ENTREVISTA A LUIS LIQUETE

1.¿Cuándo tomaste conciencia de tu vocación literaria?

Aunque mi gusto por la lectura viene de la adolescencia, y me ha acompañado siempre, mi vocación literaria toma fuerza ya de mayor ante una difícil situación personal. Fue en ese momento cuando me inscribí en un taller de escritura creativa y encontré una manera de aliviar el desasosiego: mirar a mi alrededor. Y de esa observación fueron surgiendo relatos, semblanzas…

2.¿Por qué escribes?

Porque lo necesito, es muy gratificante y creo que tengo cosas que contar. Para mí, la escritura supone un gran esfuerzo, pero tiene su compensación. Me anima a reflexionar sobre la vida, el ser humano, la importancia de no perder la ilusión. Me lleva a aprender muchas cosas, y eso es muy agradable. Como decía mi abuelo: «¡Qué bonito es el saber!». 

3.¿De qué temas hablas en los relatos de La teoría del ímpetu?Los asuntos son muy variados, pues son textos que surgen de un trabajo de años en los que la única condición era hilvanar una historia que enviar al taller cada mes. Aunque analizando los relatos, sí que se encuentran una serie de temas: históricos, problemática social, dificultades en las relaciones familiares, conflictos provocados por el amor y los sentimientos, Guerra Civil. Se habla de la dignidad, del amor, de la pena, del odio, de la amistad, de la añoranza, del azar y de la necesidad de mantener la esperanza.

4.¿En qué te inspiras?

La inspiración surge de lo que uno ha vivido, leído, soñado, imaginado y de lo que a uno le han contado. De los libros, los viajes, las películas, las conversaciones y las obsesiones, nacen los relatos. Cuando uno mira y quiere ver, oye y también escucha, observa y deja volar la imaginación, piensa y pretende comprender, pueden aparecer las historias. Cada persona que conocemos en nuestra vida es dueña de una colección de historias. 

5.¿Qué te gustaría conseguir en el lector?

Que se lo pase bien, por supuesto. Que disfrute de estas historias que podrían ser las de cualquiera y que se reconozca en algunas de ellas o reconozca en algunas de ellas a gente conocida. Que recuerde que las personas desde pequeñas necesitamos que nos cuenten historias. Que entienda que las historias, como dice Vargas Llosa, son «la verdad de las mentiras», y que, casi siempre, un buen relato nos explica mejor la realidad que la historia misma.

6.¿Qué temas de la obra podrían estar ligados a la actualidad?

Todos están ligados a la actualidad, porque en ellos se habla de la dignidad de las personas, del amor y el deseo que, a menudo, nos llevan a cometer locuras, de la necesidad de agarrarnos a la esperanza, de que, a veces, perdemos el control de la situación, de que, otras veces, el azar nos puede poner en una difícil disyuntiva. Para mí, son relatos en los que vemos a la gente soñar, desear, amar, odiar, sufrir, en los que están presentes la fatalidad y la pena, la alegría y la añoranza, temas que continúan vigentes. 

7.¿Qué aspectos de la trama y del estilo narrativo crees que podrían enganchar al lector?

La trama no es complicada y el estilo narrativo es llano, coloquial. Bueno, estoy aprovechando las anotaciones del editor/a, porque yo no sabría mejorarlas. Por tanto, podría decir que son historias muy humanas, contadas con un ritmo ágil, en las que la variedad de puntos de vista, la ambientación, la credibilidad, la forma de hablar de los personajes —que permite identificarlos fácilmente— hace que sea posible, para cualquier persona, entrar en ellas sin ningún conocimiento especial. Entre los méritos a destacar, señala: «Es una lectura agradable, entretenida y enriquecedora». Y también nos dice: «Son historias que no dejan indiferente».  

8.¿Suele servirte algún método de trabajo, sigues algún horario o escribes cuando sientes la necesidad?

Escribir es, más que nada, reescribir, revisar, corregir. Para escribir un relato nuevo tengo que obsesionarme con el tema, buscar bibliografía si es un relato histórico, empaparme del asunto. Y, luego, puede surgir el texto. Mi mejor hora para escribir un primer borrador de un relato es la del alba. Ahora bien, cuando de lo que se trata es de revisar, me levanto pronto y aprovecho unas cuantas horas de la mañana y acaso un par de horas de la tarde. Es decir, en la revisión, soy un obrero con un horario más o menos fijo; en la primera redacción, es el amanecer el mejor momento o, incluso, a medianoche si la historia comienza a tomar forma y me pide encender la luz.

Pero cualquier momento es bueno, si a uno le llega la inspiración. Recuerdo que una vez iba solo por la autovía Valladolid-Burgos y me vino a la cabeza el primer párrafo de Tres pájaros azules, paré en el arcén y lo escribí. De allí saldría el resto del relato. 

Escribo porque me ayuda a vivir, porque me gustaría aportar algo interesante y quiero intentarlo.

9.Esta es tu segunda obra publicada, ¿qué has aprendido de tu experiencia? 

