ENTREVISTA A ANTONIO OLIVER

1.¿Cuando tomaste conciencia de tu vocación literaria?

«Un león, un capitán del Segundo Imperio y un beduino, caídos en la trampa del nombramiento, entraban en el comedor; se quedaban allí para siempre, cautivos, incorporados por los signos; creía haber anclado mis sueños en el mundo con los arañazos de una pluma de acero». Jean Paul Sartre. Las palabras.

Mi vocación ha sido la de lector y esa se adquiere en la infancia. Quizás, mi formación académica no sea del todo ajena a ese interés, aunque no comparta del todo aquella opinión que reducía la filosofía a un entretenido género literario.

La escritura es lo que queda después de la combinatoria de los tópicos, de los datos biográficos o de los sentimientos, considerados no hace tanto tiempo como meros atributos del alma, solo accesibles a la amante, al confesor, al censor o al escritor. Un inútil combate donde se enfrenta su finitud con la potencia de la «Máquina» que viene. Esta dispone de todo lo escrito y en breve será capaz de identificar todos los patrones, los temas, los estilos, los tropos, las argucias retóricas, los giros de la acción y la complejidad de los personajes en todas las lenguas para mejorarlos mediante una iteracción ilimitada.

La tradición literaria, históricamente accesible solo parcialmente al escritor, era el humus en el que germinaba su obra, una tradición que consistía en la combinación de tópicos, personajes y estructura. La inteligencia artificial le asestará el golpe definitivo que acabará con ella y con la escritura, esa humana y pronto nostálgica manera de estar en el mundo.  

Los leones, los beduinos y los capitanes del segundo imperio seguirán ayudando a quien los convoquen, aunque acaben gloriosamente vencidos por la «Máquina».

2.¿Cómo surge Olvidad Mandalay?

De la confluencia de tres tensiones: la que supuso internarme en solitario en el estado Kachin en la frontera de Birmania con China poco tiempo después de la primera masacre contra los Rohinyá, de la tensión entre la bondad y el ejercicio del poder que quiere ser amado y, por último, la que se establece entre  la necesidad de redención y su imposibilidad en un mundo, que ha renunciado a cualquier trascendencia que no legitime valores meramente identitarios.

3.¿Sobre qué temas reflexionas en la obra?

Sobre el ejercicio del poder, la redención sin trascendencia y sobre los valores que justifican la acción.

4.¿Eliges los temas o te van sorprendiendo?

Los elijo. Quería escribir una novela ambientada en una de las zonas del mundo de más difícil acceso mientras atendía a la tragedia del pueblo Rohinyá. Además me interesaba la figura del señor de la guerra, un narcotraficante birmano formado en Eton y Oxford que dedica su vida a crear un estado a partir de tribus que los ingleses, los birmanos y los chinos fueron incapaces de civilizar.

5.¿Quiénes son los personajes principales y con qué características los has dibujado?

El señor de la guerra, que dedicará su vida a que un pueblo ágrafo ingrese en la historia. Los armará y los guiará en las emboscadas contra el ejército birmano y la guerrilla Shan, pero sobre todo los dotará de una lengua escrita y de un teatro donde representarla en medio de la jungla.

Madamur descenderá de la cumbre de inhumanidad a la que le ha llevado su experiencia del  mal para intentar su redención más allá de su sentido de misión, único asidero que le queda en el mundo.

Claire recorre el camino inverso, el que transcurre del principio filantrópico a la desnuda voluntad de poder.

Artur da Silva se interroga acerca de la obediencia a una organización que defiende unos principios perfectamente amorales que dependen obscenamente de la voluntad de sus benévolos amos.

6.¿En qué época y en qué escenarios transcurre la historia?

La novela se desarrolla en varios escenarios y momentos históricos: la operación Longcloth durante la Segunda Guerra mundial y el inicio de la segunda década del siglo XXI en un lugar de la frontera entre China y Myanmar. 

