ENTREVISTA A JAVIER GUMIEL SANMARTÍN

1.Has escrito varios libros de temática histórica, novelas y relatos. ¿Cómo llevas con los años el inicio de un nuevo libro? 

Indudablemente, la experiencia es un grado, con lo cual cada vez es menos ardua la tarea de iniciar un nuevo libro. Por otra parte, cuando te has planteado antes la realización de novelas históricas, cuyo desarrollo parecía complicadísimo y casi inabordable, y has conseguido publicarlas con una apreciable calidad, te proporciona seguridad y confianza para abordar cualquier proyecto.

2.En El largo viaje de los ilustrados escribes sobre la expedición efectuada por Alejandro Malaspina con la Armada española a finales del siglo XVIII. ¿Por qué has querido contar esta aventura?

Hace años que me fascinó esa aventura y, desde ese mismo momento, pensé que era una parte de nuestra historia naval que merecía ser mucho más conocida. Por eso, por considerar que novelada la historia se hace más asequible a mucha gente, decidí ponerme manos a la obra.

3.Dices que Malaspina no tuvo el reconocimiento universal merecido. ¿Por qué crees que no se le reconoció su hazaña?

No, no fue reconocido como merecía un viaje a la altura de los de James Cook o el conde de La Pérouse, efectuados unos pocos años antes y que terminaron trágicamente. Malaspina culminó el viaje, aunque no fue el inicialmente planeado, que contemplaba la circunnavegación de la Tierra, pero, a su llegada, por su ingenuidad y desconocimiento de los asuntos cortesanos, cayó en los manejos de Manuel Godoy, cuya política, en especial en la guerra contra la Francia revolucionaria, Malaspina censuraba. Así, el diario del viaje tardó casi cien años en publicarse y gran parte del material acopiado por la expedición se perdió.

4.¿De qué otros personajes claves hablas en el libro?

El libro está plagado de personajes reales, casi con la única excepción del protagonista, Diego de Espinosa y Acevedo, y los vinculados más personalmente a él. Todos los oficiales, cirujanos y tripulantes que se mencionan, son reales, incluidos los fallecidos a lo largo del viaje. También lo es Joaquín Blake Joyes, organizador del regimiento de Voluntarios de Castilla, que participó en la Guerra del Rosellón y en el que es alistado Diego de Espinosa. Pero, entre todos ellos, sin dudar, clave fue Manuel Godoy, que fue el máximo responsable del desconocimiento de esta gesta, y Antonio Valdés, secretario de estado de Marina e Indias, que se esforzó en que pudiera realizarse el viaje.

5.¿Cómo ves el debate actual sobre el papel de los conquistadores de Ámerica?

Dicho con todo respeto para quienes sostienen posturas que considero ahistóricas, me parece absurdo juzgar hechos históricos con criterios actuales. Cada época tiene sus referentes sociales y morales, que han ido, afortunadamente, evolucionando con el tiempo. Por eso, no considero acertado juzgar a los conquistadores de América, hijos de su tiempo, como si fueran contemporáneos. Como tampoco creo que se pueda juzgar a los aztecas por sus ritos religiosos sangrientos o a los incas por su expansionismo, anterior a la llegada de los españoles.

6.¿Qué has aprendido con este libro?

Lo primero, conocimientos navales y de las condiciones de vida en el mar a finales del siglo XVIII, extrapolables a tiempos anteriores e, incluso, posteriores. También he podido conocer el extraordinario desarrollo que alcanzó la marina española en ese siglo, que no solo proporcionó grandísimos y célebres marinos, como Blas de Lezo, Jorge Juan, Malaspina, Pedro Mesía de la Cerda (capitán del Glorioso) y tantos otros, sino que estuvo en condiciones de disputar los mares a la poderosa flota británica.

7.¿Qué temas tratas en el desarrollo de esta obra?

