ENTREVISTA A JAVIER LÓPEZ ARIZA

1.¿Cuándo y por qué comenzaste a escribir?

No sé cuándo empecé. Por herencia, no sé si genética o cultural, siempre he tenido una particular facilidad para hablar y para escribir. Las palabras me han interpelado siempre, me parecían maravillosas, las quería conocer todas, llegué a plantearme aprenderme todas las de un diccionario. Y empecé. Luego lo dejé porque eran muy aburridas allí solas y en fila india, sin historias ni personas que las llevaran a cuestas. Bueno, quedaba la etimología, que también me interesaba, pero no era lo mismo. Sospecho que empecé a escribir cuando quise decir las cosas con los matices que yo observaba o como quisiera que fueran y no como otros decían que eran. No me satisfacían las respuestas que daba la realidad a mis preguntas o a mis necesidades. Las palabras son sobre todo la forma en que hablamos, también el fondo, pero sobre todo la forma. Se puede decir «usted es memo», pero también «haga el favor de analizar un poco más la realidad y trate de comprenderla». No es lo mismo. 

2.¿Cómo surge Coppélia?

Ocurrió que tenía varias ideas, sentimientos, observaciones, experiencias, apetitos… y todos tenían mucho futuro en mi cabeza. Tras unos meses gestando, me puse a parir párrafos. Yo pensaba que allí había dos, tres, cuatro retoños, pero me salieron un montón. Unas ramas crecieron más y dieron lugar a otras secundarias o incluso más importantes que las primeras, otras quedaron pequeñitas, pero, cual hiedra, tiraron por donde encontraron espacio. Aquello cobró vida propia y tuve que moderar el riego, poner tutores por doquier, atar por aquí y por allá… 

3.¿Quiénes son los personajes principales y con qué características los has creado?

Carlos es un hombre casi sin defectos, salvo que es como es; para Silvia, que es una mujer estupenda, Carlos tenía un gran defecto, claro que eso es porque Silvia lo mira como lo mira; Chiara es delicada y pétrea, poesía y despiece, inspiración y fracaso; Diego es un padre sin hijos, un amor edificado sobre desgracias, capaz de elevarse y de hundirse porque los globos pueden ser graníticos; Begoña es un amor dulce, total, traicionado; Pierre es un extraño observador y, sin buscarlo, protagonista; Isabelle es un tsunami apacible; Michèle es una obra de Botero tierna y desagradable; Geert es el despreciable compañero de trabajo; el comisario Ceulemans es un hombre de ley y orden, un delincuente honrado, un mal enemigo y un leal amigo; Lucien es el hombre que las mujeres quieren y no quieren tener; Magda y Philippe, Walter, Ivo, Mark, Sabine y Dorothée, Rustu-Zafer-Tayfur, Salim son casi anónimos extravagantes, marginales, sorprendentes y afortunados.

4.En la novela, se entremezclan personajes, sucesos, lugares y tiempos. ¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de construir la historia?

Sin duda, dar unidad y sentido a la dispersión que se observa en la vida, en torno a sentimientos y valores que yo aprecio (o rechazo) particularmente. Pero reconozco que mis personajes se buscan, se enzarzan, se enamoran, se pelean, tienen como una querencia a cruzarse y coincidir. Como son ellos los que llenan los espacios y los tiempos, los que «hacen» la trama, sólo tengo que tratarlos bien y ellos me hacen el resto del trabajo.

5.¿Qué temas pueblan el trasfondo de la obra?

Amor, amistad, fidelidad-infidelidad-lealtad, desarraigo, desgracias, islas afortunadas, mares aciagos, vida-muerte, soledad, importancia del otro… y más, muchos más. Creo que se pueden hacer varias lecturas de esta novela, al menos yo la he llenado de trampas y he escondido secretos por aquí y por allá. No sé si para que se descubran o para que no se vean.

6.¿Qué hace de esta una novela única?

Para el autor cada novela es única. Lo difícil es que lo sea para los lectores, incluso para un solo lector. Si tal cosa ocurre será porque una complicidad especial surge con ese lector singular. Lo veo muy posible, pero sólo puedo decir que yo he intentado alejarme un poco de los cánones narrativos habituales en estos tiempos. No sé si lo he conseguido. No digo que haya algo revolucionario. O sí…

7.¿Qué te gustaría conseguir en el lector?

