ENTREVISTA A J. M. DÍAZ

1.Has sido pescador, capitán de la Marina Mercante y comandante de la Marina de Guerra, ¿cuándo tomaste conciencia de tu vocación literaria?

A los 16 años, cuando quise enmendarle la plana a Rudyard Kipling. A esa edad leí Capitanes intrépidos, y como yo ya me consideraba un tipo muy instruido y bien informado, con un bagaje literario en el que reinaban Miguel de Cervantes y Kipling, juzgué que este último flojeaba en la narrativa de aquella novela y merecía una corrección por mi parte; y me puse manos a la obra y escribí una ficción literaria sobre el tema a base de candorosas necedades. Pero mi temprana vocación de escritor sufrió un duro golpe cuando llegó la hora de enfrentarme a la vida que Rudyard Kipling retrataba magistralmente en su novela, cuando en septiembre del año 1965 el barco donde yo estaba embarcado faenaba en las frías aguas de Groenlandia, a la altura de Godthab, pescando bacalao rodeado de icebergs y de dorys portugueses. Estos dorys son botes tripulados por uno o dos hombres, que pescan con anzuelo y sedal en una zona de nieblas y nevadas frecuentes donde caer al mar significa la muerte por hipotermia en muy pocos minutos. Y en uno de los dorys, que se balanceaba muy cerca del costado de mi barco, pescaba, sedal en mano, un viejo con gorro de lana y grueso chaquetón. El capitán de mi barco lo llamó y, después de llenarle el dory de bacalao, lo invitó a comer; él subió a bordo, agradeció con ceremoniosa cortesía portuguesa su generosidad y se zampó una comida caliente mientras nos contaba que ya tenía que estar jubilado, pero que seguía pescando para pagar la cuota que libraría a su hijo menor de ir a la guerra de Angola. Aquel viejo, reseco por la edad y las penalidades de una vida durísima, estaba consumiendo sus últimos años en un infierno helado para salvar a su hijo de la guerra y quizás de la muerte en una lejana selva africana. Después de ver y oír a aquel viejo marinero, ejemplo vivo de la dignidad, nobleza, capacidad de sacrificio y amor que puede albergar el corazón humano, cuando llegué a mi casa después de una campaña de pesca de seis meses, saqué el manuscrito de mi «novela» de su escondite y la fui quemando hoja a hoja en el hornillo de la cocina que calentaba la comida y el hogar.

2.¿Cómo surge El viaje?

Cuando estaba destinado en el Cuartel General de la Armada tuve que ocupar provisionalmente, por la enfermedad y muerte de su titular, el despacho del segundo ayudante mayor, sin dejar, por supuesto, mis tareas de jefe de cargo. Lo que iba a ser una situación de unos meses se alargó hasta el día en que pasé a la reserva, a finales del año 2000, lo que supuso añadir durante casi cuatro años más carga de trabajo a la que yo ya tenía. Esto me causó un estrés que trataba de mitigar con largos paseos por las calles de Madrid al final de la jornada, y para quitarme de la cabeza todas las preocupaciones cotidianas de familia y trabajo comencé a imaginar una historia durante mis andaduras. Después, antes de acostarme, apuntaba en un cuaderno lo que consideraba digno de conservar por escrito. Fue una especie de terapia que resultó muy efectiva tanto en el plano emocional y de trabajo como en el literario, porque entre las pertenencias que trasladé a Ferrol al pasar a la reserva había dos libretas llenas de notas plenas de añadidos y tachaduras. Y de esas dos libretas surgió El viaje.

3.¿Cuál es el argumento de la obra?

Es muy sencillo, y muy habitual en las novelas que persiguen, ante todo, el entretenimiento del lector. Un matrimonio a punto de romperse está haciendo su último viaje como pareja y se pierde en una montaña. Tanto ella como él son dos urbanitas afincados en Nueva York, sin noción alguna sobre cómo sobrevivir en una montaña rodeada de bosques frecuentados por animales salvajes dispuestos a incluirlos en su menú, por lo que se las tienen que apañar como Dios les dio a entender. Y gracias a que yo les encajé en el maletero y en la baca del coche las suficientes herramientas, comida y ropa para ir saliendo del apuro no se me murieron los dos a las primeras de cambio. El eje fundamental del argumento son los problemas de supervivencia y convivencia que experimentan los protagonistas al verse rodeados por un entorno salvaje y muy duro, pero no es el único; los padres de Mary Ann van cobrando protagonismo según va avanzando la historia hasta el punto de tener un papel muy destacado en el desarrollo de la trama. Y también van ocupando sus puestos las dos familias al completo, los amigos y compañeros, lobos y osos, pumas y ciervos, cada cual a su tiempo.

