ENTREVISTA A FRANCISCO LUIS VELASCO PARDO

1.¿Cuándo supiste que querías escribir?

No lo sé, realmente. Creo que desde siempre. Supongo que naces con la inquietud y capacidad de escribir, de contar una historia. Recuerdo que de pequeño escribía un diario en el que contaba las peripecias que me pasaban a modo de narrador en tercera persona, una especie de relato. Después hubo una transición, pues nadie leía lo que yo escribía y quería cambiar eso. Empecé a leer cada vez más, a enriquecerme, a aprender de otros. El hecho de pasar mucho tiempo leyendo me dio la seguridad para lanzarme a lo desconocido y publicar.

2.Eres abogado. ¿Cómo compatibilizas tu trabajo con la escritura?

A veces no es fácil. No se vive de la escritura, salvo algún que otro elegido y debes centrarte en aquello que te permite llegar a fin de mes. Sin embargo, en mi caso creo que ambas tareas se compatibilizan y enriquecen mutuamente. Además, abogados y escritores tienen mucho en común, comparten diversas características y peculiaridades que considero imprescindibles como la perseverancia, la disciplina o el deseo de seguir adelante a pesar de todo.

3.Hablemos de El teatro del agua, la segunda novela que publicas, ¿cuál ha sido tu mayor desafío?

Pues sin duda, en esta novela, el cambio radical de género literario, de época, de estilo de escritura, de escenario y personajes respecto a la primera, Al filo de la verdad. En aquella me decanté por una novela policíaca que hablaba del terrorismo islamista y que era muy crítica con otros problemas de nuestra sociedad. El teatro del agua es una novela completamente distinta. Yo tenía una idea: cambiar de género y contar una historia de terror, misterio y suspense, salir de mi zona de confort que creo que es una de las características que debe tener un buen escritor. Y te diría que estoy francamente satisfecho con el resultado.

4.¿Cómo ha sido el proceso de trabajo para lograr una atmósfera fantástica y de misterio?

Complicado. Antes de empezar a escribir, en lo primero que pienso es en el final, solo que esta vez, para llegar ahí, además de intentar desviar la atención del lector para que no se espere el desenlace, tuve que crear un conjunto de cualidades y efectos en el lenguaje y el ambiente para que se respirara una atmósfera cargada, tétrica. Un aura que sobrevuela la escena y envuelve a los personajes con una evidente carga emotiva y sensorial.

5.¿En qué escenarios y en qué época transcurre la trama del libro?

Quería contar una historia alejada de nuestras fronteras, de nuestra cultura e idiosincrasia. Una historia de ficción, de fantasía, pero asentada en la verosimilitud de sus personajes y acontecimientos. El cambio de género y la historia me hizo trasladarme a otra época, a los años setenta del siglo pasado y a un remoto pueblo que realmente existe en Virginia Occidental, Thurmond, donde, según el libro, viven solo veintitrés habitantes. Resulta increíble que alguien viva allí. Para mí, era una elección obvia. Un lugar remoto y claustrofóbico rodeado de montañas que creo que resultó perfecto para la ocasión.

6.Alex es el protagonista del libro. ¿Quién es? ¿Con qué características has dibujado a este personaje?

Alex es un muchacho de diecisiete años que siente adoración por su abuelo. Contrariamente a lo que cabría esperar, el joven inexperto va venciendo la inseguridad y sus miedos para terminar convirtiéndose en un héroe. Es un personaje que, cuando lo concebí, no tenía esa fortaleza y ese carácter. Y, sin embargo, como suele ocurrir algunas veces, el personaje cobra vida propia dentro de la historia. Fue fascinante ver cómo se me imponía, como crecía por propia iniciativa y como su presencia era cada vez mayor.

7.¿Hay alguna anécdota a resaltar durante el proceso creativo de El teatro del agua?

Muchas, en realidad, aunque destacaría el hecho de que tuve que cambiar de época en varias ocasiones para adaptarme a los gustos y situaciones de cada personaje. Un ejemplo curioso: Amy escucha música por un reproductor portátil de casete con auriculares cuando conoce a Alex. En principio la historia se situaba después de la segunda guerra mundial, pero por aquel entonces no se había inventado dicho aparato electrónico.

8.¿Qué te gustaría que experimentaran los lectores al adentrarse en este libro?

Bueno, que los cautive, que los emocione, que los aterrorice llegado el caso. La trama nos presenta un orden cronológico bien definido, pautado, de diversos acontecimientos que van creando una indudable tensión narrativa que espero que atrape al lector a medida que la historia se desarrolla. Una novela de terror, de misterio y suspense necesita momentos de tensión y otros de calma, pero sobre todo que pase algo que sea emocionante. La historia de Alex y de su abuelo en aquel remoto pueblo dejado de la mano de Dios, donde empiezan a ocurrir hechos y muertes inexplicables es el marco perfecto para que eso ocurra.

9.¿Has logrado realmente mantener la intriga hasta el final?

Sí, estoy convencido de haberlo logrado con creces. Desde el principio pretendí crear una historia cargada de momentos excitantes, imprevistos y estimulantes, pero que culminara con un final trepidante, a la vez que inesperado y desconcertante. Este género literario así lo requería, según mi criterio.

10.¿Tienes otros proyectos literarios en mente?

Sí, por supuesto. Actualmente estoy terminando la segunda parte de Al filo de la verdad, mi primera novela. Incluirá nuevas peripecias del peculiar abogado David Terrer, así como otros proyectos de distinto género literario.

11.¿Qué consejo le darías a los que empiezan a escribir una obra?

Que nadie piense en la fama o que se hará rico escribiendo, ni siquiera que vivirá de esto. Que se olviden de publicar con las grandes editoriales. Tan solo que escriban, que disfruten haciéndolo y que no dejen nunca de hacerlo. Si tiene que venir algo, vendrá solo.

Preguntas ráfaga

UN LIBRO QUE TE HAYA MARCADO EN TU VIDA: Embajador en el infierno.

UN LUGAR INSPIRADOR: Mi despacho.

UN AUTOR PARA SEGUIR: David Baldacci.

UNA AUTORA: Anne Perry.

UNA FRASE DE EL TEATRO DEL AGUA: «Aquel hombre, cuyo recuerdo seguía tremendamente inalterable en el muchacho, alargó ambas manos y lo rodeó también con los brazos».

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