La complicidad a la que me refería anteriormente, para bien y para mal, o sea, perturbarlo y enamorarlo en uno u otro párrafo. Que encuentre una palabra, una frase, una sensación, una idea y la haga suya. Si acaba la lectura como la empezó, entonces habré fracasado como escritor.

8.¿Qué temas de la obra podrían estar ligados a la actualidad?

Más allá de alguna curiosidad, una actividad lúdica puntual o saber qué se cuece por ahí, la única actualidad que me interesa como escritor es la que nos ocupó y preocupó hace, por ejemplo, veinte años, y seguirá presente dentro de otros veinte años.

9.¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

Adéntrate en estas páginas y déjate penetrar por ellas, hay islas soleadas en medio del inmenso mar.

10.¿Qué aspectos de la trama y del estilo narrativo crees que podrían enganchar al lector?

Hay personajes que saltan a la cara, el azar y la necesidad van de la mano en el decurso de la trama, sienten y se expresan (los personajes, el azar y la necesidad) en un lenguaje asequible, donde lo único enrevesado es lo que sienten y expresan.

11.¿Suele servirte algún método de trabajo, sigues algún horario o escribes cuando sientes la necesidad?

Soy un escritor anárquico. Puedo obligarme a sentarme frente al teclado en una determinada franja del día (más bien de la noche) o un día concreto. Soy capaz de rellenar páginas ex nihilo, como una máquina de imprimir, pero eso es como tener un Ferrari sin gasolina. Necesito una trama o una idea inspiradora y fértil. Cuando la tengo, el Ferrari arranca y, a medida que escribo párrafos, cuando siento ese ruido estable del motor, empiezo a ver calles, personas, tiendas, estaciones de servicio, talleres, accesorios, puedo empezar con un poco de gasolina y, en marcha, genero nuevas fuentes de energía.

12.¿Qué aspectos de tu vida te han podido marcar como escritor?

No identifico una epifanía, un momento o acontecimiento detonante. Seguramente hubo en mi pasado mucha soledad, frío, carencias de varios tipos, intemperies e inclemencias diversas. Ese ecosistema me obligaba a encontrar mecanismos de defensa. Imaginar la realidad distinta de la que era fue primero una necesidad vital, aunque también fuera creación, ilusión, sueño, deseo, etc. La necesidad fue desapareciendo con el tiempo, pero la beta estaba, está, ahí. Es el pasadizo por el que penetro en el laberinto que conduce a todas las novelas que no están escritas. La vida influye, pero no necesariamente más que las lecturas, las ambiciones, las oportunidades, los delirios. Influye todo, es un cóctel aleatorio que a unos les sabe dulce, a otros amargo o ácido, embriaga o no, combina bien o mal con el estado de ánimo, con la comida, con la compañía y hasta con la soledad.

13.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de Coppélia?

La novela transcurre en Bruselas, particularmente en un barrio determinado que me estuve pateando muchas mañanas de domingo (mientras mi mujer visitaba alguna brocante o mercado de pulgas). A veces entraba incluso en portales y patios que veía abiertos, miraba a la gente como si acabara de llegar de Marte, y encontré lugares y fisonomías que tuve que maridar con ideas y personajes que conocía y revoloteaban por mi cabeza. A menudo pensaba que no podría trasponer todo lo que manejaba. Al final ya no sabía distinguir qué era lo real y qué lo imaginado. Y, si no es bajo tortura, tampoco lo diré ahora.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: Si te dicen que caí, de Juan Marsé.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Varios de Juan Marsé y Galdós. Y muchos más.

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Según el capítulo o el párrafo, el Adagio de Albinoni, Tocata y fuga de Bach, varias arias de Puccini, el Adagietto de la Sinfonía nº 5 de Mahler, algunos preludios de Chopin, Angie de Rolling Stones, Take this waltz de Leonard Cohen (y Federico García Lorca), Palabras de amor de Serrat, Así estoy yo sin ti de Sabina… todas las canciones que me han emocionado son banda sonora de mi novela (y de mi vida).

UN AUTOR PREFERIDO: Se llama Cervantes Dostoyevsky Houellebecq Nietzsche Kafka.

UNA AUTORA PREFERIDA: Almudena Grandes.

UNA FRASE DE TU LIBRO COPPÉLIA: La última: Aunque algunos secretos viven, como fosilizados, en el hormigón armado que sostiene las cosas, no sé si es mejor que sigan así.

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