ENTREVISTA A AMAYA BLAS

1. ¿Cómo surge la idea de La victoria del esmalte de uñas rojo?

Después de haber visto morir a mi padre de cáncer, pero sobretodo, verlo sufrir a causa de esa enfermedad, mi miedo más grande no era morir, sino vivir un dolor semejante.

La victoria del esmalte de uñas rojo surge en el momento en el que me veo enfrentada a mi peor miedo: tener cáncer. Surge de la necesidad de expresar, exorcizar, gritar eso que me estaba pasando y que estaba siendo tan pesado de cargar. Creo mucho en el poder sanador del arte y para mí, el escribir fue una de las maneras de sanar.

En agosto del 2015 me dieron dos noticias: una buena y una mala. Un chiste del destino; iba a protagonizar una película, pero me habían comunicado que tenía cáncer. Para mi personaje, me pintaron las uñas de los pies con esmalte rojo. Al terminar la filmación, justo antes de iniciar la quimio, decidí que haría una competencia entre el esmalte rojo de mis uñas y el cáncer, a ver quién se iba primero. Y es así como surgió el título de mi libro.    

2.¿Por qué quisiste contar tu historia?

Mi historia no es sobre cáncer, es sobre lo que viví el año en que tuve cáncer. Es decir, no está centrada sólo en eso pues la vida va de muchas otras cosas. Mi historia la cuento con mucho humor negro, pues creo que es importante no perder la capacidad de reírse de uno mismo hasta en las peores situaciones. En realidad, el libro se dio solo pues durante mi tratamiento me dediqué a escribir en las sesiones de quimio, en el teatro, en el taxi, en donde fuera. Es escritura automática, es una especie de reality book, es meterte en la mente de quien está viviendo una situación grave en tiempo real y acompañar su proceso. Y creo que en ese sentido, pude aportar una idea muy clara de lo que se vive en esos casos.

En México, una de cada tres personas tendrá cáncer (o al menos, esa es la estadística en este momento). Creo que mi libro puede aportar una mirada distinta sobre cómo vivir una enfermedad, desgraciadamente, tan común y a la vez, tan estigmatizada. El cáncer no es sinónimo de muerte.   

3. ¿Esta es una obra de ficción, autobiografía o ambas cosas?

Es una autobiografía muy, muy honesta.

4.¿Por qué has elegido el diario como formato literario?

El formato me pareció el ideal dado que no necesariamente escribía a diario, pero cuando lo hacía, siempre era en tiempo real. En ocasiones escribía varias veces al día y, en otras, dejaba pasar varios días sin tocar el teclado. Pero al final, es un fiel recuento de lo que sucedió durante casi un año. Me parecía importante el ver la progresión o los cambios que iban ocurriendo en mí, así como los tiempos que pasaba en el hospital, en ensayos de teatro, en terapias, las horas que se dormían y las que se dejaba de dormir por el insomnio que me atacaba durante días. En ocasiones, empezaba a escribir en una sala de espera a las siete de la mañana, y a las once de la noche seguía escribiendo desde el hospital. O empezaba escribiendo al regresar de la quimio a media noche y, unas horas después, estaba en un bar de jazz. Creo que en este libro, los tiempos ocupan un lugar muy especial y son parte importante de la misma historia.

5. En toda obra literaria hay una conversación con los lectores y con la propia persona escribidora. ¿A qué lectores has hablado? ¿Cómo ha sido esa conversación contigo misma?

Al estar escribiendo el libro, nunca pensé en conversar con el lector; realmente, era una especie de exorcismo. Creo que esa conversación conmigo misma sucede en tiempo real dentro del libro; el año en que lo escribí estaba en una especie de trance en donde minuto a minuto aprendía y desaprendía cosas, estaba constantemente reflexionando de manera automática. Sentía que estaba inmersa en un sueño y, a la vez, analizaba el sueño desde afuera. Era un entrar y salir de mí para lograr entenderme y avanzar.     

Creo que más que tener una conversación con los futuros lectores, tenía la sensación de sentirme acompañada por ellos, aunque aún no fueran reales.

6. En alguna ocasión has mencionado que la escritura te ha servido también para desahogarte de la pena y la culpa, ¿por qué la culpa?

Creo que desde el momento en que uno crece en un ambiente católico, ya hereda culpas desde la religión. Pero una de las culpas que menciono en el libro es esta sensación de avergonzarme de no ser lo suficientemente productiva en la vida, la culpa de no lograr ser el éxito que me imaginaba de niña o que en algún momento he sentido que les debo a mis padres. La culpa de cargar con relaciones familiares complicadas y pensar que yo lo generé, aunque no haya sido el caso. La culpa de haber evolucionado lo suficientemente como para lograr perdonar, por más que pasen los años. 

7. ¿De qué emociones ha partido tu escritura: rabia, dolor, esperanza, alegría…? 

De todas: rabia, dolor, alegría, esperanza, miedo, angustia, amor, ternura, sensualidad, tristeza… Fue un año complicado, una especie de trance donde las emociones estaban a flor de piel.

8. ¿Cómo recomendarías tu libro a alguien?

Le diría que es una historia real sobre el cáncer que no sólo habla del cáncer, donde tienen cabida un humor muy negro, momentos eróticos prohibidos, el amor y el desamor; la complejidad de las relaciones humanas… Una historia de entrañas de lo más honesta donde la autora se da total libertad de jugar con las letras, sin filtro alguno.

9. ¿Alguna anécdota a resaltar relacionada con el proceso creativo de La victoria del esmalte de uñas rojo?

Al comenzar a escribir, lo único que tenía claro era que contaría todo en primera persona y en presente. Mi libro es escritura automática, no pasé horas arreglando un párrafo, era como abrir un grifo y dejar salir lo que tuviera que salir. Y lo que me parecía aún más importante para mi proceso a la hora de escribir era el ser libre. Así que, si un día me surgía escribir en versos, pues en versos era, si en otro tenía ganas de escribir una carta, lo hacía. Lo importante era no reprimirme nunca pues la enfermedad me estaba poniendo bastantes límites como para imponerme yo alguno.

10. ¿Cómo valoras el proceso de edición?

Me pareció un proceso muy práctico, sencillo de entender gracias a las herramientas que me dieron en la página de autor. Creo que es un proceso muy eficiente y amable para el escritor. 

12. Termina la fase: Caligrama es… Una hacedora de sueños.

Preguntas ráfaga

EL ÚLTIMO LIBRO QUE TE HA GUSTADO: La trompetilla acústica de Leonora Carrington.

UN LIBRO QUE QUIERAS LEER: Cuentos completos de Vladimir Nabokov.

UNA CANCIÓN COMO BANDA SONORA DE TU OBRA: Buscome de Bebe.

UN AUTOR QUE TE HAYA INSPIRADO: Julio Cortázar.

UNA AUTORA QUE TE HAYA INSPIRADO: Amelie Nothomb.

UNA FRASE DEL LIBRO LA VICTORIA DEL ESMALTE DE UÑAS ROJO: «Me duermo porque debo dormir y claro, hay que seguir soñando. Todo, menos perder los sueños».

Deja una respuesta