ENTREVISTA A JAIME LLAMBÍAS WOLFF Y JUAN CARLOS AGUIRRE

1.¿Cómo os introducís en la aventura literaria?

Nos parece que todo atractivo por la escritura estética viene de la lectura con el mismo apellido. Y el boom literario de los años 60-70 motivó a nuestra generación a ver en la escritura una forma de expresión no solo poética sino también sociológica. El realismo mágico nos embrujó. A partir de ahí los jóvenes de ese entonces ya no fuimos los mismos, como diría Neruda en uno de sus 20 poemas de amor… En ese último cuarto de siglo, en América Latina emergieron ideales criollos a su vez impregnados de versos que venían de Europa clamando por un mundo nuevo de amor y paz. Y creíamos ver en la literatura otro instrumento en la construcción de ese mundo. Finalmente, la literatura es una manifestación no solo de la libertad de expresarse y de inventar, sino que es un salto de la imaginación y una voluntad de interrogarse sobre lo que somos y nuestras circunstancias.

2.¿Por qué escribís?

Muchos escritores consagrados afirman escribir por pasión, para exorcizar sus demonios, para compartir, por amor a sus seres queridos, para crear, para compartir reflexiones o denunciar injusticias, etc… En nuestro caso es un poco todo eso. Escribimos para alcanzar un diálogo silencioso con lectores inquietos y que se interrogan sobre el mundo en que vivimos. 

3.¿Cómo surge el libro ¡Sabía que no sabía!?

Surge de muchísimas horas de conversación de un café a otro entre dos amigos y colegas y rodeado de millenials y jóvenes adultos conectados a las redes sociales y sus computadores. Esos diálogos incrementaban nuestras dudas e intuíamos que mientras más se creían saber, menos sabían. Ello alimenta la reflexión y genera un deseo de poder articular palabras, ideas, relatos, vivencias, ficción para compartir. 

4.¿Cómo definiríais esta obra?

Como una «improvisación de jazz preparada». Un trabajo al alimón. Con la libertad de la palabra y el pensamiento cuya materia prima se fue estructurando a un ritmo libre y armonioso, pero siempre apuntando a realidades sociales, culturales, históricas, individuales e incluso metafísicas. Eran nuestras pautas. 

5.En el libro analizáis y reflexionáis sobre aspectos sociológicos contemporáneos. ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo conjunto?

No fue simple ni evidente como nuestras tazas de cafés. En ciencias sociales no existe la objetividad, como en las mal llamadas ciencias duras: matemáticas, física, etc.  La mirada sociológica depende del cristal con el cual se mira (educación, origen socio-cultural, identidad sexual, nacionalidad, etc.), sin embargo, eso no evita la rigurosidad metodológica ni la validez de cuadros teóricos para interpretar ciertas realidades sociales o sico-sociales. Debido a esto no podíamos evitar comparar o confrontar más que puntos de vistas personales, percepciones globales sobre la vida en sociedad en un contexto histórico, según el tema tratado. 

6.¿Cómo definiríais la etapa social actual?

En términos globales, una sociedad en crisis, por las desigualdades sociales, económicas y de género. Una sociedad que peca de individualismo y enajenación por el consumo, valores que invaden el imaginario colectivo. El mundo no se siente satisfecho, menos aún contento. Sobre todo en este tiempo de pandemia, aunque los pecados capitales que señalamos emergen muchísimo antes. Una sociedad cuyos síntomas de decaimiento, a pesar de los logros tecno-científicos, se reflejan en las altas tasas de suicidio, de depresión, desadaptación, ansiedad, etc. Además, observamos este declive en el lenguaje desgastado y cansado de la clase política que usa los mismos términos: libertad, democracia, felicidad, realización, justicia, igualdad, inclusión, satisfacción, etc. Los sofistas y sofismas están renaciendo. La pobreza de lenguaje y su aplicación básica (ortografía y gramática), sobre todo en las nuevas generaciones, deben resonar en la tumba de Cervantes, Unamuno…, y esto es un fenómeno mundial, no solo ocurre con el castellano. 

7.¿Creéis que nos preguntamos suficientemente sobre qué mundo queremos construir?

«Los humanos deseamos deseos, los animales cosas», decía Hegel en su dialéctica de El amo y el esclavo. Sin embargo, nuestros deseos hoy están en base al tener, a las cosas y no al ser. Las planificaciones sociales están centradas mayoritariamente en lo cuantitativo. La clase política nos lanza un discurso de progreso, de desarrollo, tanto para el primer mundo como para los pobres, pero en base al desarrollo económico. Si en la segunda mitad del siglo XX en cada continente había proyectos de sociedad, hoy la ausencia de estos es evidente. Con el fracaso de los Estados de Europa del este, con la decadencia y desprestigio de instituciones religiosas (en particular la católica) y la crisis y transformación de la institución familiar, más las periódicas crisis económicas del sistema capitalista, hay que exigir la construcción de un mundo a la altura de las necesidades de los seres humanos. Hay una neurosis por vivir en el aquí y ahora, un quiebre entre los deseos de la sociedad civil y el cuestionamiento a las elites globalizadas, en donde las respuestas hay que encontrarlas más allá de un paradigma socio-económico, ya que el sistema educativo en todas sus etapas y la escasa presencia de valores humanistas y del fundamental equilibrio con el medio ambiente afectan a los procesos de socialización. Preguntarse por un mundo mejor pasa necesariamente por un pensamiento crítico, la responsabilidad de un quehacer global que sea transparente, colectivo e intergeneracional.     

