¿Cómo definirías tu poesía?

La poesía de Amor mundo la definiría como el modesto resultado de una larga indagación interior sobre temas que me interesan, abordados a partir del sentimiento, principalmente, y permitiendo a la razón levantar la voz de vez en cuando.

6.¿De qué hablas en tus poemas?

En los sonetos prevalecen los temas del amor, el devenir y la muerte. También se habla en ellos de la naturaleza, las palabras, los recuerdos y Dios, aunque siempre desde la óptica de los temas principales, que son los que dan el tono y la unidad al libro en su conjunto.

7.Este es un poemario que has escrito a lo largo de tu vida, ¿qué piensas cuando lees los primeros poemas que escribiste con 20 años? 

Es cierto, me tomó quince años completar el libro. Al principio ni siquiera sabía que estaba escribiendo un libro. Lo fui sabiendo con el tiempo. Aunque mis primeros intentos de soneto ocurrieron cuando tenía alrededor de dieciocho años, me sentí seguro de haber encontrado mi voz hasta siete años después. De ahí que los sonetos del poemario sean un reflejo de mi vida interior a partir de los veinticinco y hasta los cuarenta años de edad. Para contestar tu pregunta, te digo que aquel joven que yo era cuando escribí los primeros poemas de Amor mundo, había pasado ya por una crisis de identidad y una crisis de fe, y estaba viviendo una crisis existencial. Por eso buscaba respuestas en la lectura de libros y en la escritura de sonetos. Entre los autores que leía en ese tiempo estaban Camus, Cioran y Montaigne, quienes influyeron, sin duda, en mi visión de las cosas. Para mi fortuna, también estaba enamorado, y el amor fue mi salvación: le fue dando equilibrio y respuestas a mi vida y, sin saberlo yo entonces, le daría también sentido y unidad a mi futuro libro.

8.¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Quisiera conseguir el gusto por los sonetos como una forma para abordar temas de hoy y de siempre, como son el amor, el devenir, la muerte, las palabras, Dios mismo…

9.¿Suele servirte algún método de trabajo a la hora de escribir?

En términos generales y de acuerdo a mi experiencia personal, en la escritura de un soneto los dos primeros versos suelen llegar por inspiración y marcan la pauta a seguir, mientras que los siguientes doce versos hay que trabajarlos atendiendo a las reglas de la métrica.

10.¿Quiénes son tus referentes en la poesía?

Para mencionar solo algunos: Dante, Francisco de Quevedo, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Octavio Paz, Álvaro Mutis, Margarita Michelena…

11.¿Qué te resulta lo más fascinante y lo más difícil de escribir?

Lo más fascinante de escribir sonetos consiste en que, una vez que te llega la idea y escribes los dos primeros versos, no sabes qué va a seguir, y lo que sigue te va sorprendiendo porque, a la vez que trabajas tú, va trabajando también el lenguaje a través de ti.

Por otra parte, lo más difícil en la escritura de un soneto, y por lo que sé, en la escritura de cualquier otro poema, es alcanzar la sencillez reveladora, el verso exacto y natural. Se alcanza a veces por inspiración, como un regalo del lenguaje, y otras como un premio, después de un largo trabajo.

12.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de Amor mundo?

Sí, como te decía, a los veinticinco años estaba enamorado y pasaba por una crisis existencial. Mientras escribía la tesis de licenciatura en Derecho, me puse a leer el poemario Residencia en la tierra de Pablo Neruda, como una forma de descansar de lo jurídico. Quedé deslumbrado. Más que por el contenido, que entendí a medias, por la música del río verbal. Con esa música en la mente y el amor en el corazón, escribí entonces el soneto que abre el libro Amor mundo, y que comienza: «… y llego hasta ti, cómplice y testigo, rojo mi cuerpo y ávido de olvido». Inicialmente, lo llamé Poema carnal. Luego, muchos años después, al reordenar los sonetos para su publicación, le puse el nombre de Amor(I).

13.Termina la fase: Caligrama es…

Una tabla de salvación en el mar de la indiferencia editorial.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: El viaje a la ficción de Mario Vargas Llosa.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: La vida breve de Juan Carlos Onetti.

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Concierto de Bradenburgo No. 4, I. Allegro, de Johann Sebastian Bach.

UN AUTOR PREFERIDO: Jorge Luis Borges.

UNA AUTORA PREFERIDA: Margarita Michelena.

UN VERSO DE TU LIBRO AMOR MUNDO. CIENTO UN SONETOS:

«Estoy soñando en ti. Sigo soñando.

Y para despertar no tengo cuándo.»

Esta entrada tiene un comentario

  1. Ana Alicia López Ruiz

    Tuve el honor de trabajar con el magistrado Pedro Ibarra, un gran ser humano.

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