7.¿Dónde encuentras la inspiración?

En la vida, los viajes, los libros, el vino y en las mujeres hermosas. ¿Dónde si no?

8.¿Qué temas de la obra podrían estar ligados a la actualidad?

Olvidad Mandalay se desarrolla en la Birmania. El genocidio Rohinyá es una de las razones del libro junto a la competición por minerales estratégicos y los frágiles equilibrios geopolíticos en Asía.

9.¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

Depende de cual fuera su nivel de lectura. Pero no hay muchos libros que se ocupen de la voluntad de poder, de la redención, del papel del sexo como arma y su función  en las jerarquías cerradas  mientras ofrecen acción e información  sobre lugares que el autor conoce de primera mano.  El misterio del Cardenio, un personaje Cervantino que inspiró a Shakespeare puede ser un aliciente para muchos lectores. 

10.¿Qué aspectos de la trama y del estilo narrativo podrían enganchar al lector?

La primacía del diálogo, la descripción de zonas del mundo y de épocas poco conocidas, los personajes que desarrollan sus conflictos  mediante una intensísima interacción entre ellos. La sucesión de escenarios sugestivos y una omnipresencia de la acción a pesar – o gracias a-  los temas sobre los que trata el libro. 

11.¿Sigues algún método de escritura?

No  he renunciado a los clásicos y atiendo a algunos escritores que me interesan.

12.¿Qué aspectos de tu vida te han podido marcar como escritor?

Filósofo de formación, he estudiado en escuelas de negocios en España y en Estados Unidos, he asesorado  a  políticos, a personajes de toda laya  y a  más de un presidente de gobierno.

He viajado extensamente por casi todos los continentes, por placer y por trabajo, he vivido en Manhattan, en la Papúa indonesia, cabalgado las estepas kirguises y entrevistado a los maoístas nepalíes en algún lugar del Himalaya. Me queda algún amigo en Saná, en las favelas de Río, en Kathmandú, en Bamako y en Saint Louis, en Senegal, no en Missouri. 

He asistido a recepciones diplomáticas y a negociaciones en países donde a poca gente le apetecería  entrar ahora.

Nada de esto hace a un escritor ni le ayuda a mantener su vocación pero es probable que cierto tipo de vida no sea del todo ajena a ella. Quizás, leer Guerra y Paz en la selva de Borneo haya sido determinante para no abandonar del todo la necesidad de contar historias.

13.¿Alguna anécdota a resaltar durante el proceso creativo de Olvidad Mandalay?

A mi regreso de Birmania me enclaustré durante algún tiempo en un magnifico monasterio para empezar a escribir esta novela. Su hospedero, teóricamente ajeno al mundo y sujeto al voto de silencio, sabía más de la situación política birmana que yo mismo recién llegado de Yangón. No hay novela ni nota diplomática superior a lo que pueda contar un joven y ambicioso  jesuita en un pasillo oscuro de una buena hospedería carmelita. 

14.¿Cómo valoras el proceso de edición?

Tan lento como profesional.

15.Termina la frase. Caligrama es… El vehículo del optimismo de la voluntad de los autores más ingenuos, pacientes e irredentos.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: EL HIJO DEL SIGLO de Antonio Scurati.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Quiero leer todos los libros que conjuren la tristeza de la carne y hagan posible mi huida. Como el poeta «La chair est triste, Helas et J´ai lu tous les livres! Fuir , lá -bas fuir».

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: La obertura de Julio Cesar en Egipto de Händel. 

UN AUTOR QUE TE HAYA INSPIRADO: Conrad, Hegel y Maquiavelo. Cervantes y Shakespeare son casi personajes del libro.

UNA FRASE DE OLVIDAD MANDALAY: «El monje recogió su túnica, se ciñó un dha muy afilado con un cordón de seda del mismo color de su hábito y saltó al asiento trasero de una motocicleta cuyo estruendo ofendía la serenidad de la mañana».

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