ENTREVISTA A LUTZ ALEXANDER KEFERSTEIN

1.¿Cuándo comenzaste a escribir?

El primer texto que escribí fue a los diecinueve años, por allá en 1994, y fue publicado años después por una universidad. Se intitula El Fango de los mitos y trata de la manera en que los políticos justifican sus ambiciones personales y egoístas con un discurso que apela con hipocresía a los principios que compartimos los ciudadanos de a pie. Es un texto de crítica y análisis socio-político.

2.¿Cómo surge Las penas no tienen color?

Soy un amante del rock desde niño, pero también de las raíces filosóficas de la normatividad ética y legal. Antes de estudiar Filosofía, estudié Derecho. Fue durante la carrera, hace más de veinticinco años, que quise indagar en el papel que la música popular jugaba en el proceso de transformaciones sociales, particularmente el rock. Así que, ya como profesor e investigador académico, con libertad de elección de temas, decidí realizar mi anhelo, y lograr comulgar mis dos grandes intereses en la vida.

3.¿Cómo definirías tu obra?

Es una profunda genealogía de la música popular norteamericana, que busca ir más allá de los lugares comunes al momento de hablar del proceso de creación del rock. He querido contar la historia de los pueblos que crearon las dos grandes raíces, el blues y el country, de la música más cosmopolita de la historia.

4.¿Cuál es el contenido del libro?

La historia política, religiosa y musical de los dos grandes grupos poblacionales que fueron llevados a poblar lo que hoy en día es Estados Unidos: los africanos y los irlandeses del siglo XVII a principios del XX.

5.Este es un viaje a través de la música y los ritmos, ¿qué otros temas pueblan la obra?

La construcción de los Estados Unidos a través del dolor de miembros de los pueblos africano e irlandés, así como el papel que su música jugó al paliar sus penas, logrando además concederles inmortalidad en la memoria universal. Es una profunda investigación que aborda varias condiciones frecuentemente soslayadas por los musicólogos: sus orígenes geográficos, sus sistemas lingüísticos y de comunicación, sus creencias religiosas y sus procesos de adaptación e integración en tierras americanas, teniendo la música como hilo conductor.

6.¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de escribir este libro?

Encontrar tiempo para la investigación, lectura y su escritura en medio de las propias penas y problemas que toda vida trae consigo.

7.¿Qué has aprendido con esta experiencia literaria?

A ser objetivo, a ser consciente de que los prejuicios personales poco tienen que ver con los eventos reales e históricos, a darme cuenta de que los «malos de la historia» no tienen identidad como colectivo, como tampoco la tienen los sufrimientos y dolores de la vida. Todos tenemos crestas y valles en esta vida sin importar el color de la piel, el origen geográfico, el sexo o la edad.

8.¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Esa misma consciencia, a través de la ampliación de datos históricos y culturales que frecuentemente son olvidados o dejados de lado. Que observe que la vida no es una composición de dos acordes y ritmo fijo, sino más bien una sinfonía de movimientos, ritmos y sonidos interminables, polifónica y polirrítmica.

9.¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

Si cada vez que has sufrido alguna pena, recurres a la música para fortalecerte y seguir adelante, ¡debes leer este libro!

10.¿Suele servirte algún método de trabajo a la hora de escribir?

Tiene tiempo que, al volver a leer lo que escribo, me doy cuenta de que mi proceso de escritura implica una suerte de trance, de desconexión total con lo que está a mi derredor, de transportación psicológica al mundo de las ideas, al sitio y época donde ocurren los eventos que describo, a mi mente, no importa si estoy solo o rodeado de personas al escribir, es muy agradable hacerlo en espacios públicos tomando un café o una cerveza, degustando un emparedado o un trozo de pastel, pero siempre concentrado y aislado en mis pensamientos, eso sí, con los audífonos puestos. Probablemente, es una habilidad que conseguí en la adolescencia mientras me desplazaba en el metro escuchando música y leyendo sin dejarme distraer por los acontecimientos del exterior, mismos que en el metro de la Ciudad de México son innumerables y continuos.

11.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de Las penas no tienen color?

Durante los años que me llevó escribir el libro tuve cualquier cantidad de vivencias, unas terribles, como el haber tenido que librar una batalla jurídica que comencé contra gente otrora cercana a mí por ataques a mi honor y persona, batalla de la que salí victorioso, pues la verdad estaba de mi lado, pero también unas experiencias maravillosas y casi oníricas, como haber podido compartir escenario con grupos como Kiss, Judas Priest, Megadeth, Limp Bizkit y muchos otros cuando mi grupo de heavy metal aún estaba activo, haber podido, por instantes, vivir el «sueño rocker». Pensándolo en retroactivo, guardando siempre las proporciones con las vivencias de los pueblos protagonistas del libro, esta última década fue haber vivido en carne propia su contenido en la construcción de mi propia vida.

12.Termina la fase: Caligrama es… 

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Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: Los cristianismos derrotados de Antonio Piñero, lo leí hace apenas un par de semanas.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Son miles, literalmente, pero ya que debo elegir sólo uno, quisiera leer el compendio de las obras completas de Flavio Josefo. Así tendría libro para un largo rato. La historia antigua me apasiona.

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: It’s only rock & roll (but I like it) de The Rolling Stones.

UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: Immauel Kant, por mucho.

UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: Camile Paglia, el valor, la inteligencia y simpatía encarnados en cuerpo de mujer.

UNA FRASE DE TU LIBRO LAS PENAS NO TIENEN COLOR: «Las normas buscan garantizar la vida material de los pueblos que las imponen; las artes garantizan la vida del espíritu del pueblo que las cultiva».

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