ENTREVISTA A IÑAKI ALEGRÍA COLL

1.En el libro En primera línea continua: una pandemia entre epidemias narras tus días en el Hospital General de Gambo, en Etiopía. ¿Qué te movió a querer compartir tus vivencias?

Empecé a escribir como terapia durante las noches en vela sin poder dormir. Tras el día agotador en Gambo cerraba los ojos y veía el sufrimiento de Ruziya, Abdulakim… Era incapaz de conciliar el sueño.

«Una vez has puesto nombre propio a los niños y niñas que mueren de hambre no puedes permanecer indiferente», anoté en un trozo de papel una de las tantas noches en vela en las que no podía conciliar el sueño. Cerraba los ojos y pensaba en cómo estarían Mikaeli, Abdul…

2.¿Cómo ha sido la experiencia literaria de narrar tu experiencia? 

Escribía en las noches de insomnio en una libreta a la luz de una pequeña vela, pues en muchas ocasiones no teníamos luz. Escribía para expresar mi angustia, para liberarme de ella. El papel era y es la voz de mi alma, mi compañero que nunca falla ni me abandona. Los días en Gambo son una emergencia continua, comparten cama la vida y la muerte. Llega la noche y caes agotado, pero no puedes conciliar el sueño pensando en las niñas y niños que has dejado en el hospital. 

3.¿Cómo definirías este libro?

Es un libro en el que abro mi alma, mi corazón. Hablo de los días y noches en el Hospital de Gambo, es una experiencia increíble en todos los sentidos y aspectos de la vida: médica, personal, humana y espiritual. Sobrecogedora. Impactante. Inolvidable. Vinculante. Excepcional. 

Es un libro de sentimientos y emociones. Rabia, impotencia, alegría, tristeza, felicidad, admiración, respeto. Es un cántico de esperanza en medio de la enfermedad.

4.¿Qué historias personales acercas al público lector?

En el libro invito a entrar en mi piel, a vivir un cara a cara entre la vida y la muerte. A viajar a un cálido hogar en el seno de una humilde familia afectada de lepra. A enamorarte de su vida y coraje, para admirarlas, respetarlas y entender una nueva manera de acercarse a la Etiopía más rural. Te contagiarás de la fuerza y valentía de la comunidad de Gambo, que lucha, día tras día, para revertir la situación. Auscultarás el latido de la vida, oirás los gemidos de ahogo y saltarás de alegría con la recuperación.

5.En Gambo la gente lidia continuamente con enfermedades, curables en otras partes del mundo. ¿Cómo han vivido ellos la pandemia? 

El personal de Gambo no es la primera vez que vive un estado de alarma. Trabaja en un hospital que se reinventa a diario. Hace apenas un par de meses una epidemia de sarampión, con más de cien ingresos diarios, nos obligó a triplicar la capacidad de trabajo. Cada año nos azotan epidemias de bronquiolitis y neumonías durante la época de lluvias y en la estación seca hacemos frente a las más mortíferas, como el sarampión y la desnutrición, que se ceban con la infancia más vulnerable.

Estamos en primera línea, en el Hospital Rural de Gambo, que ahora combate la pandemia de coronavirus entre epidemias de sarampión, meningitis, cólera, tuberculosis y hambrunas. 

Trabajamos por encima de nuestras posibilidades; no desde hace un día ni una semana ni un mes ni un año, sino desde siempre. Esto lo convierte en una normalidad que lo silencia todo, porque cuando la emergencia es continua, deja de ser noticia.

6.Eres fundador de la ONGD Alegría Sin Fronteras. ¿Cuál es vuestro objetivo?

Nuestra misión es promover el empoderamiento, liderazgo comunitario y equidad de género con el objetivo de permitir la mejora de la calidad de vida de la población.

7.Lleváis a cabo la solidaridad de igual a igual. ¿En qué consiste?

Romper con la relación vertical y clásica que ha acompañado a la cooperación. Trabajamos con profesionalidad y excelencia, de tú a tú.

8.¿Qué vivencia te ha marcado especialmente en Gambo?

La de Ruziya: 

«—¿Comeré hoy? —me preguntaste.

No pude responderte, Ruziya. Tu pregunta me dejó sin palabras. Tu mirada penetró en mi alma y tu imagen, Ruziya, me heló el corazón.

Ruziya, te recordaré el resto de mi vida entrando en brazos de tu madre a urgencias. No podías levantar tu peso del suelo. Tu corazón se había acostumbrado a latir con la reserva, quemándose a sí mismo. Había comenzado agotando la grasa y siguió con el músculo. Un cuerpo hambriento es un cuerpo que se consume a sí mismo; es un canibalismo humano consentido, en silencio.»

9.¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de escribir este libro?

Organizar el mar revuelto de sentimientos.

10.¿Cómo definirías tu estilo literario?

Sincero, emotivo.

11.¿Sigues algún método de escritura?

Escribo con el corazón.

12.¿Qué te gustaría conseguir en el público lector?

Quiero que este libro no te deje indiferente, que no sigamos permitiendo que muera otra persona más ante nuestra pasividad. 

Quiero que veas cómo se puede evitar el fallecimiento de una madre durante el parto. También cómo evitar que un niño pierda la vida a causa del hambre, el sarampión o la diarrea. Si es evitable, esforcémonos para que no ocurra.

13.Termina la frase: Caligrama es…

Excelencia, profesionalidad, compromiso. No tengo más que buenas palabras. Si estás pensando en escribir un libro, esta es tu editorial, sin duda alguna. 

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: El otro lado de la montaña, de Minna Salami.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER:  Paradise, de Abdulrazak Gurnah.

UNA CANCIÓN O PIEZA MUSICAL COMO BANDA SONORA DE ESTA OBRA: La vida es bella.

UNO DE TUS AUTORES PREFERIDOS: Ngũgĩ wa Thiong’o.

UNA DE TUS AUTORAS PREFERIDAS: Chimamanda Ngozi Adichie.

UNA FRASE DE DEL LIBRO EN PRIMERA LÍNEA CONTINUA: «Dar la vida es la única manera de encontrarla».

 

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