4.¿Quiénes son los personajes principales y con qué características los has creado?

Para mí el personaje principal podría ser la madre de Mary Ann, Rose. Es una mujer inteligente, baptista, de talante liberal y feminista adelantada a su tiempo, que se casa con un católico integrista y testarudo, y que por amor a su marido e hijos deja su trabajo y su carrera para dedicarse a la familia. Ella es la que en la situación planteada en la novela mantiene los ánimos altos y la esperanza intacta de toda la familia, y la que al final de la aventura los mantiene a todos unidos. Pero también podrían ser unos personajes principales muy aceptables el tarambana de Rick o Gena o el juez Williamson, o cualquier otro de los personajes «secundarios» que dan amenidad y vida a la novela.

5.¿En qué época y en qué escenarios transcurre la trama?

Más o menos entre los años 1997 y el 2000. En esos años ya se comenzaban a ver en España los teléfonos móviles, uno de los elementos primordiales en la historia. Y escogí la edad de los protagonistas de forma que los padres de Mary Ann ya pudieran estar casados y con hijos durante la Segunda Guerra Mundial. Para los escenarios escogí un país lo suficientemente grande como son los Estados Unidos, muy adecuado para que un matrimonio despistado en la niebla pueda perderse en él a sus anchas, y elegí las Montañas Rocosas por la misma razón. Y si además están cerca de un parque natural como el Yellowstone o el Glacier, ya tienen asegurada la compañía de peligrosos animales salvajes.

6.¿Dónde encuentras la inspiración?

La de esta novela la encontré en la televisión. Un día, cuando me disponía a salir de mi casa para el habitual paseo vespertino, me quedé mirando el final de un episodio que narraba un hecho real: un matrimonio que se va a pasar el fin de semana a la sierra y los pilla una gran nevada y se extravían. Después de la película se entabló un coloquio en el que unos expertos en salvamento explicaban brevemente los errores que habían cometido los excursionistas. Cuando salí a la calle, comencé a darle vueltas al magín sobre lo que había visto y oído, y cuando regresé a casa ya tenía varias soluciones al problema de aquella pareja y las apunté en una libreta porque aún me quedaban ciertos flecos sueltos. Al día siguiente recomencé la historia, y divagando mientras paseaba fui montando día tras día y paseo tras paseo el argumento de El viaje. Después olvidé las dos libretas en un cajón hasta el día en que yo y mis hijos tuvimos que abandonar la vivienda oficial que ocupábamos en el cuartel general y trasladar todas mis pertenencias a Ferrol.

7.¿Qué temas de la obra podrían estar ligados a la actualidad?

Todos los temas que yo abordo en esta novela son los mismos que ya estaban de actualidad en la Grecia Clásica de la época de Pericles y que seguirán estando ligados a la actualidad en las obras de los que se dediquen a vivir del teatro y del cuento en el siglo XXII. En mi novela están ligados a la actualidad los problemas matrimoniales de John y Mary Ann, las disquisiciones de John en su conferencia sobre los militares y los ejércitos, y en resumen, todas las preocupaciones, anhelos e inquietudes de los personajes que viven y se mueven por la trama, gente común y corriente que forma con su presencia un escenario cercano y familiar que hace creíble la historia.

8.¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

He editado El viaje en Ediciones Letra Clara en Junio del 2001 con el seudónimo de John E. Davies Stone. Regalé casi toda la edición entre amigos, familiares y conocidos, para muchos de los cuáles Davies Stone era un escritor americano; fue la forma de conocer realmente su opinión sin que ésta estuviese distorsionada por el cariño, la confianza y la amistad que muchos de ellos me tenían. Un día uno de esos lectores, que vivía en Santiago, me llamó por teléfono y después de alabar la novela con entusiasmo me preguntó dónde la había comprado, porque había pasado por un montón de librerías de Santiago preguntando inútilmente por otras novelas de «ese Davies Stone al que no conoce ni Dios», según sus propias palabras. Aquella llamada telefónica fue una de las satisfacciones más grandes que me dio la novela, por la entidad intelectual del opinante y la sinceridad con la que se estaba expresando. Y me di cuenta de que la más convincente y mejor recomendación de una novela es la que dan los lectores satisfechos, no la que pueda dar el autor.

9.¿Qué aspecto de la trama y del estilo narrativo crees que podrían enganchar al lector?

En la respuesta a la pregunta anterior ya expongo mi criterio negativo sobre las recomendaciones de los autores, por lo que voy a contestar a esta pregunta con la copia literal de dos párrafos del informe sobre El viaje del lector del programa Talento de Caligrama. Y que me perdone el lector autor del informe por esta copia interesada de su trabajo. «¿Qué te impulsa a seguir leyendo? La trama de la historia en general, y en concreto, saber el final que les otorga el autor a los protagonistas». «¿En qué momento empieza a enganchar la historia? La historia comienza a enganchar prácticamente desde el primer momento».