8.¿Qué temas pueblan las páginas de este libro?

Temas en base a reflexiones y preguntas sobre problemáticas sociales, culturales, políticas y económicas, tales como la modernidad, la familia, las diferencias de género, las diferencias culturales, el arte y los artistas en el mundo contemporáneo, vivencias personales, la globalización, aprendizajes de otras culturas y sociedades y experiencias interculturales que nuestra profesión de sociólogos nos ha permitido vivir. Son crónicas con un visión y análisis polifacético, intentando no caer circunscribirse a un lenguaje hermético, manteniendo el rigor de la ciencia social.  

9.¿Qué os gustaría conseguir en el público lector?

Despertar la reflexión y llegar incluso a una necesaria mirada filosófica de la existencia, de la vida individual y social. Seguramente el lector o lectora se encontrará con reflexiones y preguntas que ya habrá abordado. En alguna medida en cada uno de nosotros se esconde una intuición sociológica. 

10.¿Cómo recomendaríais vuestro libro a alguien?

Como una forma de juego intelectual en el cual nadie está obligado a encontrar una verdad absoluta, pero con la posibilidad de aumentar la curiosidad cultural y personal. Además de comenzar a leerlo en cualquier orden, ya que no son crónicas que sigan una línea temática o cronológica.

11.¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de escribir esta obra?

Pensamos que el reto de un libro no termina mientras el lector no haya terminado de leerlo. Como en un concierto, cuyo público permanece hasta el final de la interpretación.

Uno de nuestros mayores desafíos siempre ha sido la coherencia y despertar el interés en los lectores y lectoras, independiente de su formación profesional, laboral o tipo de estudios. Encontrar un relato agradable, entretenido y con cierta profundidad. Nos parece que en este sentido hay una cierta originalidad al respecto

12.¿Qué aspectos creéis que caracterizan vuestro estilo literario?

Sin pecar de pretensión, nos parece que la narrativa, con una buena dosis de didáctica y unas gotitas de humor complementan nuestra escritura. No siendo una construcción literaria clásica como novela, poesía o memorias, nos hemos servido de figuras literarias como metáforas, hipérboles, etc. Así, este conjunto de crónicas bien podría tener como apellido el de literarias y como tales enfocan realidades por momentos estilizadas para una mejor comprensión de aquello que se desea transmitir a los lectores y lectoras.

13.¿Suele serviros algún método de trabajo a la hora de escribir?

El análisis social, la imaginación sociológica, la observación y el cuestionamiento de ciertas realidades sociales, históricas, culturales, etc. han formado parte en la construcción de estas crónicas críticas y reflexivas. 

14.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de ¡Sabía que no sabía!?

Nos habíamos determinado el título definitivo del libro, pues lo deseábamos abordar más adelante y una  vez terminada una parte importante de la obra. La dificultad para un título definitivo se debía a la variedad de nuestros temas. En una de nuestras conversaciones sobre los temas y la estructura que le debíamos dar a estos, un señor, algo mayor, que había oído gran parte de nuestra conversación en español, se acercó amablemente hacia nuestra mesa y nos preguntó, por qué y para que escribíamos. Ambas preguntas nos sorprendieron y nos embarcamos animadamente en miles de elucubraciones, mientras a nuestro alrededor jóvenes adultos tecleaban en sus computadores con los audífonos enchufados al celular, lo que facilitaba nuestro diálogo por momentos subido de pasión. Preguntas iban y venían para intentar justificar el porqué, y para qué, y nos dimos cuenta de que esta sencilla pregunta englobaba algo mucho más profundo, ¡pues la duda era ya la respuesta y por eso concluimos que ¡Sabía que no sabía!

15.Terminad la fase: Caligrama es 

Una casa de edición transformada en hogar para los autores noveles.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE OS HA GUSTADO: El tango de la vieja guardia de Arturo Pérez-Reverte.

UN LIBRO QUE QUERÁIS LEER: El próximo que publiquen de Isabel Allende y de Mario Vargas Llosa.

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE ESTA OBRA: Take 5 de Dave Bruebeck.

UNO DE VUESTROS AUTORES PREFERIDOS: Stefan Zweig, Mario Vargas Llosa.

 UNA DE VUESTRAS AUTORAS PREFERIDAS: Isabel Allende.

UNA FRASE DEL LIBRO ¡SABÍA QUE NO SABÍA!: «Palabras que son una multitud de variaciones con la cordura y la ignorancia de la edad vivida, con la certeza y la incertidumbre de no saber mucho, con la convicción de insistir en lo que se cree y con la duda de no saber si ello es verosímil, con la voluntad de hacer un aporte desde el análisis y con la necesidad de no olvidar lo vivido».

Deja una respuesta