Aunque cualquier conocimiento viene bien para escribir y he leído mucho, la revisión requiere unos conocimientos muy específicos relacionados con la ortografía, la puntuación, la sintaxis, la utilización de las formas verbales, el estilo, el ritmo… 

He aprendido que no hay que dejar de corregir siempre que se vayan logrando pequeñas mejoras, porque son claves para la forma y, por tanto, para el fondo. Y que solo al expresar algo con sencillez se puede encontrar aquello que uno quería decir y no sabía cómo. He comprendido que escribir, si uno quiere contar cualquier historia y no le importa dedicar un montón de tiempo para hacerlo de la mejor manera posible, es abrir ventanas a la vida.

10.¿Qué aspectos de tu vida te han podido marcar como escritor?

La infancia es un verdadero manantial, quizá porque tuve un abuelo cuentista ante el cual pasaba muchos ratos con la boca abierta, pero también la juventud y la madurez, siempre que uno vaya por la vida sin anteojeras. La familia, los amigos, las relaciones de cualquier tipo. Si hay una ruptura, una enfermedad, una nueva pareja, unos hijos. Cuando has visto nacer o morir a un ser querido. Una separación y, sobre todo, la pérdida de contacto diario con mis hijas fueron claves en los inicios de mi actividad literaria. La lectura y los viajes también han sido trascendentales.

11.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de La teoría del ímpetu?

En el año 1998 conocí en Portugal a un hombre de unos sesenta y cinco años, con aire bondadoso y el pelo prácticamente blanco, llamado Homero. Después, fui con un amigo desde Fregenal de la Sierra a Jerez de los Caballeros, en cuyo recorrido recuerdo haber visto un letrero con el nombre «arroyo del Infierno» que, luego, cuando quise cerciorarme, no apareció por ninguna parte. De aquí surgió el relato Lobo Durán ha vuelto, donde el protagonista es Homero, pero poco a poco comencé a notar que para alguien que iba a llevar a cabo una venganza el aire bondadoso no parecía el más apropiado, y el pelo blanco que, en principio, venía asociado al aire bondadoso, no veía manera de mantenerlo en el texto. De Homero, solo pude conservar el nombre.

12.¿Cómo valoras el proceso de edición?

La relación con la editorial es muy satisfactoria. El informe editorial me ha permitido mejorar la obra de forma importante. El hecho de señalar errores concretos es de gran ayuda. Las aclaraciones y comentarios son muy de agradecer; uno siente la consideración y el respeto que vienen tan bien en cualquier circunstancia y más aún cuando uno está empezando. La corrección ortotipográfica me ha permitido trabajar el texto posterior con la seguridad de que ortografía y puntuación ya no eran problemas; incluso, me ha dado algunas pistas valiosas. Estoy seguro de que el Content editing me habría aclarado unas cuantas ideas y me habría ahorrado bastante tiempo. Estoy muy contento con la labor de la editorial, porque los servicios realizados son excelentes.

13.Termina la frase: Caligrama es… Una buena oportunidad si quieres publicar algo que merezca la pena, ya que dispone de un plantel de profesionales de gran categoría. Y no solo por sus conocimientos, que son indispensables para efectuar esta labor, sino, también, porque cualquier asunto es tratado con la delicadeza y sensibilidad necesarias para editar un libro en el que, en general, se ha trabajado durante años con mucha ilusión. Con decir que La teoría del ímpetu es mi segunda obra publicada por la editorial, supongo que quedará clara la opinión que tengo sobre las bondades de Caligrama.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: La Odisea, de Homero; La peste, de Camus; Clásicos para la vida, de Nuccio Ordine; La felicidad de los pececillos, de Simon Leys; El mundo de ayer, de Stefan Zweig.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: poemas de Garcilaso, Antonio Machado, Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Carmen Pallarés; relatos de Kafka, Borges, Rulfo, Ana María Matute, Carlos Castán; novelas de Calvino, Landero, Cercas, Barnes, Echenoz. En general, prefiero releer.

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Fragile, de Sting.

UN AUTOR QUE TE HAYA INSPIRADO: Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, James Joyce, Italo Calvino, Ángel Zapata.

UNA AUTORA QUE TE HAYA INSPIRADO: Marguerite Yourcenar, Ana María Matute, Wislawa Szymborska, Irène Némirovsky, Carmen Pallarés.

UNA FRASE DE TU LIBRO LA TEORÍA DEL ÍMPETU: «Ahora, ya podía pensar en la tortilla de patatas con cebolla, en la lata de atún en escabeche, en el pan de leña…, y buscar níscalos en el pinar cercano, senderuelas, cagarrias o lo que fuese, pero haciendo un gran esfuerzo, porque sentía el embrujo de esa región que, casi siempre, me hacía olvidar el hambre, los rayos de sol y el bosque, que podía estar lleno de duendes, de hadas, de buscadores de setas, de recolectores de castañas y hasta, si me apuras, de cazadores que rompían el encanto de la tarde y mataban el brillo de las hojas que resplandecían con sus mil colores».  (La región más transparente)

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