10.¿Sigues algún método de escritura?

Sí, lo sigo. Lo primero que hago es escribir lo que se me viene a la cabeza sobre el tema y después me pongo en lugar del lector y releo al día siguiente lo que he escrito el día anterior. Y generalmente lo que me parecía sublime el día anterior al siguiente me parece algo apestoso, por lo que vuelvo a empezar aprovechando lo aprovechable. Y así una y otra vez, hasta que lo que he escrito queda al gusto exigente de mi faceta de lector. Me imagino que es el mismo método que utilizan desde los principiantes hasta los escritores más consagrados. Digo yo.

11.¿Qué aspectos de tu vida te han podido marcar como escritor?

Todos. Mi desaforado vicio por leer todo lo que caía en mis manos (siempre que no fuesen libros de texto, por supuesto), lo encauzó mi inteligente madre poniendo a mi disposición El Quijote, la Biblia y un librito de gimnasia sueca, Mi sistema, de J. P. Muller. Esos libros fueron el germen de la biblioteca que poseo, ya que el severo contramaestre, que era mi padre, que ante el bajo nivel de mi rendimiento escolar me tenía prohibido acercarme a una novela a menos de cincuenta metros, no se atrevió a vetar en mi habitación la presencia de D. Miguel de Cervantes. Pero lo que más me marcó como escritor y como persona fueron los años que navegué en los pesqueros de altura, en unas campañas de pesca llenas de vivencias que me hicieron madurar a marchas forzadas, a veces con golpes terribles y trágicos, como la muerte de compañeros de trabajo, y siempre con las duras condiciones de la vida a bordo durante los largos meses de faena en aguas de Terranova, Namibia o Sudáfrica. Dejé la pesca cuando llegué al puerto de Walvis Bay, en Namibia, con el cadáver de un marinero accidentado al que fuimos velando por turnos en el frigorífico de verduras del barco durante dos días. Jamás me arrepentí de haber sido pescador pero nunca me pesó haber dejado definitivamente de serlo.

12.¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de El viaje?

Tengo muchas, como es lógico. Yo provenía de una actividad laboral totalmente ajena a la creación literaria, por lo que mi ignorancia sobre todo lo que se refiere al proceso de publicación de un libro me llevó a protagonizar situaciones y anécdotas verdaderamente chocantes, pero no creo que venga a cuento narrarlas aquí; creo que solo tienen algún interés para quién me conozca.

Preguntas Ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: Creo que fue Pequeñas infamias de Carmen Posadas. (La verdad es que lo leí hace mucho tiempo y me gustó; ahora ya leo muy poco y en las dosis justas).

UN LIBRO QUE QUIERES LEER: En estos últimos días para pasar la tarde entretenido tengo Eva Luna en la mesa de mi pequeño estudio. No la había leído y está bastante bien. Y para la noche tengo a Antonio Machado esperando que me acueste para charlar de poesía conmigo durante un rato antes de dormir. Tengo a su lado en la mesilla de noche El cuaderno gris de Josep Pla, pero ése no es un libro para leer acostado. Cada vez que lo intento me quedo dormido a la segunda página. Es un libro que compré hace más de veinte años y que saqué de la estantería gracias a la pandemia del coronavirus que estamos padeciendo. Y es que recordé que encabezaba el primer párrafo del libro una fecha, el 8 de marzo de 1918. Ahora llevo ya con este libro varios días de lectura, y todavía estoy confinado con Josep Pla en Palafrugell por culpa de la gripe que asoló el mundo aquel año y los siguientes.

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Nunca he imaginado mi novela convertida en película. No sé qué tipo de música sería la más adecuada, pero lo que sí sé es que la banda sonora de La muerte tenía un precio le quedaría fatal.

UN AUTOR QUE TE HAYA INSPIRADO: En esta novela, James Oliver Curwood. También hay en ella un tufo de Daniel Defoe y Julio Verne.

UNA AUTORA QUE TE HAYA INSPIRADO: Agatha Christie y Marguerite Yourcenar, pero no para esta novela.

UNA FRASE DEL LIBRO EL VIAJE: La pronunciada por Rose madre, en su conversación con su hija Rose a la salida del cementerio de Sandpoint: «Porque las creencias, las reglas morales y, ante todo, las máximas éticas que cada individuo adopta libremente son la base más importante que conforma al ser humano, el fundamento esencial de la dignidad de los hombres».

Deja una respuesta