Además de la narración del viaje, entiendo que se abordan las duras condiciones de la vida en el mar, el amor y la añoranza de los marinos, la entrega a la ciencia de algunos hombres de la Ilustración, el movimiento cultural e intelectual que recorrió Europa desde mediados del siglo XVIII hasta comienzos del XIX. Todo ello con el trasfondo de los cambios políticos en España y la Revolución Francesa.

9.¿Qué es lo que más te apasiona de ser escritor?

Quizá la facultad de crear personajes que acaban casi teniendo vida propia. Pero si tuviera que reducir a una sola frase esa pasión, diría que es el gran placer que me proporciona el escribir, algo que quise hacer desde que tuve uso de razón y que, por circunstancias vitales, no pude llevar a cabo hasta casi cumplidos los sesenta años.

10.¿Cuál ha sido el mayor reto al escribir El largo viaje de los ilustrados?

Sin duda el enfrentarme a un mundo totalmente desconocido para mí como es el de la navegación, especialmente en un tiempo en que la propulsión de los navíos era a vela. He procurado reducir al mínimo los términos navales para no hacer ardua la lectura, pero aun así, me he obligado a estudiar exhaustivamente, para no decir ninguna tontería, varios libros y artículos sobre navegación. Con todo, no descarto haber metido la gamba, como se dice vulgarmente, en algún momento, por lo que pido disculpas y benevolencia a los expertos.

11.¿Qué aspectos crees que definen tu estilo literario?

En cuanto a los libros de base histórica, un rigor documental muy exigente. Por lo que respecta a los otros libros publicados, que no tienen esa exigencia, el sentido del humor y la pura diversión. Siempre digo que mis libros pueden ser buenos o regulares, pero nunca aburridos. Respecto al estilo de redacción, dejo a los demás su calificación, aunque, personalmente, me siento bastante satisfecho de mi forma de escribir.

12.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de El largo viaje de los ilustrados?

Sí, quizá una derivada del propio proceso de documentación. Para el desarrollo del viaje, he tomado tres fuentes principales: el diario de viaje de Malaspina y los que escribieron el cántabro Antonio de Tova Arredondo, segundo oficial de la Atrevida, y Francisco Xavier de Viana y Alzaibar, teniente de fragata en la Descubierta y nacido en Montevideo. Lógicamente, cada diario tiene su redacción diferenciada, salvo en lo referente a la estancia de la expedición en la isla de Vavao, donde, sorprendentemente, los tres diarios están redactados iguales, ad pedem litterae. En la novela yo le he atribuido un significado a esta coincidencia que puede o no ser el real, pero que he estimado como muy verosímil.

13.Termina la fase: Caligrama es…

Una empresa seria y eficaz de publicaciones, a la que estoy muy agradecido por las atenciones que siempre me ha dedicado.

 

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: El mérito de ser detective y no fumar, de Paco Santos.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Generalmente no me planteo libros a leer por anticipado, sino que cuando termino uno, miro cuál me apetece leer en ese momento y es el elegido. 

 UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE ESTA OBRA: A bote pronto, se me ocurre algo con reminiscencias épicas, como el tema principal de Juego de tronos. También podría ser Silver ship o Meeting Mozart, ambas de Suzanne Ciani.

UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: Tengo muchos, pero, por citar tres actuales, de los cuales suelo leer todo lo que publican: Juan Gómez-Jurado, Arturo Pérez-Reverte y Eduardo Mendoza.

UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: La primera de todas, mi buena amiga Montserrat Cano. Tras ella, Isabel Allende y Eva García Sáenz de Urturi.

UNA FRASE DE DEL LIBRO EL LARGO VIAJE DE LOS ILUSTRADOS: «Pineda era un hombre religioso y, aunque él sentía grandes dudas con respecto a la existencia de Dios, creyó obligado rezar por el alma del amigo, algo que hizo con recogimiento en la soledad de su camarote, donde tantas horas habían pasado juntos y en el que tantos objetos le recordaban, impregnados todos de su vocación y amor por la naturaleza».

 

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